Ona nació con un
angioma en el lado derecho. No os lo creeréis, pero no me di cuenta hasta que
tenía 3 o 4 días. Un angioma (también llamado hemangioma capilar) es un tumor
benigno, un grupo de vasos sanguíneos que han crecido más de lo normal y forman
como una "fresa" que sobresale, bien roja, de la piel. La de Ona
tenía el tamaño de una moneda de dos euros, sobresalía de la piel y era muy
roja. (Ona tenía el angioma y Estel sindactília, dos dedos de los pies más
unidos de los normal por la membrana. Lo podéis leer aquí).
En la segunda o
tercera visita al pediatra (en las primeras teníamos tantas cosas que consultar
y estar pendientes que no se lo pregunté) le pedí que lo mirara para comprobar
que era sólo superficial. Recuerdo que me dijo que no debía preocuparme, que
era frecuente y que seguramente, cuando Ona tuviera 6 ó 7 años, la mancha
habría desaparecido. En ese momento me pareció imposible, porque era realmente
una "rugosidad" con un color muy intenso.
Ona está a punto de
hacer cuatro años. El angioma ya no sobresale, se ha alisada, y se ha
convertido en una ligerísima mancha rosada que cuesta incluso distinguir de la
piel. La mayoría de veces, pues, desaparecen. Ahora bien, si vuestro hijo / a
tiene alguna, no dejéis de consultar con el pediatra.

