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24 oct 2015

Esa 'estafa' de los cambios horarios

Ya no puedo más. Estoy harta de escuchar lo de "esta noche vamos a dormir una hora más". Una hora más... ¿de qué? Esto de los cambios de verano/invierno ya no me convencían demasiado, con lo del ahorro energético y tal...  pero definitivamente dejé de creer en ellos en el momento que fuimos padres y tuvimos a las mellizas. 

Horario de invierno: "Vamos a dormir una hora más". No. Vamos a dormir las mismas horas, y lo más dramático es que aunque sea domingo, las mellizas se levantaran igual que cada día, sobre las 7.30h. Pero la desgracia es que aunque sean las 7.30h como cada día, tu despertador se habrá actualizado gracias al satélite y marcará las 6.30h. Y eso duele. Duele mucho. Porque además no puedes hacer nada. ¿Qué se hace un domingo a las 6.30h? ¿Ideas? ¿Sugerencias? (--> las necesito para mañana, gracias).

Horario de verano: Otra estafa, porque es eso de "de ilusión también de vive". La frase de medio mundo, como deprimido, es "nos van a robar una hora de sueño". Pues te vas a dormir un poco antes y listo. A ti te da igual, porque las peques son tan inspiradas y ocurrentes que escogen esa noche para igualarte al resto de los mortales, y aunque te hayas ido a dormir temprano, empiezan a toser, a tener pesadillas o a levantarse para ir al lavabo y te despiertan a medianoche, a las tres y a las seis de la madrugada. Eso sí, ellas se levantan igual que cada día.  A las 7.30h. Sólo que ese día puedes hacer el tweet de: "¡Hoy han dormido hasta las 8.30h!".

No me gusta este cambio horario. Será oscuro más temprano, no podremos alargar el rato de juego en el parque... y la única razón para lo que era útil (cuando sólo te dejaban salir de fiesta hasta las 2 de la madrugada y aprovechabas esa noche para alargar la fiesta con la excusa del cambio horario), hace tiempo que ya no la usas. 

16 may 2012

#equilibrando el desequilibrio

Muchos días me siento así. Una equilibrista haciendo malabares para llegar a todo. Hice esta foto casi por inercia. Pero cuando desde el blog de Conciliación Real Ya nos han propuesto celebrar el Día Internacional de la Familia con un Carnaval de blogs centrado en la importancia de mantener el equilibrio entre la vida laboral y personal, supe que sería la foto que lo ilustraría.

Quiero empezar esta reflexión diciendo que creo que soy afortunada. Tengo un trabajo donde me han permitido hacer horario intensivo de mañana y por las tardes puedo estar con mis hijas mellizas. Sé que hay gente que está en una situación mucho peor. Sé que hay países que pensarían que nuestras preocupaciones son ridículas y algunos que tendrían que buscar la palabra conciliación en el diccionario. Pero también sé que hay gente que puede compaginar su vida laboral y personal mucho mejor. Sé que hay países que se lo toman como una cuestión fundamental. Nos fijaremos en los que están mejor, ¿no?

 

Hay tantos temas a abordar que es imposible abarcarlos todos. Hoy quiero centrarme en el concepto “llegar a todo”. Hemos estudiado o luchado para conseguir un trabajo que nos llene y nos haga sentir realizadas. Muchas mujeres habían pensado que era su “todo” (o su “mucho”) hasta que la maternidad cambió al 100% ese concepto. Queremos ser madres y estar con nuestros hijos. Queremos continuar haciendo nuestro trabajo, queremos ser pareja, hermana, amiga y queremos tenerlo todo “controlado”. Yo he descubierto que no puedo llegar a todo. Por eso equilibrar nuestra vida laboral y familiar implica muchas veces renunciar a algunos aspectos. Y no debería ser así. Tengo que priorizar. Pero priorizar no debería significar renunciar absolutamente. No sería así si la cultura empresarial de este país apostara por los resultados en lugar de valorar las horas que se está en el trabajo. Si se entendiera que las jornadas reducidas son oportunidades de creación de nuevos empleos y de satisfacción de los trabajadores que las necesitan. Para lo que sea. Para cuidar de los hijos, de los padres, para estudiar o para dedicar su tiempo libre a una ONG. Mientras no haya un cambio de mentalidad profundo en muchos de estos aspectos… la sociedad continuará viviendo en un desequilibrio.


Por eso, mientras tanto, en menor o mayor medida, tenemos que ir #equilibrando este desequilibrio.

 

28 sept 2011

Conciliación real... y realista, ya! #ConciliacionRealYa



Hace unos días que hay una nueva revolución en la red. Se llama #ConciliacionRealYa, y es muy activa en Facebook y Twitter. Un grupo de madres (mayoritariamente) y padres que han decidido dar un golpe sobre la mesa para reclamar un derecho fundamental. Poder criar y educar a sus hij@s. Me fascina ver que todavía hay capacidad de movilización y el papel que juegan las nuevas tecnologías ... pero evidentemente, este no es el tema de hoy.


¿Por qué digo conciliación real y realista?

Porque ha de ser real, pero también debemos tener los pies en el suelo. Partimos de la base de que seis meses es el mínimo deseable ... pero creo que a partir de ahí tendríamos que ser suficientemente flexibles. Para mí la cuestión no es poder estar seis meses, doce o dos años en casa cuidando de los hijos. Tampoco sé si me hubiera sido capaz o si lo hubiera aguantado. Sé que mucha gente no lo entenderá, pero es muy difícil estar las 24 horas del día pendiente de las gemelas. Había momentos que necesitaba huir. Y no todo el mundo puede o tiene la necesidad de estar presencialmente las 24 horas con los niños. Y también se debe tener en cuenta que ahora mismo, muchas familias -la mayoría-necesitan los dos sueldos (el del padre y la madre) para poder salir adelante. Por lo tanto, ir a trabajar o no para estas madres, no tiene nada que ver con la voluntad, sino con una realidad más dura.

Mi concepto de conciliación

Conciliar la vida laboral y familiar es precisamente eso: como adecuamos los horarios laborales para hacerlos compatibles con el tiempo en familia. Tampoco servirá de mucho si se piden dos años de baja laboral para luego volver a acceder a un mundo laboral haciendo horarios extensivos. Estos días se ha hablado y mucho de las posibles soluciones: flexibilización del horario de trabajo, potenciación de las jornadas reducidas y en la medida de lo posible, el tele-trabajo (o una parte de la jornada hacerla desde casa, en los trabajos que esto se pueda hacer). Pero… esta reforma implica un cambio total de mentalidad con respecto a la concepción del trabajo. Y no creo que esté incluida en la última reforma laboral del Gobierno.

Conciliar es un concepto mucho más amplio

Y otro punto que creo que se está obviando y es vital. ¿Ya conciliamos lo suficiente en casa?. Aquí es donde hay que ganar la primera batalla y a veces parece que estamos a años-luz de conseguirlo. He visto demasiados casos en que el peso de la crianza, las responsabilidades, el ocio, las decisiones y la educación de los hijos sólo recae sobre la madre. "Es que el padre trabaja todo el día" (como la madre, pienso). O "el fin de semana está cansado y necesita hacer otras cosas" (probablemente como la madre, estoy segura). La pareja también tiene que conciliar y conciliarse, repartiendo este peso y logrando encontrar los espacios para cada uno de los miembros de la familia. Sino, el equilibrio también se rompe.


Como lo viví ...

He esperado algunos días a escribir mi opinión, y he intentado leer muchas de las que se han publicado. Antes de quedarme embarazada recuerdo que sabía que la baja de maternidad eran unos 4 meses. 16 semanas para ser más exactos. Cuando descubrí que estaba embarazada de gemelos, pregunté cuánto me tocaba más por ser dos. La respuesta: "Dos semanas más". Perdón??? Dos semanas más ... sólo??? Aquí ya vi que algo no cuadraba. Yo volví a trabajar a los cinco meses y medio, pero tuve la suerte de que mi marido pudo compactar sus permisos y cuando yo me reincorporarse al trabajo, fue él quien me tomó el relevo. Sin embargo, las pequeñas comenzaron a la guardería con 9 meses y nosotros nos reincorporamos del todo. Por suerte, tengo que agradecer a mi empresa que me permitiera algunas mejoras en mis horarios para poder "lidiar" con dos bebés y así, cuadrar todos los círculos. Que ahora mismo, es el verdadero sinónimo de la conciliación que tenemos. Padres que cuadran círculos.





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