11 dic. 2011

Un instante de desesperación


Cuando pierdes lo que más quieres, el tiempo se transforma de una manera curiosa. Y el corazón se dispara en unos latidos ensordecedores.

Hace unos días "perdimos" a las niñas en un supermercado. Soy incapaz de deciros si fueron dos minutos, cuatro, cinco o diez. Sólo sé que jugaban detrás nuestro. Y al cabo de un momento, cuando pensé 'me asomo para ver que no hagan ninguna trastada’... ya no estaban. "No pasa nada, voy a ver el pasillo de al lado, que deben estar allí". No estaban. Dos pasillos más allá, tampoco.

"No las veo. Quédate aquí que voy a buscarlas. Deben estar aquí al lado”. Nunca había vivido en primera persona aquel efecto que se utiliza a las películas con el que los pasillos se alargan y se deforman mientras tú corres hacia arriba y abajo y los pasillos no se acaban nunca. Ahora sí lo he vivido. Sólo pensaba que mientras yo giraba a la izquierda ellas iban al revés y no coincidíamos nunca. Vuelvo al punto donde está mi marido.

"No las encuentro en ninguna parte". Y ahora sí que el corazón ya se me dispara. Ahora sale él a encontrarlas. Cada segundo que pasa se hace eterno. Y no puedo esperarme allí plantada. Empiezo a caminar muy deprisa hacia las cajeras. De repente las veo. Las llamo. Van con su padre. Vienen hacia mí. Van las dos cogidas de la mano.

"Mamá, es que teníamos que ir al baño pero luego no te encontrábamos". El corazón me va a mil. "Deberías haberme dicho que queríais ir al baño. No podéis iros sin decírmelo... "y no sé ni puedo seguir la frase...

"¿Por qué lloras, mamá?"

Las abrazo muy fuerte. ¿Por qué lloro? Porque hay minutos que son una eternidad cuando pierdes lo que más quieres. Y porque estos minutos sin ellas, han sido unos momentos desesperados.

5 comentarios:

  1. Núria, no sabes como te comprendo. Cuando yo era chico, mi hermano se perdió por el corte inglés y lo encontramos en un mostrador de atención al cliente gracias a que avisaron por megafonía diciendo que se había perdido un niño, y allí estaba. mientras lo buscabamos, yo lloraba desesperado, mi madre también, mi padre corriendo de un lado para otro... que mal lo pasamos. besos y abrazalas de mi parte!!

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  2. Buf. Yo lo paso fatal si pierdo de vista un segundo al niño en el parque. El resto de los padres dice que soy muy exagerada, pero siempre me ayudan a localizarlo. Normalmente tardamos un segundo en verlo de nuevo porque últimamente le pongo algo del atuendo de color chillón (precisamente para encontrarlo rápido), pero ese segundo te juro que ni respiro. Espero que te hayas recuperado del susto. Cómo anécdota graciosa para quitarte un poco de hierro al mal momento te diré que siendo pequeña me fui con mi familia a la playa un día. Mi madre corría detrás de mis hermanos todo el rato. Yo era gordita y pachorrona, así que me entretuve dejando caer la arena entre mis dedos. Llegado un momento mi madre alzó la vista y no me vió. "¡Se me ha perdido Dácil!" Cómo es un poco histérica se rasgó las vestiduras y se puso a llorar como una magdalena. Hasta que uno de los bañistas le dijo "Tranquilícese señora, no se le ha perdido la niña, se ha perdido usted. Su sombrilla no es esta sino esa que está bastante más allá". Efectivamente, cuando mi madre volvió a su sombrilla, roja como un tomate, yo seguía allí, dejando pasar arena por entre mis deditos.

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  3. Nuria menudo susto... menos mal que no pasó nada... miedo me dan los míos cuando hechen a andar las que liarán... que pena que no podamos ponerles un dispositivo de localización en el pañal...

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  4. Te entiendo, yo si despisto a uno más de 5 segundos, estoy ya de los nervios... Menudo susto!!

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  5. Núria te entiendo perfectamente, hace unos meses me ocurrió algo parecido con mi hijo de 9 años y fueron momentos de mucha angustia, aunque como en tu caso, todo acabó bien. Gracias por contarnos tu experiencia.

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