29 jul. 2013

Parqueando que es gerundio


La semana pasada parqueamos mucho. La gente cree que es una actividad eminentemente agradable... pero muchas veces se equivocan. Parquear no es nada sencillo. Muchos de vosotros lo habréis vivido y seguro que habéis leído los relatos de muchos otros bloggers que han hablado de ello...

Lo más normal sería conjugar el verbo “parquear” con el clásico:

Yo parqueo
Tú parqueas
Él/ella parquea
Nosotros parqueamos
Vosotros parqueáis
Ellos/ellas parquean

Nada más lejos de la realidad. A la práctica, la conjugación es mucho más rica y complicada.

Yo intento parquear pensando que podré sentarme un rato en el banco mientras las mellizas juegan tranquilamente. Tú también lo intentas pero tu niño quiere que lo columpies constantemente. Él no para de gritar con su hija. Ella se salta la cola del columpio y empieza a pelearse con tu peque. Nosotros intentamos solucionar el dramón, intentando poner paz. Vosotros, con vuestra mejor sonrisa, explicáis a vuestros hijos eso de compartir las cosas. Ellos se van agotados del parque. Yo me vuelvo loca buscando a las mellizas, porque tienen tendencia a estar en las dos puntas del parque. Cuando localizo a uno, ya he perdido a la otra. Tú persigues a tu peque que está llorando porque no quiere irse del parque y ella al revés. El niño suplicando que quiere irse pero ella está hablando con una amiga y ni ve al niño. Nosotros buscando la botella de agua y las galletas dentro del bolso enorme y vosotros jugando con el móvil. Ellos, un grupo de padres, se aíslan de tal manera que ni ven a sus niños mientras están tirando arena a los demás niños. Yo me sulfuro, tú te agobias, él hace fotos con el teléfono. Nosotros nos abanicamos, vosotras os reís de las anécdotas de los más pequeñajos. Ellas sudan. Todos parqueamos.


El parque es la realidad exponencial de lo que vivimos en casa con las mellizas. Jugar juntos o cada una con su historia, compartir, no compartir, crear, inventar, dialogar, ceder, hacerse valer, imponer... Bienvenidos al apasionante mundo de “parquear”. 

22 jul. 2013

"Varicela infernal 2"

Si Steven Seagal o Stallone fueran los protagonistas de la película os diría que es una decisión de reparto acertada. La cinta no se ha estrenado en las salas comerciales, ni siquiera en la programación nocturna de las teles, pero en nuestra escuela ha sido el hit del final de curso.

Tal cual en Estallido, la de Dustin Hoffman, los brotes de granitos se convirtieron en pandemia. Y el grupo de WhatsApp de las mamás de la clase de Estel en una enciclopedia sobre el tema. O en grupo de autoayuda, que se agradece y ¡no sabéis cómo! Y cómo no tuvimos bastante con la primera entrega del thriller de terror granítico y talquistínico… la mayoría vivimos segunda parte. Que cómo se suele decir, “nunca fueron buenas”. Peores, añadiría yo. En el caso de mis mellizas, fue matemático.  Quince días después del primer grano de Estel, apareció el primero de Ona. Y entonces me dí cuenta que lo de Estel fue bastante light. Aaaaayyyy, los segundos hermanos, que al incubar las 24 horas al día lo pasan mucho peor. Yo que creía que debía ser porque hacía mucho más calor…

En fin, que se trató de tragarse la segunda parte de Varicela Infernal, y ver cómo el Stallone se medía con granitos que picaban, se metía en el grupo de autorescate del WhatsApp y luego se curaba los granitos con Rosa mosqueta, Aloe Vera y muchos mimos. Y ahora, con mucha protección solar.

¿Crítica de la película? Sinceramente, ojalá no la hubiéramos visto… no aporta nada.  Ahora ya está pero mucho mejor ir al cine para ver Vacuna varicela 1.


(Gracias Ester por las carcajadas cuando soltaste lo de Varicela Infernal 2 y darme el título del post. Su peque lo pasó fatal y fue una suerte que todas las “víctimas” lo compartimos en el grupo)

16 jul. 2013

Cambiar de chip no es fácil


Cambiar de chip es lo que más me cuesta. Para mí no es fácil pasar del ritmo frenético del curso a estar de vacaciones. Este final de curso ha sido especialmente difícil, con varicela y post-varicelas que se ha complicado más de lo que nos hubiera gustado, logística que debe funcionar como un reloj porque todo el mundo esté en su  lugar a la hora que debe estar y cargados de nervios en el trabajo, que siempre se acumula aún más a final de temporada. Creo que hemos llegado agotados. Y cuando piensas que ya no puedes aguantar más, aún pasaba algo más que complicaba las cosas. Y aguantas, y aguantas, y aguantas...

Esta semana estoy sola con las niñas. Como que yo ya estaba de vacaciones, las peques dejaban de ir al casal y pasábamos esta semana juntas. Pero si os tengo que ser sincera, durante el fin de semana no lo veía nada claro. Quizás por la calor y el bochorno o porque han estado enfermas o por todo junto, estábamos irritables, enfadados e insoportables. Sólo pensar que toda la semana estaríamos igual, se me hacía una montaña.


Pero como suele pasar, el ser consciente del cambio de chip y de sencillamente dejar pasar las cosas (así, tomándonos las cosas con calma y un poco más de filosofía), han hecho su magia. La clave está en no agobiarse y no auto imponerse nada. ¡Que justamente por eso estamos de vacaciones! Tenemos la semana medio planificada para ver amigos y amigas (de las niñas y míos), combinado con piscina, obras de teatro y algún heladito. Ahora sí, me lo estoy pasando muy bien con ellas. Jugamos, reímos, cantamos... el cambio de chip es vital.


Las próximas semanas el blog estará un poco como nosotros... slow.

11 jul. 2013

Pregunta comprometida en 5, 4, 3, 2, 1... ¡cero!





Sé instintivamente que pasará. Cuando nos cruzamos con una persona con una silla de ruedas eléctrica, una chica en muletas, un chico punk con una cresta roja impresionante. O un señor obeso en un Mehari o un señor con un bañador blanco prácticamente transparente. Por poner algunos ejemplos de esta última semana.

Quien dice pregunta comprometida dice preguntas de esas que te hacen enrojecer. O que piensas «¿de dónde habrá sacado eso? ». Preguntas incómodas, indiscretas, inteligentes, sin sentido, imaginativas, repetitivas, que te mortifican ... Es entonces que se hace un silencio entre el momento de ver al chico punk con una cresta roja impresionante y saber que una de las dos dirá: "Mama, ese chico tiene los pelos rojos enganchados ". Con mi marido tenemos ensayada esa mirada con la que nos decimos: "Cuenta atrás. Pregunta comprometida en 5 segundos, 4, 3, 2, 1, 0”. (Reconozco que una de las mejores es copyright de Ona -->  Un cura, una bruja y la lógica).


Pero de eso se trata justamente. Que pregunten y experimenten. Que no dejen de cuestionarse cosas y de empaparse de todo lo que les rodea. Que prueben, intenten, hagan, ensucien, descubran, fallen, duden…

1 jul. 2013

Lanzamiento espacial problemático



Estaban muy emocionadas con el Casal de verano. La temática gira alrededor de los cohetes, los planetas y los astronautas. Hacía días que hablaban que viajarían a la Luna y que irían a hacer viajes al cielo. Hoy comenzaba el Casal para ellas. La semana pasada estuvimos de vacaciones, y de hecho, ayer Ona estaba triste y decía que no quería ir al Casal, que prefería estar con papá y mamá. "Ona, Estel, nosotros tenemos que volver a trabajar y vosotros os lo pasaréis muy bien en el Casal". Además, este año, sólo harán un par de semanas y luego ya estaremos los cuatro juntos otra vez.

El efecto de una semana con los padres ha supuesto que el primer lanzamiento espacial ha sido bastante problemático. Su padre las ha dejado llorando desconsoladas esta mañana en la escuela. Me llama: "No recuerdo un día tan malo como los del principio de la adaptación de P3", me decía. "Lo he pasado fatal. Espero que al cabo de un rato se hayan tranquilizado, porque había muchos de los niños de su clase”.


A las 5 he ido a buscarlas. Las monitoras me guiñan el ojo y me dicen que ha ido bien. Los otros padres me miran y intuyo que han sido testigos de lanzamiento fallido de la mañana. Me miran con esa cara de "cómo estaban esta mañana, a ver como las encuentras ahora". Estel saltaba con las otras niñas y Ona ha venido corriendo, especialmente contenta. Y me ha dado el dibujo que ha hecho. "Soy yo, cuando hemos hecho los juegos en el patio". La sonrisa de oreja a oreja me deja entrever que sí lo ha pasado bien. Y ya hablan de que mañana se van de excursión al aeropuerto.