9 jul. 2014

Yo tenía una nevera



De la terrorífica saga de serie B “Yo tenía uncomedor” y “Yo tenía un armario”, lleva la secuela… “Yo tenía una nevera”.

La pobre protagonista es una sufrida nevera, que nos había acompañado los últimos tiempos, ejerciendo sus funciones a la perfección (léase mantener los alimentos frescos o congelados). Su aspecto exterior era blanco inmaculado, roto únicamente por nuestra creciente colección de magnets, llegados de los viajes propios y ajenos. Los teníamos concentrados únicamente en una pequeña parte de su superficie, controlados…


Pero llegó el descontrol. Las mellizas también se han apoderado de nuestra nevera. La cantidad de magnets es tal que una ya no divisa ni de qué color es. Y… ¿qué aguantan los magnets? Dibujos… de las mellizas. Menús del cole… de las mellizas. Horarios pediátricos… de las mellizas. Magnets que son fotos de las propias mellizas. Magnets de sus dibujos favoritos. ¿Y encima de la nevera? Colección de bichitos que eran unos helados. ¿Es necesario que tengamos veinte? Por suerte, la invasión aún no se ha dedicado a vaciar la nevera de forma sistemática. Eso sí, ya llegan a los yogures. ¿Qué será lo próximo? 

3 comentarios:

  1. Jajajaja que bueno! La mia supuestamente es de acero pero tiene tantos imanes, dibujos y figuritas que le pasa como a la tuya. Se le intuye el color. Cosas de nuestros twins!! Un besote!

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  2. Jajaja, que bueno! Lo que llegan a sufrir las neveras! Los míos (aunque no son gemelos pero lo hacen todo juntos) pasan de la parte de arriba, se van al congelador a buscar los helados!!!! Un beso!

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  3. ¡Ay! Miedo me da el día que la bichilla me quiera customizar así la nevera.

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