23 jun. 2013

Final de curso... a topos

Estel se ha perdido el fin de curso. Le hacía mucha ilusión la fiesta del último día (toda la escuela va a un bosque de las afueras a hacer juegos, y los padres llegan al mediodía para comer todos juntos). Se lo ha perdido porque ha cogido la varicela. Ya hacía semanas que rondaba en la otra clase de P4. Curiosamente, ella ha sido la primera infectada de la suya. Cuando hubo el primer caso (quizás hace un mes y medio o así), ya empecé a mentalizarme que "tocaba". Sólo que después de dos semanas bastante duras (por problemas familiares y en el trabajo), ahora era quizás el momento menos adecuado para que "tocara". Pero ya hace mucho tiempo que aprendí que las desgracias nunca vienen solas y que cuando piensas que las cosas no pueden ir a peor, sí que pueden. Y además, todavía te sientes mucho peor cuando te das cuenta que al final, por A o por B no las vacunamos de la varicela (porque dijimos que ya nos lo pensaríamos y luego no pensamos más en ello, por gente que nos había dicho que habían vacunado a los niños y también la habían tenido muy fuerte... ahora ya da igual, llegamos tarde).

Parecía que podría ser más leve de lo que deseaba, pero no han parado de salir granitos. Me sorprende sin embargo, que la pequeña lo lleva muy bien. No ha tenido fiebre, no se rasca demasiado, se deja poner la crema en los granos y entiende que no podemos salir demasiado de casa, aunque ya tiene ganas (suerte que no hace un calor excesivo).

Así que paciencia, esperando que el proceso haga su camino. Y yo, aunque por el cansancio acumulado se me ha hecho una pequeña montaña, he estado recordando, como si fuera ayer, que la cogí 10 días antes de irme de viaje de fin de curso en 3 º de BUP... a  Italia. ¡Aquello también era una desgracia muy grande para una adolescente!

2 a 2
Todo el mundo me pregunta: "¿Y Ona? ¿Ya la ha cogido? "  Pues no. Aunque en su clase ya van 5 o 6 niños que la han pasado, ella continúa sin un granito. Ayer le vi una mancha roja en el brazo. "Mama, es un granito pero no es de varicela, ya me lo ha mirado papá". Y he aquí el otro gran problema. Jordi no lo ha pasado y por lo tanto, aunque inevitable, Estel intenta no "engancharse" demasiado a él.  Aunque conociendo sus genes, y que físicamente son clavados, estoy casi convencida que Ona y Jordi saldrán de esta sin haber tenido ni un granito (Lo explicaba en el post Gemelas mezcla 100%). Como yo sí la pasé, estos días soy la que tengo más contacto con Estel.

Algunas informaciones prácticas
He recopilado algunos datos importantes sobre la varicela (de la página de Salud de la Generalitat).

· Es una enfermedad infecciosa causada por el virus de la varicela herpes zoster, que se presenta habitualmente antes de los diez años de vida, aunque también se pueden dar casos entre la población adulta. Los enfermos con varicela pueden llegar a presentar cientos de vesículas que se secan y forman costras.


· Normalmente, el primer signo de varicela es la aparición de unas pequeñas lesiones de color rojo en la piel que, en un primer momento, se pueden confundir con picaduras de insecto. Estas lesiones evolucionan y, en unas 24 horas, adoptan la forma de pequeñas vesículas o ampollas que se secan y forman costras.

· La duración total de la enfermedad suele ser de cinco a siete días.


A tener en cuenta:  No se puede dar ni aspirina ni Ibuprofeno. Sólo paracetamol para la fiebre. El médico nos recetó también un fármaco por si el picor le era insoportable y una crema para secar las vesículas. También nos recomendó tener mucho cuidado con las uñas, que estén bien cortadas por no provocarse heridas y sobre todo, que no le tocara demasiado el sol, porque le podían quedar manchas.

22 jun. 2013

El marido de la sandalia


Había ganas de verano. Ya hacía un par o tres de semanas que tenían las sandalias a punto pero sólo se las habían puesto un día. Así que esta tarde, que hemos salido un poco para airearnos un poco  (temas varicélicos, os lo cuento mañana o pasado).

Ona: Mama, todos las niñas llevamos sandalias (todas las niñas son ellas dos y yo). Papá, lleva "sandalios"

19 jun. 2013

Un momento para respirar


A veces, cuando todo parece que va mal, cuando la presión nos puede y las circunstancias no ayudan demasiado, hay pequeñas cosas  que nos hacen respirar. Momentos que nos ayudan a tomar aire y a salir adelante. Y es entonces cuando el sonido de las olas nos hace tener un momento de paz. Y las pequeñas, gritando emocionadas mientras juegan a cazarlas, te arrancan una sonrisa.

13 jun. 2013

¿Sabré arreglármelas?


Durante el embarazo, una de las cosas que más me preocupaba era si "sabría arreglármelas". Ya sabéis lo que quiero decir, ser capaz de hacer frente a todo lo que viene y que para mí, era desconocido. Seguramente si hubiera estado embarazada de una sola criatura hubiera tenido el mismo sentimiento, pero el hecho de que la cosa fuera por partida doble... inevitablemente me hacía preocuparme un poco más.

Nada más llegar a casa desde el hospital entendí que toda la ayuda era bien recibida. El cansancio, la novedad, las emociones, los miedos... todo ello me daba la sensación de que necesitaba esta ayuda. Por mucho que pienses que podrás hacer frente a todas las nuevas situaciones, a veces no se puede. Lo aprendí hace cuatro años y medio y desde entonces, lo he ido corroborando.

Di de mamar en tándem (poco tiempo, pero era todo un reto), conseguí dar biberones a la vez y simultáneos, salía a pasear sola con las dos pequeñas con todo organizado y sin agobiarme ... conseguí muchas cosas que otras madres y amigas me preguntaban cómo era capaz de organizarme y como podía hacerlo con dos bebés. Conducía a la perfección dos tipos de cochecito gemelar (enormes y pesados), pero iba por todas partes y era especialista en las rampas del autobús. Sí, eran pequeños retos y pequeñas metas que me hacían sentir que "podía y sabía arreglármelas".

Pero después había muchas cosas que hasta hace prácticamente un año, año y medio no podía hacer sola. No podía ir sola con las niñas al médico. Necesitaba que me acompañara alguien (a mí o a su padre, dependiendo de quién pudiera ir), porque mientras yo estaba con una niña dentro de la consulta, alguien tenía que estar pendiente de la otra. Bañar a dos bebés en casa tampoco es fácil. Cuando eran pequeñas teníamos que ser dos, como mínimo. Hasta hace bien poco no he podido ir sola a la piscina con ellas. Porque si ya era complicado ducharse, cambiarse y tener controlado un bebé... con dos hubiera sido sencillamente imposible.


Lo que quiero decir es que, si estás embarazada o acabas de tener gemelos y lees este artículo, no te empeñes en llegar a todo tú sola. Hay cosas que a veces, sencillamente necesitarás hacer con alguien, porque sola no podrás. No pasa nada. Habrá muchas otras que sí. Y todas ellas pasan a formar parte de un aprendizaje increíble, que nadie te podrá enseñar. Es una aventura diaria. ¿Sabré arreglármelas? ¿Sabrás arreglártelas? ¡Desde luego que sí!

11 jun. 2013

Los niños también presionan

Muy a menudo se habla de la presión que los padres ejercen sobre los niños. O la escuela. Se hace cuando hablamos de responsabilidades, deberes, aprendizaje, expresión de sentimientos... los presionamos para que con 5 años lean y escriban perfectamente toooodas las letras y palabras y casi que hablen con fluidez el inglés... como mínimo. Además, hacen teatro, baloncesto y natación. (Puede parecer exagerado, a mí me parece una locura ponerles esta presión, pero sí es verdad que veo casos que lo toman como algo "normal").

Pero hoy no os quería hablar de este fenómeno (ya lo haré otro día en serio). Toda esta introducción era para hablaros del efecto contrario. Porque... a los padres... ¿quién nos defiende de los niños "presionadores"? Os pondré unos ejemplos-reales-de mis gemelas.

Método de presión 1: Sábado, 7 de la mañana. Se despiertan. Si tenemos en cuenta que durante toda la semana su padre a veces tiene problemas para levantarlas para ir a la escuela porque no hay manera de que abran los ojos y espabilen... no me digáis que no es un método de presión… premeditado por su parte.

Método de presión 2: Sábado, 7:30 de la mañana. Las tenemos las dos en la cama, en aquellos intentos desesperados de autoengañarnos y pensar que podremos dormir un poco más. Al menos, si nos levantamos de la cama a las 8.00, la cosa no hace tanto daño. Pregunta típica de Estel (recordad, sábado, 7:30 am): "Mamá, ¿qué comeremos para almorzar?". SIEMPRE la dichosa pregunta. Pero si no sé ni qué desayunaré, me acabas de despertar, tengo sueño, quiero dormir... ¡no tengo ni idea de qué haremos para comer!

Método de presión 3: Sábado, 7.35h de la mañana. Estel no se queda tranquila con mi respuesta. "Mama, y ​​después de comer... ¿qué haremos?”. Y no tiene freno: "¿Y para cenar qué comeremos?". Su hermana no se queda corta. "Mañana, ¿es fiesta o vamos a la escuela?". "¿Y qué comeremos en la escuela?". "Mama, ¿me pintarás un dibujo?"


Método de presión definitivo: 7.40h Tanta demanda de información me mata. Tanta presión para la programación diaria, un sábado a esta hora es insoportable. Me doy la vuelta y le suelto  a mi marido: "Si tú vas al comedor a jugar con ellas yo vengo dentro de un rato. Te lo cambio por la siesta”. Trato hecho.