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31 jul 2014

Desconectar para poder cargar pilas

Me siento así. Sin batería y con necesidad vital de recargarme.

Junio ​​ya es, por sí solo, un mes agotador. Final de curso, final de extraescolares y preinscripción de las siguientes, preparación de los casales de verano. Un mes donde se juntan fiestas y celebraciones y soy incapaz de alargar más las horas. Creo que a todos / todas nos pasa lo mismo. El mes se escapa como nada, y las semanas avanzan inexorables.

Pero este año, julio ha sido igual. Un mes en el que, encima, le dejo la "responsabilidad" de planificar todos los médicos y revisiones que no he tenido tiempo de hacer. Este año me ha coincidido con trabajar durante todo el mes, y con cambios de horario. Las niñas han hecho dos casales diferentes, dos dinámicas, dos listas, dos maneras de funcionar. Preparar comidas para que se las llevaran.

Y mientras tanto, yo sólo tengo tiempo de hacer listas mentales de cosas que quería contar en el blog.
El final de curso, de un P5 que no sólo es el final de un curso. Es el final de una etapa. Y cómo llegamos y cómo la enfrentamos.

De la cantidad de cosas que las pequeñas han hecho en el Casal de la escuela.

De cómo han querido probar un nuevo Casal y estamos muuuy contentos.

Y de cosas que no son tan fáciles de explicar, como tener que hacer frente a los problemas de gestión de emociones de una de las pequeñas que nos hace fortalecer como padres y buscar la ayuda necesaria para acompañarla.

Tengo la necesidad de escribir, pero me faltan las horas y las letras.

Ahora empezamos a cargar pilas, unos días para estar los cuatro juntos y hacer lo que más nos gusta: Estar juntos y poner en marcha nuevas aventuras.

Poco a poco, a otro ritmo, os lo iré contando todo. ¡Que tengáis un verano genial!

18 sept 2013

Un verano en positivo

Volver a trabajar el 12 de agosto, hacer lo imposible para encontrar canguros para las niñas en unas semanas complicadas, un principio de septiembre con fiestas mayores y festividades que hacen que de repente, te encuentres a principio de curso. Reinicio de rutinas, volver a la escuela y volver a los horarios habituales. Prácticamente no he podido ni hacer balance de las vacaciones de verano. Pero es fácil... ha sido altamente positivo .

Tengo la sensación de que hemos hecho muchas cosas y por lo tanto, no hemos llegado nada " apurados " al inicio de curso. Pienso que el año pasado llegaron más cansados ​​y con ganas de retomar las rutinas. Y ha sido un verano sorprendente, por muchos motivos. No quiero dejar la oportunidad de subrayar algunos:


La seguridad y los descubrimientos de las niñas: Ya os conté hace unos días como las gafas mágicas de natación hicieron que Ona perdiera todo el miedo al agua y ahora nade como una desesperada. Se hunde, salta, disfruta. Pero qué gran descubrimiento (por nuestra parte), al ver que las dos pequeñas eran capaces de montar en bicicleta y pedalear tranquilamente. En casa todavía no tienen y antes del verano, con la bici de la hija de una amiga, ya vimos que tenían bastante habilidad. ¿Pero tanta?? ? Sin ruedas y a toda velocidad.

Los bailes infantiles: Sí, por mucho que se haga difícil de creer y explicar. Para variar tenemos una de cada. A Ona le gusta bastante bailar, y a Estel quizás no tanto . Ella es más teatrera. Pero este verano hemos descubierto aquella actividad de " baile infantil" a la que no habíamos ido nunca (y de hecho siempre habíamos dicho que nunca iríamos... aaaayyyyy , cómetelo con patatas ) . Pues ala, ya nos veis bailando el gangman style con las dos mascotas del pueblo. Madre mía....


Los ritmos: Los ritmos de toda la familia están ya perfectamente “controlados”, aunque sean mutantes y vayan variando. Esto hace que puedas programar más cosas y las que organizas sean perfectamente aplicables a las pequeñas. Las caminatas , los ratos en el parque , las excursiones ... Hemos montado a caballo , hemos nadado , hemos hecho excursiones, hemos hecho turismo , hemos visitado unas chimeneas de hadas , hemos hecho circuitos por los árboles , hemos ido a la playa , hemos modelado barro, hemos ido a una cueva ... y ellas te lo explican todo como si fuera la gran aventura . Y eso... eso es fantástico.

19 ago 2013

Creando mosaicos (nos ponemos a jugar)


Durante el año, en casa jugamos mucho, pero en vacaciones es el momento ideal para poder explotar esta faceta. Tenemos más tiempo y los horarios son más relajados que durante el curso. Este año, los Reyes ya fueron mucho más selectivos y escogieron los juguetes de acuerdo con el carácter de cada gemela. Estel es más movida y a Ona le gusta más concentrarse con los juegos. Así que los juegos, todos y que dirigidos a cada una de ellas pero que deben compartir con su hermana, combinan los dos aspectos.

Uno de los grandes aciertos fue este juego de hacer mosaicos. Aunque de entrada está pensado para niños mayores, a Ona le encanta y nos pasamos muchos ratos entretenidas. Es tan sencillo como una pizarra imantada y unas pequeñas piezas con diferentes formas y colores. Las plantillas sirven de pista para hacer los cuadros propuestos por el juego, pero luego también se puede improvisar. Ona se concentra, le gusta comprobar que las formas son las adecuadas y para ella supone todo un reto terminar cada dibujo. A menudo me pide ayuda, para asegurarse de que lo está haciendo bien. Pero cuando acabamos, también le encanta improvisar y hacer sus propias creaciones.

2 ago 2013

Y ahora... ¿cómo las saco del agua?



Tengo que reconocer que los dos primeros veranos con las pequeñas, aunque nos gusta mucho la playa, no la disfrutábamos demasiado. Bajar a la playa con infraestructura de gemelos no es fácil y nada relajante. Casi que preferíamos la piscina. Cuando las niñas ya fueron un poco mayores empezamos a volver a encontrarle el gusto, y sobre todo, a recuperar los juegos que los padres habíamos disfrutado de pequeños.

Este año las pequeñas no sólo han disfrutado como locas de juegos en la arena, con las palas y las pelotas, sino que ya no hay manera de sacarlas del agua. A Ona le encanta jugar con las olas, porque sabe que su nombre viene precisamente de ellas, del amor al mar que tienen sus padres. Las pequeñas han pasado muchísimas ratos jugando a la orilla del mar, haciendo castillos imposibles y torres y agujeros en la arena. Pero sobre todo, dentro del agua. Y no había manera de arrancarlas de la playa.


Y este año se ha potenciado aquella frase que seguro que todos conocéis muy bien: "Mama, ¿has visto lo que he hecho? ¿Sí? Pues vuelve a mirar, ya verás lo que haré ahora”. Mientras tanto, mi marido, las mira sentado en la silla bajo el parasol. "Cuando era pequeño, nunca había entendido que los padres estaban aquí en lugar de estar jugando a pleno sol", me cuenta. "Ahora sí que lo entiendo..., se está en la gloria". Y nos miramos y reímos, el tiempo justo para que una de las pequeñas nos vuelva a llamar la atención.