27 feb. 2012

Cosas (in) útiles: Las hamacas

Hay una serie de objetos que en las tiendas intentan hacerte creer que serán absolutamente imprescindibles en el momento que seas madre y tengas la criatura / las criaturas en casa. Debo reconocer que en estos tres años hemos tenido de imprescindibles, otros que no nos dejamos engañar y otros... que sí.



Por eso hoy empiezo esta serie. Quiero dejar muy claro que encontraréis cosas que a nosotros nos han funcionado (o no), que nos han sido útiles (o no) o que les hemos sacado provecho (o no). Espero que (eso sí), os sea útil si estáis embarazados... o si tenéis que hacer regalos, que también ayuda ir un poco pistado.



LAS HAMACAS: IMPRESCINDIBLES (Calificación *****)





Uno de los regalos (que pedimos) más utilizados y más prácticos que tuvimos. Durante el primer año de vida de las pequeñas fueron un IMPRESCINDIBLE, en mayúsculas.



Hacían la siesta, se tomaban el biberón, se comieron sus primeras papillas, nos servían para trasladarlas de habitación... Las utilizábamos para las siestas si estábamos fuera de casa... Me sorprendía cuando de otras madres me decían que ni siquiera las habían utilizado. ¡No sé cómo nos lo hubiéramos hecho nosotros! Recuerdo la imagen de las dos pequeñas en las hamacas, yo sentada en el suelo en medio y un biberón en cada mano. Venga, a dar el biberón a las gemelas cuando no tenían espera y estaba sola.



Además, se pueden encontrar de muchas marcas y modelos (más o menos complicados, para mí no hacía falta que tuviera una vibración para dormirlas) y a precios asequibles teniendo en cuenta el uso que se les da.


24 feb. 2012

Pinceladas del mundo (2) Egipto





"Y de pronto pequeñas, en medio del desierto, aparecieron las tres pirámides. Son tres triángulos muy grandes, donde vivían los faraones”.

(Lo que se tiene que inventar una, porque de entrada fue la gran decepción ver como en la carretera que nos llevaba al hotel, ¡uy!. Las pirámides estaban allí al lado. Yo que me las imaginaba en medio de la nada). En fin, sigo con el cuento.

"Y mamá y sus amigas en adentraron dentro de la pirámide, por una escalera muy estrecha y que bajaba muchísimo. Es como vivir una aventura de Indiana Jones - aunque no saben quién es-pero rodeada de turistas y sin tanta magia. Y también paseamos por el río Nilo, y entramos en muchos templos".

¿Y por qué os mojáis con agua en tantas fotos, mamá?
Es que en Egipto hace mucho calor, princesas.


"El mundo es muy grande, pequeñas". Todo empezó así. Un día me ayudaron a archivar las fotografías de los viajes. Al margen de preguntar cómo es que ellas no salían, hacían diez mil preguntas. Así que me inventé alguna historia y personaje de cada viaje para que ellas también formaran parte, aunque no estuvieran. Siempre les digo que las llevaré a todos estos lugares. Ojalá. La fotografía es una de mis grandes pasiones. Me hace ilusión compartir estas imágenes. Porque si habéis estado, os animéis a explicar las aventuras, historias y personajes que os habéis llevado de estos lugares.

Otros 'Pinceladas del mundo'
IRLANDA DEL NORTE



22 feb. 2012

Yo 'queriu'



Creo que ya he comentado alguna vez que desde que han empezado en la escuela su capacidad de hablar y contar cosas se ha disparado. No es sólo la ampliación de vocabulario y de riqueza al construir las frases. Es fascinante ver como empiezan a descubrir e interiorizar los tiempos verbales. Me fascina porque no debe ser nada fácil entender la línea de tiempo. Este aprendizaje, sin embargo, nos deja frases míticas.



"Madre-ahora les da por llamarme 'madre'-¿qué hay para cenar?"
"Una tortilla"
"Ay, es que yo no queriu tortilla, yo queriu pescado"



"Mamá, hoy es fiesta, ¿verdad? Es que las tiendas no han abrito ".




Así estamos. Por el momento, pero, mañana, al día siguiente, el futuro, aun es ... "Después de dormir, ¿iremos a la escuela?".

Es increíble ser testigo en primera persona de este aprendizaje


21 feb. 2012

Si tuviera un día para mí sola...



Si tuviera un día entero para mí, yo... me despertaría a las diez de la mañana. Me compraría un periódico, entraría en una cafetería y me tomaría un delicioso café con leche y una pasta de chocolate ...

 
Espera, no no no no no no ...




Si tuviera un día entero para mí, lo empezaría en el gimnasio, haciendo algunos ejercicios y también nadaría un poco (sólo para demostrarme por qué estoy pagando la cuota del club) y así de paso, me sentiría bien porque ya soy (por fin) una mujer que hace algo más de deporte.

Espera, no no no no no ...

Llamaría a una buena amiga y nos pasaríamos toda la mañana haciendo una maratón de compras. Oh sí, ¡eso sería genial! Podría probarme la ropa (con calma, sin nervios) sin tener que gritar constantemente: "No toques eso", mientras me asomo por las cortinas y media tienda me ve con bragas y sujetador.

Espera, no... Mucho mejor.

Me gustaría llamar a mi centro de spa (he dicho ¿mi? Qué tontería. No he ido durante tres años. ¡Seguro que incluso han borrado mi nombre y mi ficha!) Y me gustaría pedir una cita. Masajes, terapias naturales, manicura... El paquete más caro que tengan. Después de todo, no tienes un día libre... cada día.

Pero pensándolo bien... ¡Espera!
 
Sé algo que no quiero hacer. No cocinaré hoy. Así que me gustaría probar un buen restaurante, seguro. Y me encantaría también, tener un poco de tiempo para leer tranquilamente. Y ya puestos a pedir, sería genial poder hacer el álbum de fotos por la tarde y no sólo unos minutos antes de la medianoche.
 
Espera, no, tengo otra idea...
 
Perdón, ¿qué significa que mi día libre se ha acabado? : (

Este post lo redacté a raíz de una propuesta de @ BritMums. Pero lo he querido traducir y preguntaros... ¿Qué haríais, si tuvieras un día libre sólo para vosotr@s?

18 feb. 2012

Pinceladas del mundo (1) Irlanda del Norte






Había una vez, hace muchos, muchos años, un gigante que quiso dejar la isla de Irlanda. Quería ir hasta la costa de la vecina Escocia para ver a su amada. Pero… ¿como lo haría para cruzar el mar? Reunió miles de piedras y con un martillo enorme las fue clavando en el mar. Así, caminando por encima podría llegar a ver a su amada. Pero no se sabe porque no pudo terminar el camino. Pero aún ahora, se ve clarísimamente cuál era su intención. Es Giant s Causeway, en Antrim.

“Mi” Irlanda del Norte se remonta al año 1990, mi primer viaje sola, con 17 años. Un mundo de descubrimiento, un país excepcional e incluso en algunos momentos, en excepción. La presencia militar británica en las calles de Belfast era muy evidente. Aquel verano, mi mundo se dividía entre Falls Road y Shankill Road.


"El mundo es muy grande, pequeñas". Todo empezó así. Un día me ayudaron a archivar las fotografías de los viajes. Al margen de preguntar cómo es que ellas no salían, hacían diez mil preguntas. Así que me inventé alguna historieta y personaje de cada viaje para que ellas también formaran parte, aunque no estuvieran. Siempre les digo que las voy a llevar a todos estos lugares. Ojalá. La fotografía es una de mis grandes pasiones. Me hace ilusión compartirlas. Porque si habéis estado, os animéis a explicar las aventuras, historias y personajes que os habéis llevado de estos lugares.

17 feb. 2012

¿Me explicas el cuento del mundo?



"El mundo es muy grande, pequeñas". Todo empezó así. Un día me ayudaron a archivar las fotografías de los viajes. Al margen de preguntar cómo es que ellas no salían, hacían diez mil preguntas. ¿Y eso qué es? ¿Dónde estabas, mamá? Así que me inventé alguna pequeña y personaje de cada viaje para que ellas también formaran parte, aunque no estuvieran. Siempre les digo que las llevaré a todos estos lugares. Eso espero.

La fotografía es una de mis grandes pasiones. De cada viaje me llevo muchas cosas, pero sobre todo, algunas imágenes que me quedan grabadas. Aunque no está estrictamente ligado a La invasión Twin, sí forman parte de mí, y me hace ilusión compartirlas. Porque si habéis estado, os animéis a explicar las aventuras, historias y personajes que os habéis llevado de estos lugares.


¿Os animáis? Pues preparad las maletas 2.0. Cada fin de semana, nos iremos de viaje... aunque sea virtual.



15 feb. 2012

Los niños y las verdades


La situación es el siguiente:



Mi madre les cuenta el cuento de Blancanieves (¿verdad que no os extraña que fuera precisamente este?).

Estel: Mira ‘iaia’, la bruja tiene una verruga muy grande en la nariz
Iaia: ¡Uy, sí! ¡Qué verruga más grande!
Estel: mamá también tiene una verruga (tengo una pequeña verruga en uno de los lados de la nariz)
Iaia: Ya, pero mamá no es una bruja.
Ona: ¡A veces sí!



(Silencio. No sé si ponerme a reír o llorar. La verdad es que me cuesta aguantarme y no explotar de risa)



Después de esto, ya puedes intentar explicar que las tres jugamos a interpretar el cuento de Blancanieves. Cada vez nos intercambiamos los papeles. Un día una hace de Blancanieves, la otra de cazador, de bruja o de príncipe. Da igual, ya puedo intentar explicarlo, porque suena a justificación, después que tu hija acabe de decir toda convencida de que a veces su madre es una bruja.



Al margen de la anécdota, es de aquellas situaciones que siempre has escuchado. "A partir de ahora, depende de qué cosas ya no se pueden decir delante de los niños, porque lo explican todo". Ahora ya lo sabéis, a veces... soy una bruja. Pero de las buenas, ¿eh?

13 feb. 2012

El cuento de la princesa Ventolín (segunda parte)

 
De repente la princesa Estel estaba tumbada en una cama de persona mayor, rodeada de niños que tampoco respiraban bien. Con todos de tubos en la nariz. Está muy cansada. Agotada. Las enfermeras me preguntan si quiere un biberón, "sí, por favor, muchas gracias", pero ni siquiera se le acabará tomando ... Al cabo de un rato me llama mi marido. "¿Qué hace la niña, cómo está?". Le explico. "Y tú cómo estás?". Me pongo a llorar. Será una de las noches más largas y más duras de mi vida.

Una semana después
Estuvimos una semana ingresados ​​en el hospital. La recuerdo en una nebulosa, una mezcla de miedo, dolor y agotamiento. Utilizaba el calendario de Outlook  para hacer los turnos y saber quién estaba con Estel en el hospital en cada momento y quién iba a buscar a Ona ala guardería y estaba con ella. Nuestra vida dependía de cuadrar bien ese calendario de Outlook. Mi marido y yo nos combinábamos también los turnos de noche, y como si Ona supiera que estábamos extremadamente cansados, dormía toda la noche del tirón, aunque echaba de menos su hermana. Sacamos un '10 'en logística. A marchas forzadas.

Estel tuvo una neumonía de caballo y dio positivo en gripe A, que tan de moda estaba en aquel momento.

¿Qué aprendimos?
Desde entonces atacamos la tos, los mocos y los resfriados de raíz. No les damos tregua. Sé que aquella vez, pecando de "novatos", quizás dejé que la cosa fuera demasiado lejos. Ahora, a que la princesa Estel tose por primera vez, ya actuamos. Y normalmente, al margen de todo lo que podamos hacer, el perfume de cebolla y eucalipto en toda la casa no falla. (Ay, aquellos remedios de las abuelas ...). Aprendí que la pequeña era muy valiente, que los niños no pierden la sonrisa ni las ganas de jugar. Y vi cómo se resignaba. Al principio no entendía cómo es que no se tocaba los tubos. Pero sólo lo hizo en el primer momento.
Después supongo que vio que le ayudaban a respirar mejor, y supongo que se resignó.

Así termina el cuento de la princesa Ventolín. Y vivieron felices y comieron perdices.

7 feb. 2012

El cuento de la princesa Ventolín (primera parte)


Este es el cuento de la princesa Ventolín, un cuento con una protagonista preciosa, unos virus muuuuy, muuuy malos, y unos papas que sufrieron mucho por primera vez (y sabiendo que no sería la última). Pasó prácticamente hace dos años, pero sólo que acordarse de ello, me estremezco. Venga, que empieza el cuento.

Érase una vez, en una ciudad no muy lejana... Había una princesa que tenía un poco de tos. Durante dos semanas, su hermana gemela no se había encontrado demasiado bien, pero ella, aguantaba y aguantaba, y no daba signos de fatiga. Jugaba y gateaba, se subía a todas las sillas y lo tiraba todo por el suelo. La pequeña princesa, pero, no terminaba de ponerse bien, y además, era tan delicada, que cuando tenía que tomar Apiretal o Dalsy, vomitaba todo lo que los cocineros reales habían hecho para comer, para cenar, o en formato biberón . Los reyes decidieron llevarlas al pediatra del reino, que les dijo que una tenía un poco de otitis y faringitis, y la otra un proceso gripal "normal". Pero los avisaron: "Si en 48 horas no se encuentra mejor, tenéis que ir al hospital".

Todos contentos y confiados en que no sería necesario, los papas fueron a la farmacia a buscar los medicamentos... y de vuelta a su castillo. Pero dos días más tarde, la intranquilidad se apoderó de toda la familia. La princesa Estel estaba "apagada" y continuaba tosiendo. Coincidiendo con el Barça - Madrid (otro día os contaré 'la maldición') y cogiendo un yogur sólo por si la princesa tenía hambre, fueron al Hospital. Muchos niños y padres preparaban el asalto de urgencias, intentando llegar a un box y a la visita del pediatra.

La mama de la princesa, que se pensaba que le confirmarían aquello de "tranquila, esto es lento y tendrá que estar un par de días más en casa ... que se tome esto y lo otro ", se sorprendió al ver que se miraban mucho a la niña e intuyó que algo no iba del todo bien. Y efectivamente, a la princesa Estel le hicieron la primera radiografía, la primera "fumigada" de Ventolín (3 en una hora) y llegó el momento horroroso:

"Os tenéis que quedar ingresados en urgencias"-dijo la doctora-.

(Continuará)

6 feb. 2012

Yo tenía un comedor...

Seguro que muchos conocéis la película 'Memorias de África'. Una de las frases míticas de Meryl Streep - Karen Blixen que más recuerdo es 'Yo tenía una granja en África' ... con ese tono de melancolía extremo. Aquel tono de haber perdido una parte importante de su día a día.
 
Permitidme la osadía de utilizarla y compararla... pero es que "yo tenía un comedor normal". Sí señores, normal. Un sofá, una tele, una mesa y cuatro sillas. Un mueble donde tenía mis CDs y un vídeo y un DVD para ver mis películas.

¿Y ahora qué tengo?


Una cocinita para preparar cenas con comida de plástico.

Un súper para ir a comprar la comida de plástico, con su carrito y naturalmente, la cesta de la compra. Y claro, una caja registradora por si la del súper falla o se va la luz y no pueden pasar las tarjetas de crédito.

También tengo una clínica veterinaria para dos perritos, Floc y Trufa.

Un dragón y dos Mics que se han convertido en los ‘amos’ del sofá.
 
Un barco pirata de decoración.

Una casa de Playmobil donde antes tenía un jarrón muy bonito que me habían regalado.
 
Mi mueble de CDs y DVDs ahora sólo es para libros infantiles y papel para dibujar.
 
Ah sí, y un rincón de juguetes...
 
Yo tenía un comedor... normal.
 

3 feb. 2012

¿Exageramos? La nieve apocalíptica

¿Nos podríamos mover en un término medio, por favor? ¿Podríamos dejar de ser tan exagerados? Ayer por la mañana en Sabadell nevó. Nevó, como muchísimas poblaciones de Cataluña. Y sí, hacía frío.



Repito... hacía frío. Sí. Claro. Estamos en invierno. Es normal. Entiendo que a nivel periodístico convirtamos la situación en la noticia del día, porque hay cosas que salen de lo cotidiano y eso nos atrae y es información de servicios, que interesa. Pero por favor, de eso a que en una conexión en un Telediarios digan que 2 grados negativos en Moià a las nueve y media de la noche sea un frío "severo"... hay un paso. Que Piqueras dijera que la previsión era apocalíptica ya no extraña a nadie, pero pienso que se ha exagerado un poco. Quizás viendo lo que pasó de la última nevada y todas las consecuencias que provocó esta vez se han pasado con la "sobreprotección".



Y me pregunto... ¿y si desde hace una semana, en lugar de hablar constantemente de la siberiana2012 sólo hubieran dicho que había posibilidad de nieve que incluso podría llegar a línea de costa? ¿Nos habríamos tapado de arriba abajo si saliendo a la calle notábamos que hacía tanto frío? ¿Necesitábamos toda esta información? Seguramente no, porque esta vez, la cosa no ha sido tan fuerte. Es evidente que no somos un país preparado para la nieve (especifiquemos... una parte de este país sí que está sobradamente preparado para la nieve, el problema es que este año ha tenido muy poca). Es evidente que una parte de este país no está preparado para la nieve. Y como no es nada fácil marcar la línea, yo me pregunto... ¿como se encuentra el punto medio entre no llegar y pasarnos?



Todo ello me ha hecho recordar una anécdota. Llevamos las niñas a la nieve con 3 meses. Más de una persona nos preguntó si estábamos locos, que hacía mucho frío y que eran muy pequeñas. Al principio respondíamos que "tranquilos, van bien abrigadas" o "si se pone a nevar no estaremos paseando por la calle". Una persona nos llegó a preguntar si nos lo habíamos pensado bien, que para unos bebés tan pequeños, llevarlas al Pirineo era como llevarlas a Rusia. Y entonces mi marido ya no aguantó más:



¿No nacen niños en Rusia?