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17 jul 2015

Gestionando hijos: un máster diario y de por vida



La  Invasión Twin está de semi-vacaciones. Ya lo habréis notado. Los últimos meses han sido ajetreados y la verdad es que han faltado ganas y energía. Pero hoy me siento (con retraso, mucho retraso), a escribir sobre el evento de Gestionando Hijos en Barcelona, hace ya un par de semanas, porque realmente fue muy interesante y hay ideas que quería compartir. No supe si podría ir hasta ultimísima hora, así que me lo tomé como un regalo. De entrada, muchísima gente (muchos conocidos), grandes ponentes y buen formato. Está claro que de algunos conferenciantes me hubiera encantado que pudieran pasarse de los 10 minutos de rigor y con otros no coincidí demasiado en algunas ideas. Pero sí que hubo frases e intervenciones que me hicieron darle muchas vueltas a la cabeza. Cómo muchos sabéis, la gestión de emociones es uno de nuestros caballos de batalla con una de las mellizas, así que tenía que estar muy atenta.

No pude estar en todas las conferencias, pero os dejo algunas ideas, las frases que más me impactaron. En realidad, estaba escuchando y al mismo tiempo proyectando en las twins. La cabeza, que siempre se nos dispara, ¿verdad?

Fernando Botella (especialista en creatividad, gestión del talento e inteligencia emocional) habló de cinco esencias para potenciar el talento. Pero yo me quedé con una frase: “No hay ninguna aventura que empiece con un NO”. Y pensé en cuántas veces un NO nos hace rebelar y decidir tirar para adelante, aunque sea para contrarrestar ese NO.

Álvaro Bilbao (neuropsicólogo), habló sobre el uso de las nuevas tecnologías. Aseguró que el mito que los niños deben familiarizarse con las tecnologías cuánto antes mejor, es falso. No es necesario. (Que se lo cuenten a mi madre, que con 80 años le regalamos un smartphone. Creíamos que nos lo tiraría por la cabeza. Ahora es la reina del Whatsapp). En todo caso, las tecnologías nos hacen más impacientes (esperad, que hace 10 minutos que no compruebo si tengo notificaciones o menciones en Twitter). Y mientras, en las ponencias, todos estábamos móvil en mano, con Twitter o IG retransmitiendo lo que estábamos escuchando (que sí, que podemos hacer varias cosas a la vez).

La pedagoga Eva Bach me conquistó. De entrada dejó claro que “la adolescencia es terrible… terriblemente maravillosa”. Así que concentró sus minutos en explicar cómo educar EN y PARA los adolescentes. (Sí, quizá me queda un poco lejos aún, pero es que con las mellizas, y cómo son, necesito prepararme para ello). Desgranó cada una de las letras de ADOLESCENCIA, para detallar por ejemplo, que los adolescentes necesitan madres y padres plenamente adultos, que estén en su lugar de adultos y lo ejerzan. Para adolescentes ya están ellos, así que no somos si colegas ni amigos (coincido plenamente).

Eva Bach “dibujó” la etapa cómo una montaña, des de una edad (11-13 años) en que “acatan”, luego dudan, discrepan y discuten (entre los 14 y los 16, una etapa mucho más emocional) y que representa el pico de la montaña, y luego la bajada, dónde llega la calma, con diálogo y respeto (17-20 años). (Reconozco que aquí ya estaba sudando, imaginando estas discrepancias con las twins, por los sentimientos, la ropa, los celos o por qué una tenía tres novios y la otra no. Es que me lo imagino…. Y tiemblo).

Sobre los límites, famosos límites: Bach dijo que los adolescentes necesitan adultos que digan NO, que les dejen quejar cuando les dicen NO, y que también sepan mantenerse en el NO a pesar de sus quejas (para eso no hace falta esperar a la adolescencia, yo lo practico ya desde hace tiempo…).
¿Adolescentes subtitulados? Bach contaba: Cuando un adolescente dice ‘¡Ya lo sabía!’ quiere decir ‘Gracias, no tenía ni idea pero no quería que nadie lo supiera. Ya te lo agradeceré dentro de diez años, mamá’. (Vale, ahí me reconozco a mí misma… y a una de las mellizas. Me lo apunto para dentro de diez años).

La psicóloga Begoña Ibarrola habló de algo que tenemos muy presente con una de las mellizas: la gestión emocional, y de la importancia que tiene para prevenir problemas en la vida. No es fácil hablar de estrategias, por ejemplo, cuando el niño se enfada. Debemos enseñarle que puede enfadarse, pero que no puede reaccionar pegando o insultando, sinó que debe expresarse de una forma más adecuada. (¿Cómo enseñamos a un volcán a entrar en calma? Pues en esas estamos).

Mis queridos ‘Papás blogueros’ dieron una lección de no querer ser “padrazos”. Porque es una palabra en la que no creen. Son padres, unos hombres plenamente conscientes de su paternidad, de lo que implica y de lo que representa. Es decir, saber los horarios del pediatra y cómo se llama el hermanito pequeño de Peppa Pig. Cuidado, que se tiene que ser un padre muy conciente para aprobar el examen que plantearon. ¡Bien por ellos y por todos los hombres que entienden qué es ser COMPAÑERO y PADRE en mayúsculas!.

Y finalmente, Carles Capdevila, director del diari ARA le puso el toque de realidad – humor a la jornada. Porqué esto de la m/paternidad a veces es muy duro, así que vale la pena mirarlo des de la vertiente loca, divertida y maravillosa…


 Me dejo multitud de cosas, pero imposible resumirlo todo. Así que nada, como es habitual, te das cuenta que toca continuar trabajando, día a día, en un máster del que todo y nada está escrito.

17 abr 2014

Cuando estamos todos juntos

Son los dibujos de Ona y Estel, de nuestra familia. Dicen que somos una familia "cocinillas" y "viajera". Aunque me hace gracia los dos adjetivos que han escogido, lo que más me gusta son las sonrisas que tenemos dibujadas en la cara. Porque creo que reflejan que cuando estamos todos juntos, estamos contentos y somos felices. Así que esto es justamente lo que haremos los próximos cuatro días. Desconectar  un poco del día a día, y jugar y pasear mucho.
 


19 mar 2014

Millones de instantes

El post de hoy está dedicado a mi compañero y pareja de viaje. Cuando pienso en la gran aventura que empezó hace seis años (esto de tener mellizas), creo que los dos estaríamos de acuerdo en escoger dos momentos.
Mayo de 2008: Vamos a la ginecóloga. El test me ha dado positivo, así que vamos a asegurarnos y a confirmarlo. Vivimos un momento hilarante que describí nada más empezar a escribir este blog ('Ya puede sentarse', lo podéis volver a leer si os apetece. La situación es la siguiente.
Yo estoy tumbada en la camilla.

Ginecóloga (a mi marido). Siéntate

Jordi: No gracias, ya veo bien la pantalla.

Ginecóloga: Mejor que te sientes

Jordi: ¿Vamos a estar mucho rato?

Ginecóloga: No, pero siéntate. Es que ella (yo) ya está tumbada (la mujer debía sufrir que se desmayara en el momento de decir que venían dos). 
A media tarde me manda un SMS. “Cómo estás? Estoy de los nervios. No puedo concentrarme en nada”.
Creo que los dos estábamos igual. Esa noche estuvimos despiertos hasta tarde, nerviosos con la notícia. Yo preocupada por un posible embarazo de riesgo. Él por cómo nos organizaríamos a nivel logístico.
Diciembre de 2008. Estoy en la sala de operaciones, cesárea. Veo a las niñas pero sé que se las van a llevar con él. Esto me tranquiliza. Jordi siempre cuenta que de golpe apareció la enfermera, le felicitó, le explicó que todo había ido bien y le puso las pequeñas en brazos. Las cogió, bien cerquita suyo... y se dedicó a darles la bienvenida, a contarles las cosas que le gustaría hacer con ellas y que pronto nos las llevaríamos a casa.
Cada día. Sí, son dos momentos míticos, pero lo que realmente importa son los millones de instantes que hemos vivido des de entonces. Los más pequeños, el día a día, las conversaciones sobre educación, buscando soluciones a los problemas, cuadrando círculos, discutiendo, riendo... esas afirmaciones de "no me veo haciendo pulseras" y acabas haciendo collares y aprendiendo a hacer colas para que vayan bien peinadas al cole. Brindo por todos estos pequeños y maravillosos momentos. 

16 may 2012

#equilibrando el desequilibrio

Muchos días me siento así. Una equilibrista haciendo malabares para llegar a todo. Hice esta foto casi por inercia. Pero cuando desde el blog de Conciliación Real Ya nos han propuesto celebrar el Día Internacional de la Familia con un Carnaval de blogs centrado en la importancia de mantener el equilibrio entre la vida laboral y personal, supe que sería la foto que lo ilustraría.

Quiero empezar esta reflexión diciendo que creo que soy afortunada. Tengo un trabajo donde me han permitido hacer horario intensivo de mañana y por las tardes puedo estar con mis hijas mellizas. Sé que hay gente que está en una situación mucho peor. Sé que hay países que pensarían que nuestras preocupaciones son ridículas y algunos que tendrían que buscar la palabra conciliación en el diccionario. Pero también sé que hay gente que puede compaginar su vida laboral y personal mucho mejor. Sé que hay países que se lo toman como una cuestión fundamental. Nos fijaremos en los que están mejor, ¿no?

 

Hay tantos temas a abordar que es imposible abarcarlos todos. Hoy quiero centrarme en el concepto “llegar a todo”. Hemos estudiado o luchado para conseguir un trabajo que nos llene y nos haga sentir realizadas. Muchas mujeres habían pensado que era su “todo” (o su “mucho”) hasta que la maternidad cambió al 100% ese concepto. Queremos ser madres y estar con nuestros hijos. Queremos continuar haciendo nuestro trabajo, queremos ser pareja, hermana, amiga y queremos tenerlo todo “controlado”. Yo he descubierto que no puedo llegar a todo. Por eso equilibrar nuestra vida laboral y familiar implica muchas veces renunciar a algunos aspectos. Y no debería ser así. Tengo que priorizar. Pero priorizar no debería significar renunciar absolutamente. No sería así si la cultura empresarial de este país apostara por los resultados en lugar de valorar las horas que se está en el trabajo. Si se entendiera que las jornadas reducidas son oportunidades de creación de nuevos empleos y de satisfacción de los trabajadores que las necesitan. Para lo que sea. Para cuidar de los hijos, de los padres, para estudiar o para dedicar su tiempo libre a una ONG. Mientras no haya un cambio de mentalidad profundo en muchos de estos aspectos… la sociedad continuará viviendo en un desequilibrio.


Por eso, mientras tanto, en menor o mayor medida, tenemos que ir #equilibrando este desequilibrio.

 

18 sept 2011

Permiso de paternidad. ¿Permiso de paterni...qué?


Del permiso de maternidad se podrían decir muchas cosas ... y es un tema que da mucho de sí. Pero hoy quiero centrarme en el permiso de paternidad. Se supone, o yo entiendo (será que soy muy inocente), que un permiso de paternidad es para que el padre acompañe a la madre y a la criatura o criaturas en este inicio de un proceso que es muy natural, pero que no se libra de dificultades.
Pero desde el mismo hospital ya empecé a darme cuente que no era exactamente eso. En aquel momento, 15 días de permiso de paternidad eran sólo porque pudiera pasarselos haciendo trámites y papeleo. Recuerdo mi marido cargado de sobres, con papeles, fotocopias y comprobantes del registro civil, de la Seguridad Social, de mi empresa, de la suya ... corriendo entre los Juzgados, el centro de atención primaria, volviendo a la Seguridad Social porque ni ellos sabían qué papeles debía llevar ni como debían rellenarse ... y encima, la impresora del Registro Civil no funcionaba y esto llegó a provocar colas a las seis de la mañana de padres desesperados para poder registrar a sus hijos (se ve que sólo tenían una impresora y no lo podían hacer con ninguna otra … sí, esas cosas que no se entienden). Y claro, me olvidaba. Las niñas nacieron el 15 de diciembre. ¿Lo podéis imaginar? Navidad, Fin de Año y Reyes. Demasiadas fiestas.

Fueron casi tres semanas de una carrera contra reloj porque además te ponían bajo presión: "Una semana después de nacer las niñas tienes que llevar al pediatra ... pero ya debes tener hecha la tarjeta sanitaria ... que sólo te harán si tienes el papel del Registro ". Un pez que se muerde la cola ... un círculo vicioso que provoca la imagen de padres que van como locos y como zombis por las calles cargados de papeles.
Por suerte, mi marido pudo estar en casa unas cuantas semanas más. Si al cabo de 15 días de nacer las niñas hubiera tenido que ir a trabajar ... no sé cómo me lo habría tomado. Aunque continuo preguntándome si es este el objetivo y la idea de ser del permiso de paternidad.