30 may. 2013

En casa todos tenemos unos grandes artistas (2)


Hoy me he emocionado con este dibujo de Ona. Cuando he llegado a la escuela ya me ha cogido de la mano y me ha hecho entrar en su clase (habitual en ella y en su hermana, las dos me quieren enseñar las cosas que han hecho). En el suelo había muchos dibujos, todos los niños parecía que se habían pintado a ellos mismos, y todos habían puesto un marco con pegatinas de colores.

"¿Sabes cuál es el mío, mamá?". Glups, pregunta complicada. "No, ¿cuál es?".
"Mama, es éste. ¿No lo ves?, estamos los cuatro. Yo, Estel, tú y papá. Ya está, vámonos mamá...”
(¡No!, espera, que le saco una foto).

Ona es la niña con el vestido azul. A Estel la ha dibujado más pequeña (hace meses que se "pelean" sobre quién salió primero de la barriga y quién es mayor. Estel siempre le dice que "yo salí primero y soy 3 minutos más grande. Pero soy más bajita”. Me hacer reír muchísimo cuando las oigo). Las dos juegan con una especie de "castillos", según ha explicado la artista.

¿Y queréis que os diga la verdad? Lo que más me gusta es que Ona nos ha dibujado a su padre y a mí con una sonrisa extraordinaria. "¿Por qué estamos tan contentos?", le pregunto.
"Pues porque estamos todos juntos en el parque jugando". Una lógica aplastante. Ver el dibujo me ha alegrado el día de tal manera que no sé si lo podéis imaginar. Bueno, seguramente sí, cuando veís los dibujos de vuestros hijos :)

También podéis ver:


27 may. 2013

Con el corazón encogido



El artículo de hoy lo escribo porque esta tarde he pasado tres cuartos de hora con el corazón encogido. Sólo han sido 40 minutos... qué digo, no llega ni a 40 minutos... con el corazón doliéndome. No hay nada peor que ver como uno de tus hijos lo pasa mal, y llora. Y eso es lo que me ha pasado esta tarde.

Era el último día del curso de natación. A Ona siempre le ha costado un poquito, y tiene más miedo a lanzarse al agua, o a nadar sin ayuda de ningún apoyo. Los días que yo no voy, no protesta demasiado y como ya lo había hablado con el monitor, avanza a su ritmo. Hace ejercicios contenta y pasito a pasito, va aprendiendo. Además, es una niña a la que le gusta tener personas cuidadoras como referentes claros. Y que no cambien demasiado. Pues justo hoy que era el último día, su monitor estaba enfermo. Y hoy que era el último día, los padres podíamos entrar a ver como hacían la clase. Y sólo con verla entrar en la piscina, ya he sabido que lo pasaría mal. Cuando iba viendo los ejercicios que hacían los otros niños y que a ella le dan miedo, se ha puesto a llorar. Se ha quedado sentada junto a la piscina, con la cara roja y triste. Yo la miraba, como estaba allí, deseando estar en otro lugar. Supongo que el monitor nuevo ya estaba sobre aviso, porque la ha bajado hasta la piscina y la ha ayudado en algunos ejercicios. Pero aún así también he visto como una vez ya estaba dentro del agua y se sentía segura, los hacía y volvía a ponerse en la fila para hacer el siguiente, aunque en algún momento se ha puesto detrás de un compañero para ver si el monitor no la veía.

La hemos felicitada especialmente por los ejercicios que ha hecho y por este esfuerzo. Porqué aunque algunas cosas le daban un poco de miedo, y estaba asustada, después se ha visto capaz de hacerlo y ha salido adelante. Después me ha explicado que no conocía el monitor y que el suyo tenía fiebre. Y que ella quería su monitor. Le he dicho que me había gustado mucho ver cómo hacía los ejercicios, porque así podríamos hacer prácticas este verano en la piscina y en la playa. Me ha contestado con un "sí" entusiasta. He respirado. He respirado como no lo había podido hacer en esos 40 minutos (¡qué digo 40!), donde mi primera reacción hubiera sido ir a buscarla y abrazarla. Es duro, es un aprendizaje. A nuestro juicio, muy importante, una cuestión de seguridad. Como mínimo que puedan aguantarse en el agua. El año que viene volverá para poder consolidar estos aspectos, como mínimo. Y si acaso, el perfeccionamiento, ya lo dejaríamos para más adelante.

Y un apunte para aquellos que, empeñados, siempre dicen que las gemelas son iguales. Su hermana, Estel, disfruta de lo lindo en natación. Salta sin miedo, se hunde, nada un par de metros y ya mueve los brazos con toda la intención de desplazarse. Se pone de espalda, al revés y tiene una decisión y una valentía por la cual también la hemos felicitada. Su monitor nos asegura que sus ganas de aprender y el esfuerzo que ha hecho han permitido que hiciera un progreso impresionante.

Y por otro lado, lo que más ha fascinado a algunos de los padres, es que en el primer momento que ha visto llorar a su hermana (están en grupos diferentes), la ha llamado: "Ona, no llores. No pasa nada. No tengas miedo. Agárrate fuerte al churro y patalea" y la ha saludado con la mano. Ha tenido tiempo para todo: para nadar, ponerse a tiro y posando para que la fotografiara y ayudar a su hermana.

Hoy, hemos vuelto de natación con dos campeonas.

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25 may. 2013

Un mensaje para mi ‘yo’ de hace seis años



Unos de mis deseos sería viajar en el tiempo. Es un sueño que siempre me ha apasionado. Viajar a otras épocas, al pasado y al futuro. Y es un tema que aplico a mi vida. Soy consciente de las cosas que he hecho y las decisiones que he tomado. Algunas acertadas, otras erróneas. De todas he aprendido. Pero alguna que otra vez me pongo a hacer el ejercicio y a imaginar todos los “¿y si…?” posibles, y sus consecuencias: “Quizás estaría, o hubiera…”. Y viajando en el tiempo… ¿Cambiaríamos alguna cosa?


Por eso me encantó la idea que nos propone @la_new des de Méjico en su blog. Todo a raíz del vídeo Reflections of motherhood, que recopila frases de mamás con el mensaje que se dan a ellas mismas antes de quedarse embarazadas. Así que la idea de @la_new es hacer una versión en español. Así que ya me tenéis pensado qué me diría a mi misma… a esa Núria que no tenía muy claro esto de la maternidad, que le tenía cierto pánico al embarazo  y que nunca, NUNCA, podría imaginarse que iba a ser mamá de mellizas.

Así que pensándolo mucho, mi primer mensaje al pasado lo he tenido claro. Para esa Núria que tenía tantas dudas, tantos miedos, mi primer mensaje es este.



“Vas a vivir algo extraordinario. No tengas miedo, sabrás cómo salir de todas las nuevas situaciones que te esperan, aunque vengan dos bebés de golpe y de entrada se te haga un mundo. Aprenderás muchas cosas y descubrirás tantas otras tan maravillosas que no puedes ni imaginártelo. Y te llenarás de un amor tan grande que serás incapaz de explicarlo y describirlo. Ona y Estel cambiaran tu vida y ahora no puedes imaginarte cuanto mejor será con su llegada”. Ese es mi primer mensaje para ti, Núria de hace 6 años.

Pero aunque sea maravilloso, seamos prácticos. Te mando un segundo mensaje, quizás no tan bucólico y mucho más del día a día, porque aunque te lo advirtieron mucho antes de quedarte embarazada, cuando oías conversaciones de padres pero no los escuchabas demasiado, algunas veces pensabas que exageraban…





Si os apetece participar en este sano y genial ejercicio, tenéis instrucciones y condiciones en el blog de La_New.

Y aquí tenéis el vídeo de Reflections of motherhood, por si no lo habíais visto...





10 may. 2013

Operación pañal x 2



Hay algo que tenía claro sobre LA OPERACIÓN PAÑAL. Las peques a su ritmo. “Que si con uno la cosa ya es complicado, con dos ni te cuento”, pensaba. Las peques son de diciembre, con lo cual, esto de la operación pañal se “retrasaba” un poco más, si lo comparamos con los niños nacidos en marzo. Y recuerdo el susto inicial, cuando una amiga me comentó lo que le pedían en su guardería.

Ahora no lo recuerdo exactamente, pero para mí era como una locura. Era algo como 3 pantalones para cada día, bragas/calzoncillos por doquier, calcetines… todo bien puesto en paquetitos. Cada día.

Mis cálculos. 3 pantalones por día. 5 días a la semana. 15. Y le pedían que lo llevara todo el lunes. Eso una niña. Por dos… ¡son 30 mudas! Lo primero que pensé no era si mis niñas estaban preparadas para la operación pañal, sino que ¡¡¡¡NO TENÍA 30 PANTALONES!!!! Así que preocupada porque no iba a comprar una cantidad ingente de pantalones que no iba a necesitar, le pregunté a la profesora de la guardería que cómo lo íbamos a hacer. Solo diré que después de hablar con ella y que me contara algo muuuuucho más “normal” y “terrícola” por lo que se refiere a número de pantalones que debía llevar a la escuela, me empecé a plantear en serio cómo iba a hacerlo con mellizas.

Primera teoría: Yo sabía que Ona estaba mucho más preparada que su hermana para empezar la operación. Estel no tenía tanto interés y además le costaba mucho más acostumbrarse al orinal. A Ona le molestaba el pañal. A Estel no. La primera teoría promulgaba que aunque tardemos un poco más de tiempo, lo haremos de una en una.

Ya teníamos algo claro. Prueba piloto con Ona. Fueron dos días horrorosos. Creo que nunca había lavado tantos pantalones, braguitas, calcetines y zapatos como aquellos dos días. (Bueno sí, El fin de semana de las siete lavadoras. Aún tiemblo sólo de pensar en ello). Estaba agotada. Los recuerdo como dos días pensando en tirar la toalla, aún sabiendo que todo el mundo decía que “es una semana o diez días duros, pero luego ya está”. Estel, que hasta ese momento quería pañal y no le interesaba mucho el orinal, descubrió que su hermana estaba haciendo algo muy “divertido”, “de mayor”, “o lo que sea”, y empezó a imitarla.

Segunda teoría: Yo no aguanto 15-20 días a este ritmo. Ya puestos, y dispuestos a terminar agotados, hacemos las mellizas de golpe (una teoría muy pensada, cómo podéis comprobar).

Resultado: Fue una semana dura para nosotros, agotadora… intentando animar a las peques, celebrando sus logros y quitando importancia a los escapes… o a los accidentes enormes. Cada día veíamos progresos y por eso continuamos, pero teníamos claro que podíamos dar marcha atrás en cualquier momento. Pero tampoco os mentiré si os dijo que económicamente resultó un gran ahorro dejar de utilizar pañal.

Quitamos pañal de día. Al cabo de unos meses Ona, que se levantaba con el de noche totalmente seco, dijo que ya no quería más pañal. Des de entonces, hace pipí antes de ir a dormir y no se levanta para nada. Estel ha mojado el pañal hasta hace bien poco y entre ellas no ha habido ningún tipo de competición sobre quién llevaba pañal y quién no.

Hoy he recordado la operación pañal a raíz de la propuesta de Madresfera (como tema de la semana). Y he recordado una anécdota que conté a @Orquideadichosa. Las dos vinieron corriendo hacia mí, gritando que tenían pipí y ninguna de las dos podía aguantarse. Y ya me veis bajando pantalones y con una colgando de cada brazo… suerte que nadie me vio, porque debía estar de foto…  ¡Y sin que me mojaran!

Las peques ahora ya tienen 4 años y medio, y la operación pañal ya es como un recuerdo lejano. ¡Ánimo a tod@s los que estáis en ella!

9 may. 2013

Tuneando camisetas




¿Que las pequeñajas  quieren una camiseta de Peppa Pig y te da una pereza enorme ir a buscarla? ¿Que se te ocurre un diseño original para ellas? ¿Que os apetece hacer un regalo a papá con una camiseta llena de frases? ¿Que queréis decorar esa camiseta tan chula que os gusta tanto pero que la encontráis "sosa"?

Hace tiempo que descubrí el papel transfer para ropa y lo utilizo a menudo para “tunear” camisetas, e incluso algunos pantalones de verano.

Es tan fácil como comprar papel transfer para ropa (se puede adquirir en tiendas tipo ABACUS o en cualquier librería o tienda de material). Es evidente que hay cualidades diferentes. Papel de marca y otro de marca “blanca”. ¿Diferencias? Pues depende del número de lavados, seguramente la imagen no se fijará con tanta calidad y empezará a “desaparecer” más rápido. El papel clásico es para imprimir sobre camiseta blanca, pero también puede encontrarse para estampar sobre camiseta negra (no lo he probado, siempre lo he hecho con colores claros).

Se trata de imprimir vuestro diseño en el papel (en vuestra impresora). Una vez impreso, se plancha encima de la camiseta (se utiliza un papel que ya viene en el pack de papel transfer, un papel un poco especial para que la transferencia quede de la mejor manera posible). Se recomienda que no sean formas muy ondulantes, mejor líneas rectas. Pero cada papel lleva sus instrucciones. Y ya está. Es así de sencillo y simple. Tampoco esperéis que la impresión dure años y años, lavados y lavados. Pero es una solución muy original para personalizar camisetas (la de los niños o las vuestras).

¿Qué, os animáis? 

4 may. 2013

Felicidades mamá




No soy demasiado de celebrar  los  "Días de...". Y justamente, el día de la Madre lo celebro 24 horas cada día, siete días a la semana y 365 días al año. Y espero celebrarlo muchos años. Bueno, no sería del todo acertada esta frase. Confieso que hay días que lo celebro, días que lo agoto, días que me gustaría volver atrás y recuperar una libertad de movimientos que ahora no tengo, días que lo aborrezco, días que me saca de quicio...

Todos diferentes, pero pase lo que pase, cuando cierro los ojos para dormirme, siempre recuerdo que las dos pequeñas son una de las mejores cosas que me han pasado en la vida. Que me han hecho descubrir un amor que desconocía y que no podía imaginar que fuera tan grande.

Por todo ello, porque no me gusta celebrar los "Días de...", porque hace dos semanas que estoy harta de ver anuncios de colonias en la tele (será que a las madres sólo se les puede regalar perfume... sólo que no me siento identificada con ninguna de las mujeres que salen en los anuncios), y sobre todo porque el celebramos todo el año... por eso no hacemos nada especial.

Pero las pequeñas han querido esta piruleta.

- "¿Qué pone, mamá?"
- "Felicidades mamá".
- "Pues toma, dale un mordisquito"

Felicidades a todas, y sobre todo, + 364

2 may. 2013

Armas, niños, Estados Unidos


Hoy ya no puedo aguantarme más. Basta. Si no lo saco, reviento.


No me gusta cuando las niñas, alguna vez, han jugado a perseguirse, y hacían el gesto con la mano de llevar una pistola. "Pum, pum, te has morido". No me gusta verlo. Les cuento, les digo que no me gusta. Supongo que ven algunos niños mayores que lo hacen. O con una espada. "¡Te he pinchado en la barriga!". No me gustan estos juegos. Y eso que sólo son juegos, pienso.

Me estremece la noticia que me ha tocado explicar hoy. Un niño de cinco años (¡cinco!) que mata a su hermana, de dos (¡dos!), en Kentucky, en Estados Unidos. Todo el día que pienso en esta familia destrozada para siempre, pero cuando sabes las circunstancias, no puedo hacer nada más que indignarme. El niño la ha matado con un arma de fuego, que le habían regalado un año atrás. Y un rifle que además, está pensado para niños. ¿Pensado para niños? No me entra en la cabeza que exista una industria tan perversa que prepara un arma de fuego, ¡pensada para niños! ¡Es demencial! No es una casualidad que este niño tuviera un arma. Hay una compañía cínica que las crea en diferentes y atractivos colores para que los niños las quieran. Hay una familia... lo siento, no sé cómo podría definirla, no me salen las palabras, pero lo mínimo que se me ocurre es 'insensata' que regala a su hijo de 4 años un arma. Y hay un país que es incapaz de enfrentarse a una realidad que cada 'x' tiempo nos deja noticias de matanzas y desgracias y que no hace nada porque es una industria demasiado poderosa. Y claro, encima intenta hacernos creer que es una cuestión de seguridad personal. Se ve que la página web de la empresa (no pienso ni decir su nombre porque no quiero ni regalarles una visita de curiosidad), promociona la venta de armas de fuego a menores con el slogan "Mi primer rifle" y asegura que son armas de calidad para los jóvenes estadounidenses. Armas de calidad para los jóvenes norteamericanos... ¿para qué? ¿Cómo?? Pero claro, no es sólo que estos desgraciados las vendan. Hace unos años produjeron 60.000 unidades entre rifles y pistolas. Y claro, alguien las debía comprar.

Y después se extrañarán de la matanza escolar de Newton y tantas otras. Es lamentable que sean ellos, precisamente ellos, quien luego se extrañen. Y a mí no se me va de la cabeza la imagen de los dos hermanos.