3 jul. 2012

Turismo imaginativo

MINIVACACIONES - 2

Hacer turismo con dos pequeñas de tres años y medio puede ser complicado. El año pasado tuve una mala experiencia (ver el post Turismus interruptus) pero también hay que decir que aprendí y mucho de aquella situación. De entrada hay que explicar que si por las pequeñas fuera, eso de ir a pasear, o el típico "vamos a ver algo muy bonito" no funcionaría jamás. Estos días hemos puesto en práctica y nos ha funcionado el turismo imaginativo. O "inventa la historia que haga falta para que les parezca interesante mientras tú puedes visitar o ver algo" (sólo que este título es mucho más largo y supongo que con el primero todos ya me habéis entendido).

Ermita de Santa Lucía. En lo alto de una montaña tocando al mar. No les parece nada atractivo. Pero todo lo que parezcan castillos son lugares susceptibles de buscar (y encontrar, obviamente) las hadas que tanto les gustan. Y cuando ya estaban cansadas... ohhhhh. Un pozo. El pozo de Blancanieves, donde canta al principio de la película.

¿Esto es un pozo, mamá?
¿Y por qué tiene agua en el fondo?
¿Y por qué hay esta tapa que pesa tanto?
Papa, ¿por qué han puesto este "castillo" tan arriba?

Peñíscola. Sabía que el nombre de Castillo del Papa Luna ya les encantaría. Mientras subíamos por las calles empedradas encontramos una bruja... y dentro del castillo un caldero enorme donde las hadas preparan sus bebidas mágicas.

Dos pequeños ejemplos. Dos pequeñas "victorias". Y un gran descubrimiento: volver a ver las cosas con otros ojos. Me gusta, me gusta mucho inventarme historias para las pequeñas.



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