28 may 2014

Armas de mamá



Al igual que Melanie Griffith es ese clásico que ahora ya se ve muuuy pasado de moda, hoy quiero presentaros mis ‘armas de mamá’. No hablaremos de paciencia, ni de mucha paciencia, ni de capacidad de mediación, de dar abrazos y besos… no. Nada de esto. Hoy vamos a hablar de MUNICIÓN pura y dura.

Porque… a ver… ¿vosotras qué munición lleváis en el bolso? Bueno, quizá que redefina el planteamiento, porque del bolso de una mamá puede salir de todo. Y cuando digo de todo, ya sabéis que puede ser de todo.

Quiero decir: ¿qué lleváis en el bolso para esa faceta de enfermera de urgencias – mamá primeros auxilios – bolso botiquín? (porque ese es un máster de los primeros que haces cuando tienes una/varias criaturas).

Estos son mis imprescindibles para el verano:

Stick para las rozaduras de los pies: pasamos de botas a sandalias, de calcetines a pies desnudos y normalmente, zapatos nuevos (los pies de estas chiquillas crece día a día). A la mínima rozadura, le damos un pequeño toque

Protector labial: Uno para cada una, marcado con el nombre, porque claro, las dos lo quisieron rosa. Aunque lo utilizamos más en invierno, siempre lo dejo en el kit de municiones

Stick con árnica: Mi nueva adquisición. Contra los golpes nuestro remedio infalible es el hielo, pero claro, no iré con una bolsa de guisantes congelados en el bolso. Probaré este stick que atenúa los morados como consecuencia de los golpes. Muy importante: no puede utilizarse sobre mucosas o heridas abiertas porque pica. Me lo recomendó otra mami (porque ya sabéis que este máster te lo sacas en el parque, en la puerta de la escuela, en el grupo de WhatsApp de mamis o con mamis amigas). 

Roll-on para picadas de mosquitos: Debo confesar que ya hace años lo compré para las peques pero quién acabo utilizándolo soy yo. Una vez te ha picado ya el mosquito, es el que más me alivia. Las peques lo han utilizado alguna vez (aunque si alguien atrae a los bichitos en cuestión soy yo) y les encanta el olor. Al ser en roll-on dura muchísimo.


¿Qué otros imprescindibles añadiríais en la lista? Y en mi bolso, claro…

20 may 2014

La maternidad también se mide en pasillos de súper



Que nadie se atreva a decirme que estoy loca si afirmo que la maternidad, o las fases de la maternidad, también se miden en los pasillos del súper. ¿Las pruebas? Vayan levantando la mano a medida que se sientan identificadas.

Fase 1: Inexistencia: Cuando no eres m/padre
Entras en el supermercado y nunca has mirado el pasillo de los pañales, ni leches artificiales, ni biberones. Dicen que incluso hay pasillos (en los centros comerciales grandes) de puericultura. Bañeras, cambiadores y demás. Tú, ni idea. Ni te interesaban. Sólo alguna vez habías tenido que hacer algún regalo para un bebé, pero comprabas algo de ropita y punto. En el súper a lo tuyo.

Fase 2: Aproximación: Embarazo
Ahhhh, la cosa cambia. Con cierto miedo empiezas a acercarte a ese pasillo. Para empezar a hacerte a la idea. Si además esperas gemelos/mellizos, te fijas mucho en las etiquetas de los precios. Empiezas a preguntarte para qué deben servir ciertos productos. Y cómo se utilizan. ¿Llevan instrucciones? Lo lees, así por encima, porque aún te faltan muchos meses y ya tendrás tiempo de verlo bien. Otra cualidad de esta fase es que sueles escuchar a las otras madres, para quedarte con sus conversaciones y a ver si pillas cuál es la mejor marca de pañales y que esté bien de precio. Al principio te agobias un poco… y te das cuenta que en realidad, nunca te habías fijado pero hay 3 pasillos del súper dedicados a bebés. Conté "mi primera vez" en el post El negocio Twin - 2 

Fase 3: No puedo vivir sin ellos. Los bebés ya han nacido.
Vives en esos tres pasillos. No sólo te sabes los precios de todas las marcas de pañales, sino que sabes a cuánto te sale la unidad, cuáles pueden utilizar en circunstancias normales para que aguanten bien y te ahorres un poco de dinero y cuando no. Entonces te salen un poco más caros pero sabes que esos pañales aguantan lo que sea. Tienes un sensor para visualizar todas las propagandas de todos los supermercados para detectar cualquier oferta. Te pasará exactamente lo mismo con las toallitas húmedas (justo delante de los pañales en ese pasillo que se ha convertido en tu segundo hogar). Ese pasillo, por el que aunque tengas de todo para los retoños, pasarás para ver si hay algo nuevo que pueda serte útil. Te conocerás todos los productos (aunque no los uses). Vaya, la chica del súper ha cambiado las cucharas de sitio… ¿dónde las habrá puesto? ¿Y los baberos esos que había la semana pasada de usar y tirar? A diferencia de la fase 2, ya no escuchas los otros comentarios. A lo tuyo que no llegarás para preparar la merienda y las dos se pondrán a llorar como si no les hubieras dado un yogur y tres bastoncitos de pan a cada una. 

Fase 4: Desintoxicación
Después de muchos pañales y toallitas, te enfrentarás a la operación pañal. Y una vez superada, poco a poco dejarás de utilizar ese pasillo. Sin saber cómo ni cuándo, tu bebé ya no utilizará la mayoría de productos que están en esas estanterías. Ninguno. Y un día, cómo me pasó a mí hace sólo unas semanas, incluso lo retraté. Y me di cuenta de la cantidad de productos que hay, y de cuantos tipos de pañales están en el mercado. Te sientes liberada, porque realmente es esa sensación de “etapa superada”. Pero de golpe… te entra un sudor frío.

Fase 5: Inexistencia otra vez

¿Y ahora qué me espera? Las peques ya quieren ir a los pasillos de ropa, de zapatos… ¿Qué será lo siguiente? ¿Maquillaje? ¿Refrescos? Bueno... por suerte, estos sí que te los conoces.

14 may 2014

Una mamá y una madre


Ya hace un par de años, nada más comenzar en la escuela, con las pequeñas hablábamos de la familia.

Llegaron un día de clase y una de ellas me contaba que un niño de su clase no tenía un papá como tenía ella. No, le respondí. “Tiene dos mamás, ¿verdad?”. Y ella me contestó: " Nooo, tiene una mamá y una madre”. Y continuaba analizando: " Yo tengo un papá y una mamá “. "Sí, y hay niños que quizás tienen un papa y un padre”, les respondí. Ona añadió que el papá y la mamá de una niña de la clase viven en ciudades alejadas. “Hay familias muy diferentes”, concluyeron ellas.

Me las miro y veo una generación que crece y vive con absoluta normalidad que un niño tenga una mamá y una madre. Hay niños que viven con un padre , con la madre , con un padre y una madre , con dos madres , con dos padres , con los abuelos , con tíos, con tutores , con los nuevos compañeros / as de sus madres o padres , con familias de acogida ... Y muchos otros niños viven sin tener a nadie que los quiera . Y eso es lo que más les cuesta entender a las pequeñas.

Quizás no haría falta decirlo, ojalá no hiciera falta decirlo, pero a menudo me encuentro que todavía hay quien no tiene nada más que hacer que meterse en la vida de los demás. Y hablar, criticar y juzgar a quién y cómo se ama. Y me pongo de los nervios cuando escucho algunas de estas personas cuando dicen que dos hombres, o dos mujeres, no pueden tener una criatura. Pero sí toleran que una criatura viva una pesadilla, pero claro, en el seno de una familia formada por un hombre y una mujer. Perdonad, pero yo no los entiendo.

Hacía mucho tiempo que quería escribir este artículo pero no encontraba el momento. He vuelto a pensar en ello a raíz de la celebración, el 17 de mayo, del Día Internacional contra la lesbofobia , la homofobia , la bifobia y la transfobia . El 17 de mayo se conmemora mundialmente la fecha en que la Organización Mundial de la Salud suprimió la homosexualidad de la lista de enfermedades. Era el año 1993. Esto me ha llevado, hoy, a hablar de la multitud de fórmulas que tenemos para el núcleo familiar.


Quizá por eso me gusta tanto la frase. Con ojos de niño, las cosas son mucho más sencillas y fáciles de entender: "Tiene una mamá y una madre". 

5 may 2014

Verdades gemelares: agudeza visual

Ampliamos el catálogo de 'Verdades gemelares como puños’. Con NO LO PODRÁS VER TODO. Hoy he sido plenamente consciente de que otro de los súper poderes de una madre de gemelos pasa por la agudeza visual. Os pongo en situación.

Voy a la piscina con las mellizas. Cuando eran pequeñas no te lo podías ni plantear, porque la logística era tal que resultaba impensable. Ahora ya no. 

Pero vas a una piscina donde ya normalmente ya no se ve gran cosa por el vaho. Y te sacas las gafas. Miopes, ya entendéis la sensación (en mi caso que encima tengo 12 dioptrías en cada ojo, es de medalla de oro) . Ya tienes bastante trabajo, en medio de tanta criatura, a controlar tus peques, que sólo las identificas porque una es una mancha amarilla (del gorro) y la otra blanca. No te puedes fiar del bañador porque que todas las niñas llevan el mismo bañador rosa del Decathlon.

Pues sólo falta que cuando estás bien situada, empiecen a gritar las dos a la vez.

"Mama, mira como hago el pino”
"Mama, te enseño como me tiro de cabeza"
"Mama, el otra día aprendí a hacer el delfín”
"Mama, mírame, que hago la flecha"
"Mama, mira como salto"
"Pero, mamá, mírame!" .

No puedo, amores. Si están a dos metros de donde estoy, ya no las veo. Y si me ponen cerca, mientras una está haciendo el delfín no puedo ver como la otra es una flecha.

"¡Muy bien! Lo has hecho muy bien las dos”.

¡Ala, agudeza visual de súper –heroína!

27 abr 2014

El agotamiento post-colonial



¿Recordáis el síndrome pre-colonial? ¿Fue duro, eh? Pues nada comparable con el agotamiento post-colonial.

Dos días fuera. Una noche.
Para nosotros significó irnos al cine (mirando el móvil de vez en cuando, lo reconozco. Por si acaso o por si mandaban un mail diciendo que todo estaba bien). ¿El resto? Lo normal, ir a trabajar, limpiar y cocinar.

Dos días fuera. Una noche.
Para ellas toda una experiencia. Hasta el sábado no empezaron a contar cosas de verdad, porque su agotamiento el viernes por la tarde fue tal que Ona a las seis ya estaba durmiendo, después de una batalla campal para bañarse. Estel igual, sólo que a las siete estaba cenando. Agotadas, con un toque de sol en las mejillas, pero cara de necesitar descansar. Ona, por cierto, se levantó a las nueve, cenó algo y dijo que se volvía a la cama. Al día siguiente ya empezaron a desgranar cómo había ido. Estel estaba más contenta que Ona con el resultado, creo. Aunque fue Estel la que al verme se puso a llorar (te he echado de menos, susurró). Les encantó llevar su bolsa, sabiendo todas las mudas y las cosas que llevaban.

“En la casa había una carpa de circo y hemos aprendido muchas cosas” (Estel, que empieza a hacer ejercicios acrobáticos)
“Me ha gustado mucho dormir en la litera con Marta” (Ona, y Marta, ahora amigas del alma)
“Hicieron magia y bebimos agua de colores” (Estel)
“Y nos tomamos un helado” (Ona, dicho en voz baja, en plan secreto)
“Me gusta mucho cómo me ha peinado Maria Antonia”, (Ona, sobre su tutora). Des del viernes que va con dos trenzas porque le gusta mucho. No nos las hemos quitado para nada.
“Yo quería jugar más con las linternas” (Estel)


Agotamiento post-colonial.
Lo primero que quieres, como m/padre, es que vuelvan bien, contentos y que para ellos haya sido una experiencia positiva. Que vuelvan con ganas de contar cosas y todo sea maravilloso. La primera tarde no fue eso. Agotadas e irritables, fue una tarde de miedo. Llegar a casa tarde y encontrarte todo de ropa tirada por todas partes, final de “la guerra de la bañera”. Y no sé cómo lo hemos hecho, pero hemos batido otro nuevo récord de lavadoras en un fin de semana. Esos ímpetus que te cogen de “ya puestos cambiamos el nórdico y lavamos sus sacos de dormir, y todas las sábanas de la casa, y las chaquetas de invierno porque ya no hará frío”. Lo dicho, agotados. 

Pero luego, este mediodía, las dos peques empezaban a coger sus muñecas y algunas bolsas. Algo tramaban… “¿Qué hacéis?”. “Las muñecas y nosotras nos vamos de colonias".


¡Ajá!!!! Ése es mi mejor barómetro para saber si algo les gusta. En casa lo reproducen hasta la saciedad. Sólo espero que las muñecas no vuelvan con tanta ropa para lavar. 

22 abr 2014

El síndrome pre-colonial

Soy experta en algunos síndromes. Pre-menstrual, pre-vacacional, post-vacacional, pre-durante-post ovulación, pre-exámenes, pre-programas especiales, pre-decisiones importantes, pre…


Pero no estaba preparada para el síndrome pre-colonial. Muchos lo habréis vivido ya, una, dos, varias veces y pensaréis que es una exageración. Puede que la próxima vez ya no lo viva como un síndrome, sino más bien como algo más llevadero.

Las mellizas se van de colonias, por primera vez este jueves. Estarán dos días fuera. Una noche. Ante el terrible síndrome pre-colonial que TODOS vivimos des de hace cuatro días, he decidido ir al médico que nos ha recetado las “Pastillas Ooooohhhmmmmm”. Aquí tenéis las instrucciones:

Lea todo el prospecto detenidamente porque contiene información importante si su(s) hijo/a(s) se va(n) de colonias.


1 – Que son PASTILLAS OOOOOHHHHMMMMM y para qué se utilizan

De entrada porque te cambian las fechas de las colonias. Se iban a principios de mayo, pero un cambio de última hora hace que se vayan ESTE jueves. Volviendo de Semana Santa, y con Sant Jordi entremedio. Poco tiempo para preparar cosas y tiempo inexistente como no tenga algo de la lista y tenga que ir a comprarlo.

Los principios activos de las pastillas ayudan a tranquilizar a las madres y padres después de tener que marcar toda la ropa de sus criaturas. Total, sólo tienes que marcar con su nombre 3 pantalones, 3 bragas, 3 pantalones, 6 calcetines, 1 pijama, 1 saco de dormir, 1 linterna, 1 paquete de pañuelos, 1 muñequito para dormir, 1 toalla, una bolsa grande (que por suerte te han dejado) y jersey y chaqueta (que por suerte ya tienes marcados). Si lo multiplicas por dos porque tienes mellizas, tomar dos pastillas.

2 – Uso en niños

Las pastillas no pueden ser utilizadas con niños menores de 12 años. De esta manera, sentimos informar que estarán emocionados, felices, contentos, histéricos una semana antes de irse de colonias. Cada día preguntaran cuánto falta para irse de colonias e insistirán constantemente en preparar la bolsa. Cada día querrán empezar a preparar las mudas con la ropa para el viernes y la bolsita con la ropa de recambio. Te recordarán mil veces la ropa que quieren llevarse y si ya has comprado las pilas para las linternas. ¿Por qué les vuelve locos el tema de los linternas? (ay, perdón, esto no es del prospecto)

3 – Uso de otros medicamentos

Las pastillas pueden combinarse con tila, sobretodo porque de entrada las madres y padres se emocionan mucho con la idea que las criaturas se van a ir de colonias y hacen planes tipo “saldremos a cenar” o “¿vamos al cine?”. A medida que se acerca el momento empiezan a ponerse nerviosos sobre si las peques se lo pasarán bien, sabrán organizarse, no llorarán por la noche o no la liarán por cualquier historia. PASTILLAS OOOOOHHHHMMMMM y tila: la mejor combinación. Y obviamente, olvidaros de la cena y el cine porque estaréis pendientes de si las profes mandan un mail diciendo que todo va bien y que se lo están pasando genial.

4 – Conducción y uso de máquinas

Las pastillas para el síndrome pre-colonial no impiden la conducción (de hecho, ayudan a tranquilizar a padres que creen que ÉSA noche recibirán una llamada en plan "venga a buscar a su hijo"...por lo tanto, no pueden afectar a la conducción. Y sólo se ha demostrado que afectan en el síndrome post-colonial, en el uso de máquinas. La lavadora. Harás muchas, porque aunque sólo son dos días fliparás cómo va a volver la ropa…


5 – Cómo tomar PASTILLAS OOOOOHHHHMMMMM

Por suerte, el síndrome pre-colonial no es muy frecuente. En algunos casos una vez al año, o cada dos… si los niños están apuntados a casales puede que sea más frecuente, pero esto no obliga a aumentar la posología porque los padres ya están acostumbrados. La duración normal del tratamiento es de 2 días.

6 – Posibles efectos adversos

El síndrome post-colonial. Si sobrevivo, os lo contaré. 

17 abr 2014

Cuando estamos todos juntos

Son los dibujos de Ona y Estel, de nuestra familia. Dicen que somos una familia "cocinillas" y "viajera". Aunque me hace gracia los dos adjetivos que han escogido, lo que más me gusta son las sonrisas que tenemos dibujadas en la cara. Porque creo que reflejan que cuando estamos todos juntos, estamos contentos y somos felices. Así que esto es justamente lo que haremos los próximos cuatro días. Desconectar  un poco del día a día, y jugar y pasear mucho.