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20 may 2014

La maternidad también se mide en pasillos de súper



Que nadie se atreva a decirme que estoy loca si afirmo que la maternidad, o las fases de la maternidad, también se miden en los pasillos del súper. ¿Las pruebas? Vayan levantando la mano a medida que se sientan identificadas.

Fase 1: Inexistencia: Cuando no eres m/padre
Entras en el supermercado y nunca has mirado el pasillo de los pañales, ni leches artificiales, ni biberones. Dicen que incluso hay pasillos (en los centros comerciales grandes) de puericultura. Bañeras, cambiadores y demás. Tú, ni idea. Ni te interesaban. Sólo alguna vez habías tenido que hacer algún regalo para un bebé, pero comprabas algo de ropita y punto. En el súper a lo tuyo.

Fase 2: Aproximación: Embarazo
Ahhhh, la cosa cambia. Con cierto miedo empiezas a acercarte a ese pasillo. Para empezar a hacerte a la idea. Si además esperas gemelos/mellizos, te fijas mucho en las etiquetas de los precios. Empiezas a preguntarte para qué deben servir ciertos productos. Y cómo se utilizan. ¿Llevan instrucciones? Lo lees, así por encima, porque aún te faltan muchos meses y ya tendrás tiempo de verlo bien. Otra cualidad de esta fase es que sueles escuchar a las otras madres, para quedarte con sus conversaciones y a ver si pillas cuál es la mejor marca de pañales y que esté bien de precio. Al principio te agobias un poco… y te das cuenta que en realidad, nunca te habías fijado pero hay 3 pasillos del súper dedicados a bebés. Conté "mi primera vez" en el post El negocio Twin - 2 

Fase 3: No puedo vivir sin ellos. Los bebés ya han nacido.
Vives en esos tres pasillos. No sólo te sabes los precios de todas las marcas de pañales, sino que sabes a cuánto te sale la unidad, cuáles pueden utilizar en circunstancias normales para que aguanten bien y te ahorres un poco de dinero y cuando no. Entonces te salen un poco más caros pero sabes que esos pañales aguantan lo que sea. Tienes un sensor para visualizar todas las propagandas de todos los supermercados para detectar cualquier oferta. Te pasará exactamente lo mismo con las toallitas húmedas (justo delante de los pañales en ese pasillo que se ha convertido en tu segundo hogar). Ese pasillo, por el que aunque tengas de todo para los retoños, pasarás para ver si hay algo nuevo que pueda serte útil. Te conocerás todos los productos (aunque no los uses). Vaya, la chica del súper ha cambiado las cucharas de sitio… ¿dónde las habrá puesto? ¿Y los baberos esos que había la semana pasada de usar y tirar? A diferencia de la fase 2, ya no escuchas los otros comentarios. A lo tuyo que no llegarás para preparar la merienda y las dos se pondrán a llorar como si no les hubieras dado un yogur y tres bastoncitos de pan a cada una. 

Fase 4: Desintoxicación
Después de muchos pañales y toallitas, te enfrentarás a la operación pañal. Y una vez superada, poco a poco dejarás de utilizar ese pasillo. Sin saber cómo ni cuándo, tu bebé ya no utilizará la mayoría de productos que están en esas estanterías. Ninguno. Y un día, cómo me pasó a mí hace sólo unas semanas, incluso lo retraté. Y me di cuenta de la cantidad de productos que hay, y de cuantos tipos de pañales están en el mercado. Te sientes liberada, porque realmente es esa sensación de “etapa superada”. Pero de golpe… te entra un sudor frío.

Fase 5: Inexistencia otra vez

¿Y ahora qué me espera? Las peques ya quieren ir a los pasillos de ropa, de zapatos… ¿Qué será lo siguiente? ¿Maquillaje? ¿Refrescos? Bueno... por suerte, estos sí que te los conoces.

28 oct 2013

El último pañal

Ya está. Es el último. Y tengo la sensación de que cerramos una etapa muy importante. Hemos dicho adiós a los pañales, definitivamente y por completo. Y un nuevo ejemplo para rebatir las teorías de aquellos que me dicen que si las gemelas son iguales y van al mismo ritmo. NO.

El pañal « de día» hace mucho tiempo que lo dejaron atrás. Tres años prácticamente. No tuvimos ninguna prisa en hacerlo, y esperamos a que las pequeñas estuvieran preparadas. Con gemelos no es un planteamiento fácil (si queréis leer como lo resolvimos y como fue nuestra experiencia, aquí tenéis el link a Operación pañal x 2) . Si bien Ona decidió que no quería llevarlo tampoco de noche, a Estel le ha costado más tomar la decisión. De hecho, ha llevado pañal nocturno hasta hace muy poco.

Reconozco que en algún momento me preocupé, porque no era un solo pipí, sino que mojaba mucho el pañal. Intentamos que no bebiera demasiada agua antes de ir a dormir, pero no establecíamos una relación directa. Pero sabía que era una cuestión de ritmos y que no podía ponerle presión a la pequeña. De vez en cuando le preguntaba si quería probar de dormir sin pañal, pero me decía que no. Por suerte, el pediatra y la enfermera me reafirmaron que no debía preocuparme para nada. Y por suerte, las pequeñas no se han tomado nunca esta cuestión como una competición ni un motivo de " pique " entre ellas.


Y ha llegado la magia de P5. Del hecho de ser "mayores”. Estel se lo tomó tan a pecho, esto de ser mayor, que el día siguiente de empezar este curso me dijo que lo quería probar. Y voilà! La hemos felicitada mucho y ahora... ahora ya está. No se le ha escapado ni un pipí. Y nosotros hemos guardado el último pañal. Es tan importante respetar los ritmos de cada niño y evitar presionarlos o intentar hacerles madurar demasiado pronto...

10 may 2013

Operación pañal x 2



Hay algo que tenía claro sobre LA OPERACIÓN PAÑAL. Las peques a su ritmo. “Que si con uno la cosa ya es complicado, con dos ni te cuento”, pensaba. Las peques son de diciembre, con lo cual, esto de la operación pañal se “retrasaba” un poco más, si lo comparamos con los niños nacidos en marzo. Y recuerdo el susto inicial, cuando una amiga me comentó lo que le pedían en su guardería.

Ahora no lo recuerdo exactamente, pero para mí era como una locura. Era algo como 3 pantalones para cada día, bragas/calzoncillos por doquier, calcetines… todo bien puesto en paquetitos. Cada día.

Mis cálculos. 3 pantalones por día. 5 días a la semana. 15. Y le pedían que lo llevara todo el lunes. Eso una niña. Por dos… ¡son 30 mudas! Lo primero que pensé no era si mis niñas estaban preparadas para la operación pañal, sino que ¡¡¡¡NO TENÍA 30 PANTALONES!!!! Así que preocupada porque no iba a comprar una cantidad ingente de pantalones que no iba a necesitar, le pregunté a la profesora de la guardería que cómo lo íbamos a hacer. Solo diré que después de hablar con ella y que me contara algo muuuuucho más “normal” y “terrícola” por lo que se refiere a número de pantalones que debía llevar a la escuela, me empecé a plantear en serio cómo iba a hacerlo con mellizas.

Primera teoría: Yo sabía que Ona estaba mucho más preparada que su hermana para empezar la operación. Estel no tenía tanto interés y además le costaba mucho más acostumbrarse al orinal. A Ona le molestaba el pañal. A Estel no. La primera teoría promulgaba que aunque tardemos un poco más de tiempo, lo haremos de una en una.

Ya teníamos algo claro. Prueba piloto con Ona. Fueron dos días horrorosos. Creo que nunca había lavado tantos pantalones, braguitas, calcetines y zapatos como aquellos dos días. (Bueno sí, El fin de semana de las siete lavadoras. Aún tiemblo sólo de pensar en ello). Estaba agotada. Los recuerdo como dos días pensando en tirar la toalla, aún sabiendo que todo el mundo decía que “es una semana o diez días duros, pero luego ya está”. Estel, que hasta ese momento quería pañal y no le interesaba mucho el orinal, descubrió que su hermana estaba haciendo algo muy “divertido”, “de mayor”, “o lo que sea”, y empezó a imitarla.

Segunda teoría: Yo no aguanto 15-20 días a este ritmo. Ya puestos, y dispuestos a terminar agotados, hacemos las mellizas de golpe (una teoría muy pensada, cómo podéis comprobar).

Resultado: Fue una semana dura para nosotros, agotadora… intentando animar a las peques, celebrando sus logros y quitando importancia a los escapes… o a los accidentes enormes. Cada día veíamos progresos y por eso continuamos, pero teníamos claro que podíamos dar marcha atrás en cualquier momento. Pero tampoco os mentiré si os dijo que económicamente resultó un gran ahorro dejar de utilizar pañal.

Quitamos pañal de día. Al cabo de unos meses Ona, que se levantaba con el de noche totalmente seco, dijo que ya no quería más pañal. Des de entonces, hace pipí antes de ir a dormir y no se levanta para nada. Estel ha mojado el pañal hasta hace bien poco y entre ellas no ha habido ningún tipo de competición sobre quién llevaba pañal y quién no.

Hoy he recordado la operación pañal a raíz de la propuesta de Madresfera (como tema de la semana). Y he recordado una anécdota que conté a @Orquideadichosa. Las dos vinieron corriendo hacia mí, gritando que tenían pipí y ninguna de las dos podía aguantarse. Y ya me veis bajando pantalones y con una colgando de cada brazo… suerte que nadie me vio, porque debía estar de foto…  ¡Y sin que me mojaran!

Las peques ahora ya tienen 4 años y medio, y la operación pañal ya es como un recuerdo lejano. ¡Ánimo a tod@s los que estáis en ella!