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28 nov 2014

Pinceladas del mundo (10) Croacia

Retomo una serie que me apetece muchísmo publicar. Estas ‘pinceladas del mundo’. Y lo hago con Croacia. Una costa impresionante, pequeñas. Como la Costa Brava, pero a lo largo de kilómetros y kilómetros. Y lo mejor es saltar de isla en isla, y coger los ferris para ir de una punta a la otra. Croacia sorprende por muchas cosas, por la fuerza del terreno, y no se puede olvidar su historia más reciente. Sibenik y Dubrovnik son dos ciudades preciosas. Imagino que ahora, con vuelos directos y chárteres, la costa está mucho más saturada. Nosotros estuvimos en 2002 y 2003, y aún no había el boom turístico que hay ahora (de alemanes sí, naturalmente). Los autocamp eran una opción maravillosa para plantar la tienda. Lo más impresionante fue estar en una cala donde todos los edificios todavía dejaban visibles que no hacía demasiado, la guerra había hecho estragos. ¿Volveremos, pequeñas?




"El mundo es muy grande, pequeñas". Todo empezó así. Un día me ayudaron a archivar las fotografías de los viajes. Al margen de preguntar cómo es que ellas no salían, hacían diez mil preguntas. Así que me inventé alguna historia y personaje de cada viaje para que ellas también formaran parte, aunque no estuvieran. Siempre les digo que las llevaré a todos estos lugares. Ojalá. La fotografía es una de mis grandes pasiones. Me hace ilusión compartir estas imágenes. Porque si habéis estado, os animéis a explicar las aventuras, historias y personajes que os habéis llevado de estos lugares.

26 jun 2014

Niños y camping

Niños y camping es una combinación ganadora. Aire libre, espacios abiertos, poca circulación de coches y piscina (elemento imprescindible). Da igual si está helada. Los niños tienen esta increíble capacidad de tirarse sin ni planteárselo. Y el binomio ganador es aún más fantástico ni se puede disfrutar en temporada baja o media (no lo digo por nada, pero es que cada vez más me agobian más las aglomeraciones o mucha gente en un mismo lugar).

Hace unos días volvimos a Sant Pere Pescador (Gerona). Y digo volvimos porque era "nuestro" camping de siempre, sobre todo, porque es un espacio increíble y con todas las facilidades para practicar windsurf, el deporte que practicaba el padre de las gemelas. Lo habéis captado bien y a la primera. Practicaba. En pasado. Pobre, desde hace cinco años que no pone las tablas en el agua. El camping (es La ballena alegre), nos gusta porque las parcelas son grandes y están rodeados de windsurfistas (y kites, últimamente). Siempre habíamos dicho (incluso cuando aún no teníamos hijos) que era un buen espacio también para los niños, porque cuidan todos los detalles para ellos (lavabos a sus medida, bañeras para bebés y espacio cuidado para cambiarlo los, etc...).

Pues bien, ya era hora de probarlo, ¿no? Las mellizas ya habían estado en un camping, pero habíamos ido de bungalow. No es la primera vez que me oís hablar de logística, y de lo complicado que era ir con dos bebés de la misma edad. Ya hacía dos años que queríamos probar, pero cuando nos decidíamos, había mala previsión de tiempo. Pero ahora, con cinco años, y después de ver un capítulo de la Peppa Pig que va de camping con tienda, lo teníamos clarísimo. Dicho y hecho.

No es necesario que me alargue demasiado con el resultado, ¿verdad? Emocionadas entrando y saliendo de la tienda... y ayudándonos a montarla. Contentas de ir en bicicleta. Felices de nadar en la piscina. Divertidas de utilizar la nueva mesita para hacer las comidas. Curiosas para ver cómo eran los lavabos y las duchas. Chismosas con todos los vecinos, básicamente alemanes. Sorpresas de "dormir" tan cerca de la playa. Contentas. Muy contentas.


¿Volveremos? ¡Por supuesto!




27 abr 2014

El agotamiento post-colonial



¿Recordáis el síndrome pre-colonial? ¿Fue duro, eh? Pues nada comparable con el agotamiento post-colonial.

Dos días fuera. Una noche.
Para nosotros significó irnos al cine (mirando el móvil de vez en cuando, lo reconozco. Por si acaso o por si mandaban un mail diciendo que todo estaba bien). ¿El resto? Lo normal, ir a trabajar, limpiar y cocinar.

Dos días fuera. Una noche.
Para ellas toda una experiencia. Hasta el sábado no empezaron a contar cosas de verdad, porque su agotamiento el viernes por la tarde fue tal que Ona a las seis ya estaba durmiendo, después de una batalla campal para bañarse. Estel igual, sólo que a las siete estaba cenando. Agotadas, con un toque de sol en las mejillas, pero cara de necesitar descansar. Ona, por cierto, se levantó a las nueve, cenó algo y dijo que se volvía a la cama. Al día siguiente ya empezaron a desgranar cómo había ido. Estel estaba más contenta que Ona con el resultado, creo. Aunque fue Estel la que al verme se puso a llorar (te he echado de menos, susurró). Les encantó llevar su bolsa, sabiendo todas las mudas y las cosas que llevaban.

“En la casa había una carpa de circo y hemos aprendido muchas cosas” (Estel, que empieza a hacer ejercicios acrobáticos)
“Me ha gustado mucho dormir en la litera con Marta” (Ona, y Marta, ahora amigas del alma)
“Hicieron magia y bebimos agua de colores” (Estel)
“Y nos tomamos un helado” (Ona, dicho en voz baja, en plan secreto)
“Me gusta mucho cómo me ha peinado Maria Antonia”, (Ona, sobre su tutora). Des del viernes que va con dos trenzas porque le gusta mucho. No nos las hemos quitado para nada.
“Yo quería jugar más con las linternas” (Estel)


Agotamiento post-colonial.
Lo primero que quieres, como m/padre, es que vuelvan bien, contentos y que para ellos haya sido una experiencia positiva. Que vuelvan con ganas de contar cosas y todo sea maravilloso. La primera tarde no fue eso. Agotadas e irritables, fue una tarde de miedo. Llegar a casa tarde y encontrarte todo de ropa tirada por todas partes, final de “la guerra de la bañera”. Y no sé cómo lo hemos hecho, pero hemos batido otro nuevo récord de lavadoras en un fin de semana. Esos ímpetus que te cogen de “ya puestos cambiamos el nórdico y lavamos sus sacos de dormir, y todas las sábanas de la casa, y las chaquetas de invierno porque ya no hará frío”. Lo dicho, agotados. 

Pero luego, este mediodía, las dos peques empezaban a coger sus muñecas y algunas bolsas. Algo tramaban… “¿Qué hacéis?”. “Las muñecas y nosotras nos vamos de colonias".


¡Ajá!!!! Ése es mi mejor barómetro para saber si algo les gusta. En casa lo reproducen hasta la saciedad. Sólo espero que las muñecas no vuelvan con tanta ropa para lavar. 

30 ene 2014

Verdades gemelares como puños


¿Estás esperando gemel@s/melliz@s? 
¿Ya eres mamá de gemel@s/melliz@s?

Si has respondido a la primera pregunta este artículo te interesa para romper unos cuantos tabús e estereotipos que corren sobre los mellizos / gemelos.

Si has respondido a la segunda, este post imagino que te hará reír un rato y te animo a compartir más ‘verdades gemelares’.

Si has respondido a las dos preguntas formas partes del selecto club 2+2 y tienes toda mi admiración.

Si has respondido NO, puedes continuar leyendo, seguro que te ríes un rato.

Empecemos por el principio. Estas son las primeras verdades gemelares que me vienen a la cabeza.

1.   Tu barriga no será grande. Será enorme, en algún caso descomunal. Y maravillosa.
2.   Durante el embarazo desarrollarás una capacidad impresionante de detectar mellizos y gemelos en todos y cada uno de tus paseos.
3.   La gente intentará asustarte (y de qué manera) diciéndote que vas a tener dos (no, ¿en serio?) y que eso será agotador y dará mucho trabajo (si tanto les preocupa que se pasen por casa y ayuden un poco, ¿no?). Tranquila, puedes con ello. Si puedes tener un poco de ayuda mejor, pero estarás preparada para ello.
4.  Tú no tendrás un cochecito (atención al diminutivo) con los bebés sentados uno delante del otro. Lo tuyo será un tráiler (y el mío llevaba volante, #oslojuro).
5.  Yo también tuve un cochecito en paralelo. Tenía 12 ruedas. No digo más.
6. Sigo con los cochecitos: cuando al cabo de un tiempo cojas el de una amiga con su hijit@ (un cochecito simple), deberás vigilar de no salir con tanto ímpetu que te caigas al suelo. Es lógico. ‘Ése’ sólo debe pesar unos 8-9 quilos. Tú estarás acostumbrada a empujar entre 35 y 40 (el peso del cochecito, los niños y toda la compra que metes debajo).
7.  Más sobre cochecitos. ¿Sabéis el típico protector de lluvia? El tuyo es tan grande que prácticamente lo podrías utilizar como tienda de campaña impermeable.
8.  La última: tener gemelos te ayudará a conocer las medidas exactas de la puerta de tu casa y de tu ascensor. ¿A qué nunca te habías parado a pensar cuánto medían? Pues irás con las medidas a comprar el cochecito. Palabrita.
9.   Llevar un niño a la guardería es una pasta. Llevar gemelos puede ser una hipoteca más.
10. En una casa con bebé, si toman biberones, hay algunas unidades. La tuya parecerá un taller clandestino de elaboración y limpieza de biberones.
11. No vas ni a querer saber lo que llegas a gastar en pañales. Eso sí, vas a saberte al dedillo las mejores ofertas de cada semana.
12. La primera vez que salgas de fin de semana (o para todas las vacaciones de verano, da igual, porque en realidad te vas a llevar prácticamente lo mismo), la gente te preguntará si os mudáis de ciudad.
13. Crees que recordarás a la perfección que el chupete naranja es el de uno y el verde el del otro. Pero los acabarás confundiendo…
14. Te hartarás que te pregunten: “Buffff… ¿debe ser más difícil y cansado que con sólo uno, no?”. Te quedas con cara de tonta y respondes: “No lo sé, nunca he tenido uno sólo”.
15. Nunca como ahora te van a gustar tanto las ofertas de 2x1. De cualquier cosa...
16. En mi caso (con dos niñas), desarrollas una capacidad espectacular de recordar exactamente de quién es cada camiseta, pantalón o jersey y si son de la talla 5-6, 7-8, o incluso 10 años (no, por mucho que lo intentes no conseguirás resolver el misterio de las tallas de ropa).
17. Aprenderte los 25 nombres de los compañeros de clase de tu hijo es una tarea complicada. Además tendrás que asociarlos con sus respectivos padres y con suerte te aprenderás sus nombres, en lugar del clásico “la mamá de…” o “el papá de…”. Empieza a hacer ejercicios nemotécnicos. Si como en mi caso van separadas en clase, te tocará como mínimo 50 compañeros, sus padres, madres y hermanos o hermanas.
18. Siempre te equivocarás. Cuando pienses que una será más habilidosa con la bici, lo será la otra. Y cuando piensas que la más habilidosa con la bici se le dará mejor esquiar, será al revés.



De momento me planto… no descarto continuar el post. ¿Os animáis a sumar vuestras “verdades gemelares”?

PD: Aunque haya escrito este post, no os dejéis engañar. Recordaréis todos estos momentos, anécdotas y experiencias con la sonrisa más increíble en vuestra cara. Una experiencia única que seguro que las mamás y papás de múltiples no cambiamos por nada :-) 

17 ene 2013

Ayudar a los niños cuando tienen miedo



Ona le ha cogido "manía" a la extraescolar de natación. El último día antes de vacaciones (ese día no pude acompañarlos), comenzó a llorar y a decir que tenía dolor de estómago. Se quedó tranquila con las madres.

Ya lo intuía, así que durante las vacaciones, estuve hablando con ella y le comenté que si algo de lo que hacían en clase le daba miedo, que se lo dijera y explicara a su monitor y lo más probable es que no tuviera que hacerlo. Así no tenía que sufrir ni ponerse nerviosa. Se me quedó mirando y me decía que sí, que se lo diría.

El lunes pasado volvimos a natación. Fui para ver cómo iba y de paso, hablar con el monitor de Ona, para ver cómo la veía a ella durante la clase. Una vez cambiada, empezó a lloriquear... La acompañé al baño y comenzó a llorar. A mí estas situaciones me "matan". ¿Cuál es la mejor reacción? ¿Cuál es la mejor manera de ayudarles? ¿Qué debemos hacer si no nos acaban de explicar qué les pasa? Le volví a preguntar y me dijo que tenía miedo. Otra madre puso sobre aviso a su monitor y en nada ya lo tenía allí. Era el momento de hablar con él. Me comentó que cuando hay algo que no ve claro, Ona sencillamente no lo hace. Que en cambio, hay otras actividades que se lo pasa muy bien y hace sin problemas. Y comentó que no pasaba nada si en algún momento no lo quería hacer o se ponía a llorar.

Tenía que decidir. Tenía que decidir qué hacer y que Ona entendiera que aquella era mi postura, que también serviría cuando yo no estuviera. (Me había estado mirando atentamente y escuchando de qué hablábamos). Le sequé las lágrimas y le dije que tenía que ir con los otros niños a la clase de natación. La cogí de la mano y la acompañé a la piscina, donde otro monitor la cogió. Con el corazón latiendo a mil por hora, me volví de espaldas y salí. Salí corriendo, con esa terrible sensación de no saber si estás haciendo bien las cosas o no.

Es importante que aprenda a nadar, una cuestión de seguridad. Pero… ¿y si le coge manía y aún se cruza más? Si no le gusta y yo le obligo, ¿qué pensará de mí? ¿Le estoy haciendo bien o mal? ¿Cómo debería reaccionar? ¿Qué le debo decir? ¿Cómo lo hemos de tratar?

La cabeza me hierve y de camino a la cafetería veo a su hermana gemela, Estel, lanzándose al agua de un salto, hundiéndose, pero empezando a mover los brazos para llegar hasta el monitor, que le espera a dos metros de donde ha saltado ella. Una de las madres me comenta que ha sido la primera en hacerlo y que antes ya ha hecho otro ejercicio y que ha sido "muy valiente". Cuando algún fin de semana vamos juntos a la piscina, es una de las cosas con las que vamos con más cuidado: no hacer comparaciones. Hay que evitar decirle a Ona comentarios tipo "ostras, Ona, mira qué bien lo hace Estel, a ver si tú también lo haces" ... porque entonces Ona se cierra en banda. Y es que no me canso de decirlo. Son gemelas. Pero son dos hermanas, absolutamente diferentes. Sólo que se llevan 3 minutos de diferencia a la hora de nacer.

Tenemos 20 minutos para hacer el café, y el tema de conversación gira alrededor de otros años, y de las experiencias cuando los niños cogían miedo al cursillo y lloraban. Yo sólo pienso en Ona y en cómo lo debe estar pasando y qué debe estar haciendo. Cuando salen, su monitor me dice que ha ido bastante bien, que han hecho un trato. "La semana que viene no llorará y si hay algo que no quiere hacer me lo dirá", me comenta. Ona me coge la mano y sonríe. Yo también. Detrás suyo aparece Estel y también le da la mano.

"Ona, al final te has bañado, ¿verdad? Te he visto ". (Me la como).

Los niños cogen miedos y nosotros los tenemos que ayudar. ¿Habéis pasado por una situación similar a ésta? ¿Como lo has tratado de solucionar?

1 mar 2012

Pinceladas del mundo (3) Berlin






"Había una vez una ciudad donde de la noche a la mañana se construyó una pared que la dividía en dos partes. Hicieron una pared muy, muy alta, y los vecinos casi no se podían ni ver. Pero se inventaron diez mil historias para poderse encontrar con los amigos. Algunos hicieron unos túneles bajo tierra. Otros se escondían en los coches y así podían pasar al otro lado ... ".

Incluso en forma de cuento, la división de Berlín no tiene ningún sentido. 'Mi' primer Berlín fue en el año 1992. Curiosamente quise escaparme de todo la ‘locura’ de las Olimpiadas en Barcelona y recuerdo que me pasé la ceremonia pegada a la televisión llorando y preguntándome porque no estaba en Barcelona. En aquel Berlín todavía era muy reciente el pasado más cercano. El muro ya no estaba, pero la división en la ciudad era bien palpable. Fue un verano de muchos descubrimientos. De tener la sensación de pasear y palpar la historia de Europa y de dejarme cautivar por una dama, Nefertiti, que me hipnotizó. Aquella ciudad daba la sensación de ser la capital del mundo. Antes de ir me habían dicho: "Berlin ist etwas anders" (queriendo decir que era otra historia). No lo entendí hasta que lo viví. Años más tarde volveré, pero ya no será el 'mi' Berlín.

"El mundo es muy grande, pequeñas". Todo empezó así. Un día me ayudaron a archivar las fotografías de los viajes. Al margen de preguntar cómo es que ellas no salían, hacían diez mil preguntas. Así que me inventé alguna historia y personaje de cada viaje para que ellas también formaran parte, aunque no estuvieran. Siempre les digo que las llevaré a todos estos lugares. Ojalá. La fotografía es una de mis grandes pasiones. Me hace ilusión compartir estas imágenes. Porque si habéis estado, os animéis a explicar las aventuras, historias y personajes que os habéis llevado de estos lugares.



Otras 'Pinceladas del mundo'
IRLANDA DEL NORTE
EGIPTO

27 ene 2012

Hoy cumplo un año



A finales del año 2010 tenía un reto: quería volver a escribir. Escribir algo más que no fueran noticias, crónicas o reportajes. Quería escribir sobre la increíble aventura que estábamos viviendo y hacerlo de una manera distendida, porque quizá, hubiéramos acabo un poco locos. También queríamos denunciar (no creáis que lo hemos olvidado) esa conspiración creciente por parte de los gemelos / mellizos de dominar el planeta. En estos últimos 12 meses nuestras teorías se confirman.

El blog nació oficialmente el 27 de enero de 2011. Hoy hace justamente un año. Primero lo hizo la versión en catalán y un poquito más tarde, nació tambien La invasión twin. Lo más curioso es que me había hecho una lista de temas que pensaba que podía servirme de guía. De la lista he tratado muy pocos. Una de las cosas que más me ha sorprendido ha sido ver cómo van surgiendo las ideas y como había muchas más cosas para comentar de las que pensaba.

Escribir el blog me permite recordar todos estos momentos. Quizá si no los plasmara, acabaría olvidando los pequeños detalles, las grandes preocupaciones, los gags más divertidos. No deja de ser un ejercicio de memoria y de recuerdos, pequeñas...

Pero sin lugar a dudas, una de las cosas más gratificantes de escribir el blog es que me ha permitido contactar y descubrir todo un numeroso grupo de madres y padres que también escriben blogs. Madres y padres que también comparten su experiencia y leyendo vuestros posts, he descubierto muchas cosas y he aprendido muchísimas más. Las redes son importantes... como el grupo de madres que parimos en la misma época y que aún nos vemos, o vosotr@s que compartís conocimientos en un blog ...

 
¿Qué haríamos sin estas redes que tejemos a nuestro alrededor? Gracias a tod@s por compartir, comentar y ayudar.