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22 jun 2015

¡Estoy harta de tener un zoo en casa!



Basta. Estoy harta. Estoy harta del zoo que tengo montado en casa, nada agradable. Los únicos que se salvaban, pobres,  eran los pececitos que teníamos, y uno se nos murió (dramón de las mellizas).

Ya no hablo de los piojos. Estoy harta de hablar de piojos, paso, porque hablar de ellos produce efecto llamada.. Pero ahí están los muy cabrones,  porque no tienen otro nombre. Desaparecen una temporada… pero siempre están al acecho.

No. Ahora me ha tocado descubrir la palabra OXIURIASIS. Fea, también la palabreja. Hace tres semanas descubrimos un gusanito blanco. Una de las peques lo tenía. El bichejo en cuestión se aloja en el intestino grueso. Mientras la persona infectada duerme, la hembra sale del tracto intestinal y pone los huevos en la piel que rodea el ano. Es una sustancia que produce un picor insoportable.

Pues nada. Tratamiento al día siguiente (un jarabe), y cómo es muy fácil que los huevos de los gusanitos vayan de un sitio para otro, pues a lavarlo todo. Sábanas, pijamas, ropa… (al cabo de una semana otra vez). El pediatra ya no avisó que era altamente contagioso, y que hiciéramos el tratamiento también con su hermana. Para qué voy a haceros un next coming… ¿Sabéis quién ha tenido que ir al médico al cabo de unos días y hacer el tratamiento para adultos, no?


¿Quién será el próximo inquilino en casa? ¿Dinosaurios que crían en la cabeza? ¿La marabunta? ¡¡¡¡¡Estoy haaaaaaaaaaaaaaaarta!!!!!!

28 may 2014

Armas de mamá



Al igual que Melanie Griffith es ese clásico que ahora ya se ve muuuy pasado de moda, hoy quiero presentaros mis ‘armas de mamá’. No hablaremos de paciencia, ni de mucha paciencia, ni de capacidad de mediación, de dar abrazos y besos… no. Nada de esto. Hoy vamos a hablar de MUNICIÓN pura y dura.

Porque… a ver… ¿vosotras qué munición lleváis en el bolso? Bueno, quizá que redefina el planteamiento, porque del bolso de una mamá puede salir de todo. Y cuando digo de todo, ya sabéis que puede ser de todo.

Quiero decir: ¿qué lleváis en el bolso para esa faceta de enfermera de urgencias – mamá primeros auxilios – bolso botiquín? (porque ese es un máster de los primeros que haces cuando tienes una/varias criaturas).

Estos son mis imprescindibles para el verano:

Stick para las rozaduras de los pies: pasamos de botas a sandalias, de calcetines a pies desnudos y normalmente, zapatos nuevos (los pies de estas chiquillas crece día a día). A la mínima rozadura, le damos un pequeño toque

Protector labial: Uno para cada una, marcado con el nombre, porque claro, las dos lo quisieron rosa. Aunque lo utilizamos más en invierno, siempre lo dejo en el kit de municiones

Stick con árnica: Mi nueva adquisición. Contra los golpes nuestro remedio infalible es el hielo, pero claro, no iré con una bolsa de guisantes congelados en el bolso. Probaré este stick que atenúa los morados como consecuencia de los golpes. Muy importante: no puede utilizarse sobre mucosas o heridas abiertas porque pica. Me lo recomendó otra mami (porque ya sabéis que este máster te lo sacas en el parque, en la puerta de la escuela, en el grupo de WhatsApp de mamis o con mamis amigas). 

Roll-on para picadas de mosquitos: Debo confesar que ya hace años lo compré para las peques pero quién acabo utilizándolo soy yo. Una vez te ha picado ya el mosquito, es el que más me alivia. Las peques lo han utilizado alguna vez (aunque si alguien atrae a los bichitos en cuestión soy yo) y les encanta el olor. Al ser en roll-on dura muchísimo.


¿Qué otros imprescindibles añadiríais en la lista? Y en mi bolso, claro…

10 feb 2014

¿De verdad creemos que "engañamos" a los maestros?


Con el ritmo de vida que llevamos, a menudo o muchas veces, cuando nuestro hijo/a se pone enfermo, lo primero que pensamos no es en su tranquilidad o su salud sino como lo haremos al día siguiente, porque tenemos que ir a trabajar y no tenemos con quien dejarlo. Es así de triste, y así de duro. Así de entrada, este post podría girar en torno a la conciliación laboral y familiar (si queréis leer algun post al respeto aquí lo tenéis) o del concepto mal entendido de guardería como aparcamiento de criaturas, pero no. Mi única intención es reflexionar sobre los tejemanejes que llegamos a hacer los padres.

La situación se da mucho más en tiempo de la guardería (ahora me queda lejos, pero seguro que muchos estáis en esta etapa). La situación es muy frecuente y seguro que os suena . A media tarde, al llegar a casa, el niño/a está apagado y ya intuyes que si le pones el termómetro tendrá décimas. Lo haces... y efectivamente. 38’4.

¿Y qué es lo primero que piensas? ¿Dalsy o Apiretal? Al menos era mi dilema. Una de las gemelas me vomitaba directamente el Apiretal, así que dependiendo de los síntomas, le daba una cucharadita de Dalsy. Pero mientras tanto tú ya piensas en la logística del día siguiente. Yo siempre tenía y tengo la opción de dejar la enferma con una de las abuelas, pero... ¿y si no se tiene esta red tan cercana que pueda ayudarte? Pues muchas veces, por la mañana, como que se encuentran un poco mejor, cucharadita de nuevo de Dalsy o Apiretal y así esperas que la llamada "fatídica" de la escuela para decirte que se encuentra mal no se produzca hasta mediodía y con un poco de suerte habrás salido del trabajo y así podrás recogerlo.


¿De verdad creemos que engañamos a los maestros? Un día, hablaba de este tema con mi vecina, que justamente es maestra de jardín de infancia. Y se reía: "¡No! Lo intuimos a la primera. Es muy fácil saberlo“. "¿Ah sí? ¿Cómo lo sabéis?". "Les preguntamos. Marta (por ejemplo), ¿mamá te ha dado el jarabe naranja o el rojo?”

21 ene 2014

Una lección impresionante: tus hijos siempre te sorprenderán

Fotografía de una de las páginas del libro 'Macy y Nil van al dentista' de Ediciones Serres

Ya lo sabía, pero hoy he tenido una nueva e increíble demostración de cómo nuestros hijos nunca dejarán de sorprendernos, que nos darán lecciones de vida a diario y que nos demostrarán cómo llegan a ser de valientes. Gracias Ona por la lección de hoy. Estoy muy contenta de tu reacción.

Hace unos días os contaba que la caries de Ona se había complicado, era muy profunda y podría tocarle el nervio. Me preocupé con la posibilidad de una pulpotomía, y después de la reacción de la niña por una simple revisión, de pensar en tener que hacer una intervención y una sedación. Desde aquel día no hemos hablado demasiado de la visita médica, pero el viernes se me ocurrió mirar en la biblioteca si había algún libro de algún animalito simpático que fuera al dentista. Y lo encontramos: Maisy y Nil van al dentista (Lucy Cousins, Ediciones Serres). Pero Ona se cerró en banda y ni siquiera quería mirarlo. Empezó a bromear que cuando fuera al dentista sería una chincheta ( ¿¿¿ ¿ ? ? ? ? ? ) muy valiente. Y el sábado vio un pequeño juguete de Lego y me preguntó que si se lo compraría si el martes podíamos curar el "diente que está mal". El lunes por la noche quiso leer el cuento con su padre.

Martes, 21 de enero. Hoy. Quién no ha dormido de los nervios he sido yo. Y durante todo el día he estado muy preocupada. Hemos ido su padre y yo con Ona al dentista, cargada con la cámara de fotos para ver su última excursión y algunos vídeos (como me recomendó @desmadreando ) para distraerla. He cogido su doodoo (en plan arma secreta para consolarla). Pero Ona estaba tranquila. "La liará cuando tengamos que entrar”, pensaba yo. Se impacientaba. " Mama, ¿que no vamos dentro?”. Nos llaman.

Ona entra y se tumba en el sofá de la dentista. Son muy amables, y le empiezan a preguntar por la escuela, por su clase, por su doodoo... Ona se tumba más y abre la boca. Le pinchan la anestesia. Ni se mueve. Esperamos que le haga efecto. De una manera muy dulce la dentista le va explicando lo que le hará , los ruidos que oirá, como notará una sensación extraña dentro de la boca ... y le dice que no se asuste , que si necesita algo sólo tiene que levantar la mano y pararán. Estoy paralizada en una silla. La dentista es la misma a quien 15 días antes le había hecho un "show" durante la visita. Se me queda mirando, alucinada. Voy viendo la evolución, y la chica me confirma que SÓLO es una caries, aunque muy profunda. No le toca el nervio. Me fijo en las manos y los pies de Ona. Está estirada. Coge el doodoo de una manera relajada, sin apretar y sin tensión. Y me doy cuenta que quien en realidad está apretando con mucha fuerza el asiento de la silla con las manos soy yo. Muerdo con fuerza y una gota de sudor me cae por la espalda. Qué sensación más dura está allí mirando cómo le hacen la obturación. Al final la pequeña ya se cansa y empieza a demostrar signos de nerviosismo.


Ya está. Nada más salir hemos ido a comprar su pequeño regalito. Y lo primero que le ha explicado a Estel, su hermana melliza, es que "tengo hinchada la mejilla, mira, tengo el labio como dormido”. 

13 ene 2014

Caca, culo, pulpotomía


Sí. El post de hoy va de palabrotas y palabrejas. Las dos primeras, caca y culo ya hace tiempo que las hemos dejado atrás, si bien las peques tienen especial predilección por "pillar" al vuelo todas las palabrotas que oyen y aplicarlas a su vocabulario. Esas pueden llegar a ser light. Lamentablemente, la semana pasada todos aprendimos una nuevo palabreja, que para mí es una palabrota que me gustaría eliminar de nuestro vocabulario. Se trata de PULPOTOMÍA. La palabra incluso hace reír (os juro que de entrada me dio ganas de soltar una carcajada) y se podría llegar a pensar que es una broma. Pero es FEA, MUY FEA.  

A principio del mes de noviembre fuimos al dentista, y cómo os expliqué en BUENOS DÍAS, SEÑORA CARIES, Ona tenía dos caries. ¿Qué teníamos que hacer? Pues ir a un dentista y que se encargara de ellas. Lo dejamos para después de fiestas. Ya hemos ido. ¿Resultado? Una de las caries de Ona es muy profunda y podría llegar a tocar el nervio. Tenemos que actuar ya y si no es una obturación normal, tendrán que hacer una PULPOTOMÍA. Las pulpotomías son tratamientos exclusivos de los dientes de leche. Consiste en eliminar parte del nervio del diente y se reconstruye la pieza. Esto significa que su resolución ya no es tan sencilla como una caries "normal", sino un poco más complicada. Si bien en la primera visita al dentista Ona y Estel colaboraron al máximo, en la revisión de la semana pasada todo absolutamente al revés. Histeria compartida y muchos problemas para que las visitaran. Y yo ya empecé a sudar. Y se me ocurrió preguntar... "Qué pasa si cuando volvamos no podemos ponerle bien la anestesia?". La respuesta aún me hizo sudar más: "Entonces tendremos que mirar de sedarla porque si no paran de moverse no hay manera de hacer la operación. Y no podemos hacerlo aquí, es un poco más complica (y caro, se dejó de añadir)". No quiero adelantar nuevos acontecimientos, ya le he dado diez mil vueltas, preguntado presupuestos con el consecuente tirarme de los pelos y sufrido por avanzado por la pequeñaja. 

Vamos a ir paso a paso y veremos cómo va el intento del próximo martes. ¿Por qué aún no sabemos qué va a pasar, no? *******, aggggghhhhhrrrrr, pulpotomía, ********


22 jul 2013

"Varicela infernal 2"

Si Steven Seagal o Stallone fueran los protagonistas de la película os diría que es una decisión de reparto acertada. La cinta no se ha estrenado en las salas comerciales, ni siquiera en la programación nocturna de las teles, pero en nuestra escuela ha sido el hit del final de curso.

Tal cual en Estallido, la de Dustin Hoffman, los brotes de granitos se convirtieron en pandemia. Y el grupo de WhatsApp de las mamás de la clase de Estel en una enciclopedia sobre el tema. O en grupo de autoayuda, que se agradece y ¡no sabéis cómo! Y cómo no tuvimos bastante con la primera entrega del thriller de terror granítico y talquistínico… la mayoría vivimos segunda parte. Que cómo se suele decir, “nunca fueron buenas”. Peores, añadiría yo. En el caso de mis mellizas, fue matemático.  Quince días después del primer grano de Estel, apareció el primero de Ona. Y entonces me dí cuenta que lo de Estel fue bastante light. Aaaaayyyy, los segundos hermanos, que al incubar las 24 horas al día lo pasan mucho peor. Yo que creía que debía ser porque hacía mucho más calor…

En fin, que se trató de tragarse la segunda parte de Varicela Infernal, y ver cómo el Stallone se medía con granitos que picaban, se metía en el grupo de autorescate del WhatsApp y luego se curaba los granitos con Rosa mosqueta, Aloe Vera y muchos mimos. Y ahora, con mucha protección solar.

¿Crítica de la película? Sinceramente, ojalá no la hubiéramos visto… no aporta nada.  Ahora ya está pero mucho mejor ir al cine para ver Vacuna varicela 1.


(Gracias Ester por las carcajadas cuando soltaste lo de Varicela Infernal 2 y darme el título del post. Su peque lo pasó fatal y fue una suerte que todas las “víctimas” lo compartimos en el grupo)

23 jun 2013

Final de curso... a topos

Estel se ha perdido el fin de curso. Le hacía mucha ilusión la fiesta del último día (toda la escuela va a un bosque de las afueras a hacer juegos, y los padres llegan al mediodía para comer todos juntos). Se lo ha perdido porque ha cogido la varicela. Ya hacía semanas que rondaba en la otra clase de P4. Curiosamente, ella ha sido la primera infectada de la suya. Cuando hubo el primer caso (quizás hace un mes y medio o así), ya empecé a mentalizarme que "tocaba". Sólo que después de dos semanas bastante duras (por problemas familiares y en el trabajo), ahora era quizás el momento menos adecuado para que "tocara". Pero ya hace mucho tiempo que aprendí que las desgracias nunca vienen solas y que cuando piensas que las cosas no pueden ir a peor, sí que pueden. Y además, todavía te sientes mucho peor cuando te das cuenta que al final, por A o por B no las vacunamos de la varicela (porque dijimos que ya nos lo pensaríamos y luego no pensamos más en ello, por gente que nos había dicho que habían vacunado a los niños y también la habían tenido muy fuerte... ahora ya da igual, llegamos tarde).

Parecía que podría ser más leve de lo que deseaba, pero no han parado de salir granitos. Me sorprende sin embargo, que la pequeña lo lleva muy bien. No ha tenido fiebre, no se rasca demasiado, se deja poner la crema en los granos y entiende que no podemos salir demasiado de casa, aunque ya tiene ganas (suerte que no hace un calor excesivo).

Así que paciencia, esperando que el proceso haga su camino. Y yo, aunque por el cansancio acumulado se me ha hecho una pequeña montaña, he estado recordando, como si fuera ayer, que la cogí 10 días antes de irme de viaje de fin de curso en 3 º de BUP... a  Italia. ¡Aquello también era una desgracia muy grande para una adolescente!

2 a 2
Todo el mundo me pregunta: "¿Y Ona? ¿Ya la ha cogido? "  Pues no. Aunque en su clase ya van 5 o 6 niños que la han pasado, ella continúa sin un granito. Ayer le vi una mancha roja en el brazo. "Mama, es un granito pero no es de varicela, ya me lo ha mirado papá". Y he aquí el otro gran problema. Jordi no lo ha pasado y por lo tanto, aunque inevitable, Estel intenta no "engancharse" demasiado a él.  Aunque conociendo sus genes, y que físicamente son clavados, estoy casi convencida que Ona y Jordi saldrán de esta sin haber tenido ni un granito (Lo explicaba en el post Gemelas mezcla 100%). Como yo sí la pasé, estos días soy la que tengo más contacto con Estel.

Algunas informaciones prácticas
He recopilado algunos datos importantes sobre la varicela (de la página de Salud de la Generalitat).

· Es una enfermedad infecciosa causada por el virus de la varicela herpes zoster, que se presenta habitualmente antes de los diez años de vida, aunque también se pueden dar casos entre la población adulta. Los enfermos con varicela pueden llegar a presentar cientos de vesículas que se secan y forman costras.


· Normalmente, el primer signo de varicela es la aparición de unas pequeñas lesiones de color rojo en la piel que, en un primer momento, se pueden confundir con picaduras de insecto. Estas lesiones evolucionan y, en unas 24 horas, adoptan la forma de pequeñas vesículas o ampollas que se secan y forman costras.

· La duración total de la enfermedad suele ser de cinco a siete días.


A tener en cuenta:  No se puede dar ni aspirina ni Ibuprofeno. Sólo paracetamol para la fiebre. El médico nos recetó también un fármaco por si el picor le era insoportable y una crema para secar las vesículas. También nos recomendó tener mucho cuidado con las uñas, que estén bien cortadas por no provocarse heridas y sobre todo, que no le tocara demasiado el sol, porque le podían quedar manchas.

5 nov 2012

La maldición del puente de octubre


Después de cuatro años y de investigaciones poco empíricas, creo que ya puedo afirmar que la maldición del puente de octubre es real. Existe y es más, no se puede hacer nada.

Veréis. Las niñas tenían diez meses en su primer ‘mes de octubre’. Estaban en la guardería y se acercaban los 4 días del puente. Hacía una semana que su maestra me había dicho que muchos niños estaban con gastroenteritis. "Ya está", pensé, seguro que una de las dos, o las dos, no se escapan. Pero las pequeñas estaban tan contentas y no había ningún síntoma. Que ilusa que fui. Nos íbamos. Las fui a buscar a la escuela y nada más llegar a casa tuve que ir corriendo al baño. Me pasé todo el puente en el lavabo y en la cama. Hacía siglos que no me encontraba tan mal como aquel puente.

Todos sabéis que los pequeños pasan todo el verano fantástico y al tercer día de colegio ya vienen con mocos. Al año siguiente cayeron ellas, al siguiente mi marido. Este año, todos estábamos perfectos, pero ya no habíamos hecho planes.

En casa lo hemos bautizado como la maldición del puente de octubre, porque está justo en el timming de incubar algo con el inicio de curso y explotar con el primer puente del curso. Bueno, vaya, eso de los puentes parece que ya pasará a la historia. Quizás la maldición también...

2 nov 2012

Dile que me de un beso...




Empezamos bien el fin de semana. Son ocho y media de la noche y Ona, después de ir al baño dice que le duele. Reconozco los síntomas. Ocurrió hace unos meses con su hermana. Mi marido se la lleva a Urgencias.

Estel y yo nos esperamos en casa. Dice que quiere esperar a que vuelva su hermana para irse a dormir. Pero al cabo de un rato está cansada. Le pongo el pijama y directa a la cama.

"Mamá, ¿tú te esperarás despierta a que llegue Ona?", me pide.
"Sí, claro, quiero saber qué le ha dicho el médico", le respondo.
"Si estoy dormida le dices que me de un beso, ¿vale, mamá?".

Le doy un beso de buenas noches y salgo de la habitación con una sensación difícil de explicar y que siempre me emociona cuando veo cómo se quieren y este vínculo tan especial que las une. Y sí, se confirma. Es infección de orina.

29 oct 2012

Angioma



Ona nació con un angioma en el lado derecho. No os lo creeréis, pero no me di cuenta hasta que tenía 3 o 4 días. Un angioma (también llamado hemangioma capilar) es un tumor benigno, un grupo de vasos sanguíneos que han crecido más de lo normal y forman como una "fresa" que sobresale, bien roja, de la piel. La de Ona tenía el tamaño de una moneda de dos euros, sobresalía de la piel y era muy roja. (Ona tenía el angioma y Estel sindactília, dos dedos de los pies más unidos de los normal por la membrana. Lo podéis leer aquí).

En la segunda o tercera visita al pediatra (en las primeras teníamos tantas cosas que consultar y estar pendientes que no se lo pregunté) le pedí que lo mirara para comprobar que era sólo superficial. Recuerdo que me dijo que no debía preocuparme, que era frecuente y que seguramente, cuando Ona tuviera 6 ó 7 años, la mancha habría desaparecido. En ese momento me pareció imposible, porque era realmente una "rugosidad" con un color muy intenso.

Ona está a punto de hacer cuatro años. El angioma ya no sobresale, se ha alisada, y se ha convertido en una ligerísima mancha rosada que cuesta incluso distinguir de la piel. La mayoría de veces, pues, desaparecen. Ahora bien, si vuestro hijo / a tiene alguna, no dejéis de consultar con el pediatra.

10 may 2012

El fin de semana de las 7 lavadoras



Tenéis que pronunciar el título del post en plan lúgrube. No, no es el título de un libro de Stephen King, pero podría serlo. La realidad siempre supera la ficción. Ya me lo decía todo el mundo que el primer año de guardería era muy duro... "Porque los niños lo pillan todo". De entrada, lo que nadie me aclaró es que los niños lo pillan todo... pero los padres también. Creo que nunca había estado tantas veces enferma como su primer año en la guardería.

Dudo que ese fin de semana se me borre de la cabeza. Las dos niñas cayeron enfermas. Vómitos y diarrea. No toleraban nada, ni agua. Beber un sorbo de agua era sinónimo de cambiarlas de arriba a abajo. Comer un poco de arroz era sinónimo de ponerlas en la bañera porque era imposible cambiarlas sin embadurnarse de los pies a la punta de la nariz. No había pañal capaz de contener... 'aquello'. Ni los mejores. Ni los más caros. Ni poniendo dos.

Siete lavadoras en un fin de semana. No exagero. Lo recuerdo a la perfección, como si fuera ayer. Creo que es mi récord absoluto. Nunca había llegado a poner tantas. Llegué a temer que no tendría suficiente ropa porque no paraba de cambiar las niñas. Cada muda duraba un par de horas como mucho... y no dábamos abasto a lavarlo todo.

Sí, sí, los niños lo pillan todo a la guardería... ¿pero alguien nos podría preparar y advertir a los padres? Más que nada para comprar con tiempo una lavadora - secadora de tipo ‘industrial’...


16 abr 2012

Sindactilia o un dedito 'extraterrestre'



Sindactilia. Es una palabra que no había escuchado en mi vida. Tuve que hacer una búsqueda de aquellas extrañas en Google para llegar a encontrar ese nombre. La sindactília es la fusión de las membranas de los dedos. Hace referencia a la fusión de dos o más dedos de las manos o los pies. Normalmente es sólo una conexión cutánea y no afecta a los huesos.

Lo he buscado por curiosidad. El pediatra me dijo que no debía preocuparme. Estel tiene el segundo y el tercer dedo de ambos pies un poco más unidos que los demás. No me di cuenta en el momento de nacer. Quizá pasaron unos días (extraño, ¿verdad? Creía que en el hospital las había repasado de arriba abajo. Pues no, me había dejado cosas). Desde el primer momento Estel tuvo "un dedito de extraterrestre", como los dos pequeños 'marcianos' en la cabecera del blog.

Obviamente, la pequeña no le da ninguna importancia. Quizás dentro de unos años, como mucha otra gente, se operará por razones médicas o por razones estéticas. Hoy por hoy... ya tengo suficiente con ponerle un nombre científico.

13 feb 2012

El cuento de la princesa Ventolín (segunda parte)

 
De repente la princesa Estel estaba tumbada en una cama de persona mayor, rodeada de niños que tampoco respiraban bien. Con todos de tubos en la nariz. Está muy cansada. Agotada. Las enfermeras me preguntan si quiere un biberón, "sí, por favor, muchas gracias", pero ni siquiera se le acabará tomando ... Al cabo de un rato me llama mi marido. "¿Qué hace la niña, cómo está?". Le explico. "Y tú cómo estás?". Me pongo a llorar. Será una de las noches más largas y más duras de mi vida.

Una semana después
Estuvimos una semana ingresados ​​en el hospital. La recuerdo en una nebulosa, una mezcla de miedo, dolor y agotamiento. Utilizaba el calendario de Outlook  para hacer los turnos y saber quién estaba con Estel en el hospital en cada momento y quién iba a buscar a Ona ala guardería y estaba con ella. Nuestra vida dependía de cuadrar bien ese calendario de Outlook. Mi marido y yo nos combinábamos también los turnos de noche, y como si Ona supiera que estábamos extremadamente cansados, dormía toda la noche del tirón, aunque echaba de menos su hermana. Sacamos un '10 'en logística. A marchas forzadas.

Estel tuvo una neumonía de caballo y dio positivo en gripe A, que tan de moda estaba en aquel momento.

¿Qué aprendimos?
Desde entonces atacamos la tos, los mocos y los resfriados de raíz. No les damos tregua. Sé que aquella vez, pecando de "novatos", quizás dejé que la cosa fuera demasiado lejos. Ahora, a que la princesa Estel tose por primera vez, ya actuamos. Y normalmente, al margen de todo lo que podamos hacer, el perfume de cebolla y eucalipto en toda la casa no falla. (Ay, aquellos remedios de las abuelas ...). Aprendí que la pequeña era muy valiente, que los niños no pierden la sonrisa ni las ganas de jugar. Y vi cómo se resignaba. Al principio no entendía cómo es que no se tocaba los tubos. Pero sólo lo hizo en el primer momento.
Después supongo que vio que le ayudaban a respirar mejor, y supongo que se resignó.

Así termina el cuento de la princesa Ventolín. Y vivieron felices y comieron perdices.

7 feb 2012

El cuento de la princesa Ventolín (primera parte)


Este es el cuento de la princesa Ventolín, un cuento con una protagonista preciosa, unos virus muuuuy, muuuy malos, y unos papas que sufrieron mucho por primera vez (y sabiendo que no sería la última). Pasó prácticamente hace dos años, pero sólo que acordarse de ello, me estremezco. Venga, que empieza el cuento.

Érase una vez, en una ciudad no muy lejana... Había una princesa que tenía un poco de tos. Durante dos semanas, su hermana gemela no se había encontrado demasiado bien, pero ella, aguantaba y aguantaba, y no daba signos de fatiga. Jugaba y gateaba, se subía a todas las sillas y lo tiraba todo por el suelo. La pequeña princesa, pero, no terminaba de ponerse bien, y además, era tan delicada, que cuando tenía que tomar Apiretal o Dalsy, vomitaba todo lo que los cocineros reales habían hecho para comer, para cenar, o en formato biberón . Los reyes decidieron llevarlas al pediatra del reino, que les dijo que una tenía un poco de otitis y faringitis, y la otra un proceso gripal "normal". Pero los avisaron: "Si en 48 horas no se encuentra mejor, tenéis que ir al hospital".

Todos contentos y confiados en que no sería necesario, los papas fueron a la farmacia a buscar los medicamentos... y de vuelta a su castillo. Pero dos días más tarde, la intranquilidad se apoderó de toda la familia. La princesa Estel estaba "apagada" y continuaba tosiendo. Coincidiendo con el Barça - Madrid (otro día os contaré 'la maldición') y cogiendo un yogur sólo por si la princesa tenía hambre, fueron al Hospital. Muchos niños y padres preparaban el asalto de urgencias, intentando llegar a un box y a la visita del pediatra.

La mama de la princesa, que se pensaba que le confirmarían aquello de "tranquila, esto es lento y tendrá que estar un par de días más en casa ... que se tome esto y lo otro ", se sorprendió al ver que se miraban mucho a la niña e intuyó que algo no iba del todo bien. Y efectivamente, a la princesa Estel le hicieron la primera radiografía, la primera "fumigada" de Ventolín (3 en una hora) y llegó el momento horroroso:

"Os tenéis que quedar ingresados en urgencias"-dijo la doctora-.

(Continuará)

16 oct 2011

'Contagio'


En casa no necesitamos ir al cine para ver el último estreno del viernes, 'Contagio', con Kate Winslet, Gwyneth Paltrow y Jude Law. Ya tenemos suficiente con los nuestros… de 'contagios'.

Todo empezó el jueves por la noche.
Estel empezó diciendo que no tenía hambre... y terminó vomitando en la cama. La madrugada del jueves al viernes volvió a repetirse 4 veces más. No toleraba ni el agua. En total: 4 pijamas, 2 sábanas, 1 funda del colchón, el saco de dormir... una visita al hospital, una lavadora y cuatro fregonas. Noche terrible, vaya. Y preparativos para la logística que implica que una de las pequeñas esté enferma. Llamando a mi madre a las 7 de la mañana para pedirle si se la podía quedar, etc, etc, etc ... Pasamos viernes y sábado algo apagados. "Estel está un poco enferma", le cuenta a todo el mundo.

Madrugada del sábado al domingo. Cae Ona. Ona, que nunca pilla nada comienza también con vómitos. Mi marido va a buscarla a la cama pero vuelve: "Yo también estoy muy mareado y no me encuentro nada bien". 3 de 4. Yo no me cuento, aunque arrastro desde hace dos semanas las consecuencias de un catarro mal curado. Mañana de domingo horrorosa. A mediodía las niñas parece que están un poco más "alegres". Las dejo en casa los otros abuelos y me llevo mi marido al médico. Él, que tampoco cae nunca enfermo, se lo está pasando fatal. Deberá hacer 48 horas de reposo.

Por que demonios debería querer ir al cine a ver un thriller médico-psicológico sobre contagios? No gracias, la realidad siempre supera la ficción.