27 jun. 2011

El negocio twin (2)


Cuando esperas un bebé descubres unos pasillos de los supermercados por los que nunca habías pasado. NUNCA.  Seguro que también os ha pasado. Yo, por ejemplo, no tengo animales. Tampoco paso casi nunca por el de comida de perro. Recuerdo la primera vez que circulé por el de babies . Estaba embarazada de cinco o seis meses  y empecé a mirar los precios y productos de pañales, leches y "potitos", porque tenía la sensación de que a aquellas alturas ya debería saber todas estas cosas. Aquí sí que hay un máster poco explotado.  Recuerdo que salí con un dolor de cabeza impresionante y preguntándome porque debía servir todo aquello, y preguntándome porque nadie me había explicado nunca porque servían y como se utilizaban.

Cuando esperas un hijo (y cuando son gemelos la cosa se ​​multiplica exponencialmente) ... todo son másteres. El máster del cochecito, el máster de los camitas, del calientabiberones, el extractor de leche (nos lo dejaron y lo utilizamos poquísimo) ... Pero aquí pudimos romper con algunos de los preceptos de la invasión twin, que como comentaba antes, también se basa en el negocio twin. Se trata de poner una madre de gemelas en tu vida. Alguien que ya sabe por dónde estás pasando. “Mi" madre de gemelas (podría llamarse mi consejera-twin ) es la persona que nos dio (y sigue dando) los consejos más prácticos y sinceros durante todo el embarazo y a partir del nacimiento de las niñas. Vernos con ella era como tener una bola de cristal para observar el futuro y saber cómo nos encontraríamos al cabo de unos meses, al cabo de un año. Y también gracias a sus consejos y a la cantidad de cosas que nos pasó (material, ropa, electrodomésticos ... y por encima de todo ayudarnos a tener los pies en el suelo y ver como te quieren hacer comprar de todo y más) los gemelos que quieren dominar el planeta no lograron todos los ingresos económicos que esperaban de nosotros.

Por suerte, no se nos pasó por la cabeza comprar un compactador de pañales (? ¿) Y mil y otros trastos que se pueden encontrar en el mercado y los escaparates. Por eso desde ese momento, pienso que sería una gran idea que cuando te diriges al ambulatorio, cuando te ves con la comadrona, hubiera una especie de red de madres y padres de gemelos para poder hablar de los miedos, la práctica y todo lo que te pasa por la cabeza cuando has de ser padre por primera vez ... y te vienen dos de golpe. Estaría muy bien que las comadronas lo hicieran. Dejadme que haga referencia a La historia interminable para decir que la mía era otra historia. Y que tendremos que contar en otra ocasión.

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