18 dic. 2015

Cuando las pequeñas cosas son el mejor regalo

Esta misma semana hablábamos de la importancia de pasar tiempo en familia, y de regalarlo. Porque estos momentos serán únicos y nuestro regalo más preciado. 

Porque estos momentos son los más felices, los que difícilmente olvidaremos. Hoy quiero contaros el regalo que más ha gustado a Ona y a Estel por su cumpleaños. Aquel regalo que las ha hecho felices y que hacía cuatro años que nos pedían.

"El día de nuestro cumpleaños nos gustaría NO quedarnos a comer en el cole y comer con vosotros en casa".

Ese era su deseo. Era el regalo que me pedían cada año, y por múltiples razones era imposible de combinarlo. Pero este año estaba decidida a regalárselo, y hacía meses que tenía el día de fiesta "pedido". Todo el mundo en la escuela sabía que el martes las iríamos a buscar y comeríamos juntos. Su cara de felicidad cuando nos vieron a los dos (¡a los dos!) en la puerta del cole fue increíble. 

Y durante la comida vivimos otro momento mágico. El año pasado pusimos en práctica que cada una de las mellizas le regalara algo sorpresa a su hermana (habíamos ido el sábado a comprar el regalo). (podeís leer la idea aquí y también el resultado, aquí). Es otro de los regalos que más ilusión les hace. Porque saben que su hermana lo ha comprado pensado especialmente en sus gustos o pensando que puede hacerle ilusión. 

Y por la tarde, el tercer regalo que más les gusta. Su momento especial en la clase. Ese momento en el que sus compañeros les dedican una postal y todos firman. 

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