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12 ene 2015

De angelitos y ratones


No hay nada que haya fascinado tanto a las gemelas como los primeros dientes que han caído. Ona fue la primera, dos en verano. Estel tuvo que esperar, ansiosa y con celos, hasta octubre. Estaba emocionada y asustada. Su hermana, con aire de suficiencia y con esa actitud de "yo ya sé de qué va todo esto", le decía que no se preocupara, que no le haría ningún daño. Y que luego, por la noche, poniendo el diente debajo de la almohada, vendría un angelito a dejarle un regalo. Ya estuvo liada, y empezó la discusión.

"A mí no me vendrá un angelito, vendrá un ratón".
"Pues a mí me vino un angelito".
"¡Es un ratón que se llama Pérez, me lo ha dicho Laia!"

Los dientes de leche se ponen debajo de la almohada y a la  mañana siguiente desaparecen. Por lo que leo, el angelito de los dientes es un mito popular catalán destinado a tranquilizar los niños. Una tradición que se hace en muchos otros países. Es de hecho una tradición prácticamente universal. En España y en los países latinoamericanos, está el Ratoncito Pérez. En Francia, también es un ratoncito (la petite souris) y en los países anglosajones, la Tooth Fairy (el hada de los dientes). Busco esta información, les explico y ellas mismas cierran fácilmente la discusión:

"Da igual si es un ratón o un angelito. ¿Verdad que igualmente te deja un regalito, mamá? "

17 jun 2014

Kidnelis: palabra a palabra, aprendemos jugando

Imagen cedida por dECOmunicació
Motivar a los niños con letras y números es una tarea que interesa a muchos padres. Pero cada niño es un mundo, y cada escuela marca su ritmo. A Ona le interesaron mucho de entrada (en P3 le encantaban las letras), pero luego se cansó. A Estel no le motivaban nada, y no ha sido hasta este curso que le ha comenzado la fascinación por las palabras, pero sobre todo por los números. En nuestra escuela no es una obsesión, y las niñas evolucionan cada día que pasa. Son las pequeñas, y eso también se nota en su capacidad para entender el concepto de las sílabas y sus diferentes representaciones. Eso sí, aprovechamos todas las oportunidades para hacer crecer las ganas de saber cosas y despertar su interés.Leemos cuentos, hacemos listas de la compra, miramos precios y números en el supermercado, y hemos tenido algún juego para potenciar ese interés por la lectoescritura. El comentario de las maestras es que no nos preocupemos, que pronto harán el click y todos los conceptos se pondrán en su lugar. Eso sí, potenciar su interés es un trabajo diario.

Hoy os quiero hablar de uno de esos juegos que me ha parecido interesante y que las pequeñas ya han descubierto. Se trata de KIDNELIS, un juego educativo de mesa que potencia la lectroescriptura en niños de más de cinco años. Está creado por un equipo de emprendedores, y está avalado por el pedagogo Carles Rodrigo. ¿Y cómo se juega? Pues encontramos unas fichas con frases muy divertidas que los niños deben leer y escribir con letra de imprenta o ligada, en una libreta que ya lleva incorporada el juego. Y como son frases divertidas, los niños deben decidir y debatir si son verdad o mentira. El juego se ha diseñado en catalán, castellano e inglés para no nativos. A Ona y Estel todavía les cuesta un poco la letra ligada, pero les gusta hacer prácticas. De momento vamos palabra a palabra. Y cuando las unimos todas, reímos mucho.

Ya hemos hecho algunas:

El bebé conduce un coche de carreras (Estel se me quedó mirando con cara de asustada. "Debe ser de juguete, ¿verdad, mamá?")

Mi amigo vive en un árbol ("Marta durmió un día en una cabaña en un árbol", dice rápidamente Ona)

El lápiz de mi clase canta ópera ("¡Ala! Eso no es verdad", ríen las dos)


Y así nos hemos pasado un buen rato, intentando escribir las letras y las palabras. Y equivocándonos. Y borrando (lápiz y goma, por cierto, incluidos en el juego). ¿Y sabéis qué es lo mejor? Que como es un juego, y nos estamos divirtiendo, equivocarnos no provoca ningún tipo de frustración. Un elemento muy importante para que los pequeños avancen en sus conocimientos. Si nos equivocamos, volvemos a empezar. No pasa nada.

10 jun 2014

El strip tease de las encías



Sólo mi querida Mafalda podía definir a la perfección esta "obsesión" de las pequeñas por los dientes que se mueven y caen. Desde hace semanas... qué digo semanas... desde hace meses, es uno de los temas preferidos de las pequeñas y de la clase. Me acerco a la clase y me encuentro una de las tutoras declamando al viento: "Hoy han caído tres más", y todos sabemos de qué habla.

Ona y Estel son las pequeñas de la clase, de modo que por mucho que les explique que sus dientes aún tardarán un poco en moverse, para ellas ya hace meses que hay uno o dos que se mueven. Y te piden que los toques para que veas cómo se mueven (ni un milímetro, pero qué le vamos a hacer), te piden que les cuentes porque se caen y de donde salen los dientes nuevos, quién es el "Ratoncito Pérez" o "el ángel", porque se ve que llevan un regalito pero puede ser uno u otro... esto no ha quedado muy claro.

El tema dientes se ha convertido en casi una obsesión. Imagino que debe ser algo fascinante visto con sus ojos. Y la semana pasada, que fuimos al dentista a hacer revisión de caries (después de nuestra experiencia hacemos revisión cada cinco o seis meses), fue el tema estrella. (Podéis leer más sobre el tema en Buenos días, señora caries / Caca, culo, pulpotomía y Una lección impresionante)

Ona salió súper contenta porque la dentista le había dicho que los dos de delante ya empezaban a moverse.

Estel salió muy enfadada porque a ella no le había dicho que se le moviera ningún diente. "Esta dentista no sabe porque a mí sí que me mueve y no me lo ha dicho".

Y yo salí especialmente feliz porque no hay caries, se lavan bien los dientes y hasta noviembre-diciembre no tenemos que volver. Eso sí, sabiendo que Ona tiene la mordedura cruzada y tendremos que hablar pronto de ello.


¿Vuestros hijos también están obsesionados con los dientes que se caen?

17 mar 2013

Pelma y Louise


Ya sé que no queda demasiado bien explicarlo... pero he rebautizado a las niñas. Es un decir, porque no están bautizadas, pero hay días que su nivel de "pesadas e insistentes" es tan elevado que se han convertido en PELMA y LOUISE.

Ya sé que no queda demasiado bonito, pero es que llevan una temporadita que "tela marinera". Y justamente hoy, algunas madres comentaban en Twitter que sus hijos también estaban especialmente "pesaditos". O es cosa del tiempo y la lluvia, o hay ondas malvadas y subliminales en alguna serie de dibujos animados que desconocemos o quizás es que toca. Una de mis pequeñas ya tiene tendencia a Thelma, quiero decir a Pelma, pero si la otra se apunta a la fiesta... ¡esto no hay quien lo aguante! Mientras tanto, yo sólo puedo esperar si aparece Brad Pitt por algún lado... porque si aparece, es para mí, que quede claro... (con el permiso de Angelina).

26 ene 2012

La etapa '¿Y por qué mamá?'


(Día cualquiera. 20h)

Ona, Estel! Es hora de recoger los juguetes. ¿Y por qué, mamá? Porque tenemos que ir a cenar. ¿Y por qué, mamá? Porque ya es tarde y seguro que tenéis hambre. ¿Y por qué, mamá? Porque la barriga ya te hace ruiditos, que la oigo. ¿Y por qué, mamá? Porque la barriga quiere comer. ¿Y por qué, mamá?

(Indicaciones: aquí ya empiezo a acelerar el ritmo en las respuestas y el tono ya no es exactamente el mismo. Pero continuo...)

Porque pronto llegará papá del trabajo y también querrá cenar. ¿Y por qué, mamá? ¿Por qué qué, chicas? ¿Por qué Papa viene de trabajar? Porque tenemos que ir a trabajar... ¿Y porque, mamá?

(¡La gran pregunta! ¿Qué le digo, eh? Me gustaría poder contestarle que realmente no sé la respuesta, pero le tendré que contestar algo tipo "para tener dinero para pagar la comida, la escuela, el piso "...Pero continuo)

Venga, chicas, recogemos que papa ya está a punto de llegar con el autobús. ¿Y por qué con el autobús, mamá? Porque hoy no ha cogido el coche. ¿Y por qué ... BASTA!


La etapa '¿Y por qué, mamá?' es dura. Descubren el 'por qué' y lo colocan en todas partes. Creo que en realidad es una prueba del Ironman o algo similar. Ellos preguntan y preguntan y tratan de llegar al límite de nuestra paciencia. Y los padres ponemos a prueba nuestra inventiva. No me diréis que no habéis acabado dando respuestas surrealistas y teniendo unos diálogos apoteósicos gracias a los por qués-porqués. Pero requiere mucha paciencia, ¿verdad? ¿Por qué?