11 abr. 2013

Los niños y el fenómeno "fans"


Ya hace algunos años leí el libro NO LOGO, de Naomi Klein, sobre el poder de las marcas. No lo compré, era de mi marido, que es educador y sociólogo, especialista en sociología del consumo, y este es un tema que le apasiona. Recuerdo que hablamos mucho, porque yo "me engancho" fácilmente y soy muy "fan" de determinadas cosas, en cierto sentido. Él no. No es un gran seguidor de ningún grupo de música en concreto, ni se apasiona con alguna series televisiva, por ejemplo. Recuerdo que uno de los aspectos que más me atrajo del libro era el hecho que analizaba cómo las marcas miran "de pillar" a sus usuarios desde pequeños. Venía a decir que "si haces fans o creas la necesidad de una marca desde pequeños, tendrás al consumidor enganchado toda la vida". A partir de aquí, ponía el ejemplo de la ropa, y como una compañía tenía la línea de ropa de bebé - niño - adolescente y adulto (todo bajo nombres diferentes) para tener "un cliente fiel" toda la vida.

He recordado estas reflexiones porque este fin de semana hemos vivido un momento de esos que les gusta tanto a las niñas. Una librería de Sabadell llevaba a Peppa Pig a la tienda y los niños se podían hacer fotos con ella. ¿Podríamos decir que son o fueron fans? Seguramente si analizo el concepto "fan" en las niñas, su primer "ídolo" debe ser Mic (un personaje de TV3). Peppa también les gustó mucho ... pero para quien sentían devoción era por Scooby Doo. De momento, podríamos decir que sus referentes han sido los mismos. Con Scooby también coincidieron en Semana Santa del año pasado y se emocionaron muchísimo. Con Peppa no tanto, pero estaban encantadas de hacerse la foto.

En este caso, y ya que estamos a dos semanas de Sant Jordi, el objetivo de vender libros parece cumplido, y de hecho, la cola frente a la librería fue impresionante. Pero recordando NO LOGO, te das cuenta que el fenómeno “fan” provoca que tus compras estén condicionadas. Si estoy pensando en comprar una camiseta: entre la camiseta A que vale 5 euros y tiene un dibujo muy bonito y una camiseta B con Peppa Pig en la parte delantera que vale 15, las niñas no dudarán y sin mirar nada elegirán a Peppa. Objetivo comercial conseguido. No hablamos ni de precio ni de calidad. Sólo del dibujo.

Y me empezaron a salir preguntas: ¿Podemos evitar este fenómeno? ¿Cómo y dónde se ponen los límites? ¿La solución es únicamente cerrar la tele y que no tengan ninguna referencia? ¿Como se compagina con los inputs que reciben en la escuela por parte de sus compañeros, por ejemplo? (Porque las niñas no han visto nunca las Monster High, pero resulta que, ah sorpresa, sí saben quiénes son). ¿Hasta donde los aislamos? ¿Es bueno o no que lo hagamos? ¿Podemos "combatir" el intercambio de información que llegan a tener en la escuela? ¿Los estamos convirtiendo en pequeños consumidores por el hecho de comprar unas zapatillas con Mickey o un pijama con Peppa o con Hello Kitty? ¿Hay un límite para la "normalidad" y / o el pasarse de la raya? ¿Somos más o menos buenos / mal padres para comprar algunas de las marcas o algunos de los dibujos? ¿Nuestros límites los ponemos dependiendo del grado de transmisión de valores que creemos que tiene un cierto dibujo / marca?

Cito NO LOGO: "No es un secreto que las marcas se han vuelto más invasoras. Baby Gap y Gap Newborn desarrollan la conciencia de la marca en los bebés y los convierten en pequeños anuncios ambulantes ".

Sabéis... Al final, acabo pensando que como todo en esta vida, es una simple cuestión de sentido común y de medir las cosas. Ni todo es blanco, ni todo es negro. Vosotr@s... ¿cómo lo veis?



4 comentarios:

  1. Yo no era partidaria sobre todo de los productos caracterizados de los dibujos de turno del momento. El problema viene cuando todo el entorno si lo hace y como a nosotros le compran cualquier cosa pero de Dora. Tengo bolsos, michila, camisetas, pijamas (en plural), cepillo de dientes, taza, colgador, doras en múltiples formatos, globos, estuches, mantas, cuadros, vamos que puedo montar el país de Dora en casa. Y al final eres tu el único que no le compra nada de eso. Y va la enana y te dice que para el
    Cumpleaños quiere una fiesta de Dora. Al final hemos aplicado aquello de sí no puedes con el enemigo únete a el.

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    1. Ay Pilumm, otra gran tema... educar el entorno. A veces conviene ponerse un poco "borde" para caer en muchas tonterías... pero como dices, hay otras muchas veces que no puedes evitarlo.

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  2. Es que es inevitable. Yo lo veo con mi sobrina: si Kitty y Pocoyó lo copan absolutamente todo, ¿cómo no va a pedir ella estas cosas. Y es normal que les encanten ¡están muy bien diseñadas y pensadas para llamar la atención de los más pequeños!

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    1. Ahí le has dado. Obviamente están especialmente diseñadas para que TODOS caigamos en la trampa. Pq es que incluso a mí me gusta Kitty y Pocoyó... :-)

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