26 ago 2013

Unas gafas con poderes mágicos



Más de una vez os he explicado que las mellizas han reaccionado de forma muy diferente a las clases de natación. Hace poco os detallaba que se me había roto el corazón cuando vi lo mal que lo pasaba Ona en el último día de clase (-->  podéis leer Con el corazón encogido).

Este verano hemos seguido trabajando este aspecto. Obviamente hemos continuado felicitando a Estel porque realmente ha avanzado mucho... pero también a Ona, por cada pequeño paso que daba. Unos días en la playa le sirvieron para darse cuenta que los otros niños (algo mayores o que ya nadaban), lo pasaban muy bien saltando las olas. Esto la motivó. Pero el gran acierto - descubrimiento - sorpresa - suerte de la temporada fueron unas gafas de natación. Estel hacía días que nos las pedía, porque le gusta ir por debajo del agua y los ojos se le enrojecen mucho. Así que las fuimos a comprar. Y cuál fue nuestra sorpresa al ver que, con las gafas, Ona perdía todo el miedo a bucear, nadar y lanzarse al agua sin ningún tipo de problema, y disfrutando de la sensación.

La hemos aplaudido y felicitado muchísimo. Su hermana le dijo muy contenta que ahora se podrán decir "hola" debajo el agua. Le hemos dicho que su monitor estará muy contento cuando la vea el año que viene. Y ella se ha convertido en un pequeño delfín, dice.


Creo que ha sido una extraña combinación del resultado de todo un año de extraescolar, de una pequeña dosis de competitividad y orgullo con su hermana... y sobre todo, de unas gafas de natación mágicas y rosas que han vencido todos los miedos. Ya os contaré si los poderes mágicos continúan...

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19 ago 2013

Creando mosaicos (nos ponemos a jugar)


Durante el año, en casa jugamos mucho, pero en vacaciones es el momento ideal para poder explotar esta faceta. Tenemos más tiempo y los horarios son más relajados que durante el curso. Este año, los Reyes ya fueron mucho más selectivos y escogieron los juguetes de acuerdo con el carácter de cada gemela. Estel es más movida y a Ona le gusta más concentrarse con los juegos. Así que los juegos, todos y que dirigidos a cada una de ellas pero que deben compartir con su hermana, combinan los dos aspectos.

Uno de los grandes aciertos fue este juego de hacer mosaicos. Aunque de entrada está pensado para niños mayores, a Ona le encanta y nos pasamos muchos ratos entretenidas. Es tan sencillo como una pizarra imantada y unas pequeñas piezas con diferentes formas y colores. Las plantillas sirven de pista para hacer los cuadros propuestos por el juego, pero luego también se puede improvisar. Ona se concentra, le gusta comprobar que las formas son las adecuadas y para ella supone todo un reto terminar cada dibujo. A menudo me pide ayuda, para asegurarse de que lo está haciendo bien. Pero cuando acabamos, también le encanta improvisar y hacer sus propias creaciones.

13 ago 2013

La piedra de las pesadillas


Me encantan las historias que se inventan las pequeñas. Su lógica, su imaginación, sus explicaciones de los fenómenos más cotidianos y aquel punto de orgullo cuando les explicas algo y te responden con un "sí, eso ya lo sabía".

Estuvimos unos días en la playa, y uno de los muchos entretenimientos que teníamos era buscar las piedras más bonitas. Un día por la tarde, Estel me regaló una. "Es una piedra contra las pesadillas, mama. La tienes que colocar en la mesilla de noche, y si sueñas con brujas o bichos malos, así la tienes al lado para cogerla y tirarla contra la bruja ". Aún con la sonrisa en los labios le di las gracias por la buena idea que había tenido (bueno, obviando el ataque "violento" contra la bruja, pobre). "La tienes que compartir con papá, porque no creo que los dos soñéis con brujas a la vez", me añade.

"Claro, tienes razón", le respondo. "Por cierto, Estel, ¿y para ti y para Ona no has recogido ninguna?".

"Mama, si tengo pesadillas no necesito piedras, te llamo a ti y tú me abrazas", me dice con una sonrisa y poniendo esa cara de "mamá, no te enteras de nada".


Y yo la miro y pienso que tiene toda la razón del mundo.

2 ago 2013

Y ahora... ¿cómo las saco del agua?



Tengo que reconocer que los dos primeros veranos con las pequeñas, aunque nos gusta mucho la playa, no la disfrutábamos demasiado. Bajar a la playa con infraestructura de gemelos no es fácil y nada relajante. Casi que preferíamos la piscina. Cuando las niñas ya fueron un poco mayores empezamos a volver a encontrarle el gusto, y sobre todo, a recuperar los juegos que los padres habíamos disfrutado de pequeños.

Este año las pequeñas no sólo han disfrutado como locas de juegos en la arena, con las palas y las pelotas, sino que ya no hay manera de sacarlas del agua. A Ona le encanta jugar con las olas, porque sabe que su nombre viene precisamente de ellas, del amor al mar que tienen sus padres. Las pequeñas han pasado muchísimas ratos jugando a la orilla del mar, haciendo castillos imposibles y torres y agujeros en la arena. Pero sobre todo, dentro del agua. Y no había manera de arrancarlas de la playa.


Y este año se ha potenciado aquella frase que seguro que todos conocéis muy bien: "Mama, ¿has visto lo que he hecho? ¿Sí? Pues vuelve a mirar, ya verás lo que haré ahora”. Mientras tanto, mi marido, las mira sentado en la silla bajo el parasol. "Cuando era pequeño, nunca había entendido que los padres estaban aquí en lugar de estar jugando a pleno sol", me cuenta. "Ahora sí que lo entiendo..., se está en la gloria". Y nos miramos y reímos, el tiempo justo para que una de las pequeñas nos vuelva a llamar la atención.

29 jul 2013

Parqueando que es gerundio


La semana pasada parqueamos mucho. La gente cree que es una actividad eminentemente agradable... pero muchas veces se equivocan. Parquear no es nada sencillo. Muchos de vosotros lo habréis vivido y seguro que habéis leído los relatos de muchos otros bloggers que han hablado de ello...

Lo más normal sería conjugar el verbo “parquear” con el clásico:

Yo parqueo
Tú parqueas
Él/ella parquea
Nosotros parqueamos
Vosotros parqueáis
Ellos/ellas parquean

Nada más lejos de la realidad. A la práctica, la conjugación es mucho más rica y complicada.

Yo intento parquear pensando que podré sentarme un rato en el banco mientras las mellizas juegan tranquilamente. Tú también lo intentas pero tu niño quiere que lo columpies constantemente. Él no para de gritar con su hija. Ella se salta la cola del columpio y empieza a pelearse con tu peque. Nosotros intentamos solucionar el dramón, intentando poner paz. Vosotros, con vuestra mejor sonrisa, explicáis a vuestros hijos eso de compartir las cosas. Ellos se van agotados del parque. Yo me vuelvo loca buscando a las mellizas, porque tienen tendencia a estar en las dos puntas del parque. Cuando localizo a uno, ya he perdido a la otra. Tú persigues a tu peque que está llorando porque no quiere irse del parque y ella al revés. El niño suplicando que quiere irse pero ella está hablando con una amiga y ni ve al niño. Nosotros buscando la botella de agua y las galletas dentro del bolso enorme y vosotros jugando con el móvil. Ellos, un grupo de padres, se aíslan de tal manera que ni ven a sus niños mientras están tirando arena a los demás niños. Yo me sulfuro, tú te agobias, él hace fotos con el teléfono. Nosotros nos abanicamos, vosotras os reís de las anécdotas de los más pequeñajos. Ellas sudan. Todos parqueamos.


El parque es la realidad exponencial de lo que vivimos en casa con las mellizas. Jugar juntos o cada una con su historia, compartir, no compartir, crear, inventar, dialogar, ceder, hacerse valer, imponer... Bienvenidos al apasionante mundo de “parquear”. 

22 jul 2013

"Varicela infernal 2"

Si Steven Seagal o Stallone fueran los protagonistas de la película os diría que es una decisión de reparto acertada. La cinta no se ha estrenado en las salas comerciales, ni siquiera en la programación nocturna de las teles, pero en nuestra escuela ha sido el hit del final de curso.

Tal cual en Estallido, la de Dustin Hoffman, los brotes de granitos se convirtieron en pandemia. Y el grupo de WhatsApp de las mamás de la clase de Estel en una enciclopedia sobre el tema. O en grupo de autoayuda, que se agradece y ¡no sabéis cómo! Y cómo no tuvimos bastante con la primera entrega del thriller de terror granítico y talquistínico… la mayoría vivimos segunda parte. Que cómo se suele decir, “nunca fueron buenas”. Peores, añadiría yo. En el caso de mis mellizas, fue matemático.  Quince días después del primer grano de Estel, apareció el primero de Ona. Y entonces me dí cuenta que lo de Estel fue bastante light. Aaaaayyyy, los segundos hermanos, que al incubar las 24 horas al día lo pasan mucho peor. Yo que creía que debía ser porque hacía mucho más calor…

En fin, que se trató de tragarse la segunda parte de Varicela Infernal, y ver cómo el Stallone se medía con granitos que picaban, se metía en el grupo de autorescate del WhatsApp y luego se curaba los granitos con Rosa mosqueta, Aloe Vera y muchos mimos. Y ahora, con mucha protección solar.

¿Crítica de la película? Sinceramente, ojalá no la hubiéramos visto… no aporta nada.  Ahora ya está pero mucho mejor ir al cine para ver Vacuna varicela 1.


(Gracias Ester por las carcajadas cuando soltaste lo de Varicela Infernal 2 y darme el título del post. Su peque lo pasó fatal y fue una suerte que todas las “víctimas” lo compartimos en el grupo)

16 jul 2013

Cambiar de chip no es fácil


Cambiar de chip es lo que más me cuesta. Para mí no es fácil pasar del ritmo frenético del curso a estar de vacaciones. Este final de curso ha sido especialmente difícil, con varicela y post-varicelas que se ha complicado más de lo que nos hubiera gustado, logística que debe funcionar como un reloj porque todo el mundo esté en su  lugar a la hora que debe estar y cargados de nervios en el trabajo, que siempre se acumula aún más a final de temporada. Creo que hemos llegado agotados. Y cuando piensas que ya no puedes aguantar más, aún pasaba algo más que complicaba las cosas. Y aguantas, y aguantas, y aguantas...

Esta semana estoy sola con las niñas. Como que yo ya estaba de vacaciones, las peques dejaban de ir al casal y pasábamos esta semana juntas. Pero si os tengo que ser sincera, durante el fin de semana no lo veía nada claro. Quizás por la calor y el bochorno o porque han estado enfermas o por todo junto, estábamos irritables, enfadados e insoportables. Sólo pensar que toda la semana estaríamos igual, se me hacía una montaña.


Pero como suele pasar, el ser consciente del cambio de chip y de sencillamente dejar pasar las cosas (así, tomándonos las cosas con calma y un poco más de filosofía), han hecho su magia. La clave está en no agobiarse y no auto imponerse nada. ¡Que justamente por eso estamos de vacaciones! Tenemos la semana medio planificada para ver amigos y amigas (de las niñas y míos), combinado con piscina, obras de teatro y algún heladito. Ahora sí, me lo estoy pasando muy bien con ellas. Jugamos, reímos, cantamos... el cambio de chip es vital.


Las próximas semanas el blog estará un poco como nosotros... slow.