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1 jul 2014

Doble o nada


Podríamos pasarnos días debatiendo y hablando de la relación especial entre gemelos, de conexiones, semejanzas, diferencias... hay miles de artículos, estudios y reportajes, que más científicamente dan vueltas alrededor del vínculo entre hermanos gemelos. No es mi intención. Pero hoy me gustaría hacer hincapié en cómo el hecho de ser gemelo, marca su forma de ver la vida. Entiendo que es extensible a hermanos que se lleven poca edad, pero también imagino (no soy gemela, no lo puedo saber, por mucho que lo intuya), que la relación entre mellizos es inigualable. 

Os quiero explicar algunas anécdotas que me demuestran que para Ona y Estel, a pesar de ser dos niñas muy diferentes, físicamente y de carácter, este mundo no lo entienden la una sin la otra. O por lo menos, que lo "normal" es ser dos.

¿Cómo se pasean dos bebés?: Ya lo habéis visto en la foto. Desde que hemos llegado de colonias, todo el día están haciendo bolsas, preparando maletas y haciendo excursiones. Y claro, nos llevamos las muñecas. En plural. Pocas veces portean a una sola. Así que nada mejor que empezar a tomar la primera cinta que encuentran y atarse las muñecas para poder ir paseando tranquilamente. Si os fijáis, las muñecas también son gemelas.

La pregunta del millón: Ahora hemos vivido una etapa en la que muchos niños de la clase han tenido un hermano / a. Por eso cuando alguien les comenta:

- "Estoy esperando un niño”... su respuesta es categórica:
- "¿Sólo uno?"

Ona y Estel no piden "un hermanito": Muchas veces alguien de la familia o amigos les ha preguntado si les gustaría tener un hermano. Su respuesta también los deja a cuadros:

- "Uno no, dos. Así tendremos uno para cada una”

¿Qué está haciendo su hermana? Una constante desde que son bebés. Una puede estar concentrada pintando en el comedor y la otra jugando en la habitación. Pero siempre tienen la antena puesta para saber qué está haciendo su hermana. Y se pelean, por supuesto que se pelean... pero son las mejores compañeras de juego. Y el otra día, que Estel no se encontraba demasiado bien y estaba tumbada en nuestra cama, Ona no podía dormirse. "No puedo dormir sin Estel en la cama de al lado. Que venga, que le cantaré una canción y ya se encontrará mejor. Así nos dormiremos las dos juntas”.


Lo que os decía, un vínculo impresionante. Es un privilegio aprender de él cada día. 

20 jun 2014

Juntas




Y va pasando el tiempo, y cómo ya hacían cuando eran pequeñas, les gusta pasear de la mano. Continúa este vínculo tan especial y maravilloso

20 feb 2014

¿Cómo medir diez años de tu vida?



Es una de mis canciones favoritas de mi musical favorito. En 'Seasons of love', de Rent, la pregunta es cómo medir un año de tu vida. Hoy os dejo esta canción porque este blog y una servidora se toma unos días de break para celebrar los diez años de boda. Aunque son algunos más compartiendo el día a día (13 años ya), las ilusiones y des de hace cinco años el otro gran reto que ha sido la m/paternidad y las mellizas. Dejo mis "medidas" de estos diez años para otro día. Ahora sencillamente, disfrutad de la canción. :-) 

23 dic 2013

No hay nada como una hermana melliza


No puedo evitar compartir con vosotros lo que ha pasado esta tarde. Porque para mí es la demostración impresionante del vínculo increíble entre melliz@s/gemel@s. Ona y Estel estaban muy “movidas” (llevamos días así, entre su cumpleaños, fiestas de la escuela, Pastorets, el Tió inminente...). La tarde ha sido bastante agotadora, y cuando menos lo pensaba, Ona ha dormido en el sofá. No había parado en todo el día, así que he visto mi oportunidad. Con una dormida, es más fácil poder ducharse tranquilamente. "Estel, la vigilas y si necesitas algo vienes, ¿de acuerdo?”.

Justo cuando he terminado, me he encontrado a Estel dormida en el sofá (ya me había extrañado tanto silencio y tan poca interrupción) y que Ona empezaba a despertarse. Cuando duerme poco o está muy cansada, no tiene un buen despertar. Ya la he notado con ganas de lloriquear. Me la conozco, sé que necesita que la abrace y esté con ella. Lo intento, pero se pone a llorar desconsolada. Le digo que venga conmigo a mi habitación. Estel (que es absolutamente lo contrario y con el vuelo de una mosca ya se despierta tan feliz), abre los ojos y nos acompaña.

Ona está desconsolada. No para de llorar. Le pregunto qué le pasa, si ha soñado algo que no le ha gustado (ayer vimos los Pastorets, y pienso que aunque se rió con los demonios, saldrá la imagen en algún momento). Dice que no lo sabe, pero que algo la hace estar triste. No hay manera de que pueda consolarla. De golpe se tumba en mi cama. Estel sale corriendo a su habitación. Vuelve con el 'doodoo' de Ona, con el que duerme desde que era pequeña. Se lo da. Se tumba a su lado y la abraza. Ona abraza fuerte el muñequito y la mano de su hermana. Se tranquiliza y deja de llorar.

Yo me quedo mirando a Estel, y le doy las gracias. Porque ella ha sabido rápidamente qué podía ayudar a su hermana, y se lo ha ido a buscar. “Ona, ¿estás bien?". “Sí, mama".


No me digáis que no es fantástico tener una hermana melliza...

20 nov 2013

Dame la mano



Esta mañana, en el autobús, estaba de pie junto a una pareja mayor. Unos 75 años. Él me recordó a aquellos caballeros altos, con su abrigo y una bufanda alrededor del cuello (hacía frío) y el pelo absolutamente blanco y bien peinado. Ella miraba por la ventana. De golpe le pregunta por la plaza que tenemos al lado. “Es la plaza del Ángel, ¿te acuerdas?”. Ella asiente y musita: “Sí, sí, claro”. “Ahora estamos en la calle donde vive María”. “¿María?”. Y mira de nuevo por la ventana, y tengo la sensación, porque conozco esos ojos y esa mirada, que no recuerda quién es María ni la plaza dónde hemos estado antes. Y a cada momento, el señor acaricia la mejilla de su mujer. Le pone una mano protectora en el hombro. Bajan al cabo de unas paradas. Todo el mundo les ayuda para que no se caigan. Nada más bajar del autobús, la mujer le da la mano y los dos, se alejan muy lentamente.


No he querido ni podido quitármelos de la cabeza en todo el día. Pensar en su día a día, en todos los días a días de su vida y enfrentarme, de nuevo, a cómo algunas enfermedades nos quitan algo tan valioso como la memoria. Pensar en los duros momentos que implica la enfermedad y todo el amor que vi concentrado en esos gestos. Pero cómo aún y así, sabemos instintivamente que debemos cogernos de esa mano. Y pienso en lo maravilloso que es tener siempre esas manos. Cuando somos pequeños las manos de mamá, papá, hermanos, tíos… y más tarde, amigos, amigas, parejas… y ahora soy yo la que doy la mano a las pequeñas, pensando en la seguridad que ese simple y maravilloso gesto nos das a todos. 

7 sept 2012

"Cuando salga la bruja, me das la mano"

"Cuando salga la bruja, no tengas miedo. Me das la mano y ya está".
Ven la película juntas. Dándose la mano.
Me emociono.



6 may 2012

El concepto 'Nosotras', un vínculo único

Por un lado está Ona. Por el otro... Estel. También tenemos a papá y a mamá. Y también tenemos el concepto "toda la familia". Y podemos añadir abuelos, tíos y primas. Podemos cambiar de nombre y de personalidad las veces que queráis (podemos ser personajes de Cenicienta o de Scooby-doo).


Pero el concepto más importante es NOSOTRAS. Y "nosotras" son ellas dos.
Ona y Estel.

Ya desde pequeñas han tenido clarísimo el concepto, pero la diferencia es que ahora lo verbalizan y te das cuenta que lo entienden como tal. "Papá y mamá tienen que ir a una reunión y mañana por la mañana no estaremos", les explico. Y rápidamente preguntan: "¿Y con quién nos quedaremos nosotras?". O les adelanto que "el fin de semana iremos a...". "¿Nosotras también iremos?", quieren saber. Y distinguen perfectamente cuando hablan de ellas dos (como hermanas) o de cada una en particular y de sus intereses.

Imagino que este NOSOTR@S es el gran vínculo entre gemel@s (imagino que entre hermanos también, pero con gemelos todavía debe ser más fuerte). Sólo deseo y espero que este vínculo, este nosotras, las acompañe a lo largo de su vida. Porque ahora son las mejores compañeras de juego, pero espero que a lo largo de los años, sean las mejores compañeras de vida y de camino. Y como pasa ahora, habrá peleas, celos, llantos y risas... pero sobre todo mucho amor. Porque inevitablemente, llegará un día que sus padres no estaremos y entonces se tendrán una a la otra. Y a mí eso, me hace estar más tranquila. Sólo hay que esforzarnos cada día para enseñarles que ese amor es único.

16 ene 2012

¿A cuál de las dos quieres más?


Más de una persona me ha preguntado si quiero más a una que a la otra. A lo mejor si tienes dos hijos -de edades diferentes - tambien lo preguntan. A mí, con gemelas, me pasa a menudo. Era algo que yo también me preguntaba (y me había llegado a preocupar) durante el embarazo.

Damos por hecho que amaremos a nuestros hijos. Pero este amor es único, personal e intransferible. ¿Puede generalizarse? ¿Todo el mundo responde de la misma manera? La primera vez que me lo preguntaron me pareció incluso una pregunta ofensiva. Pero después le he ido dando vueltas. Yo me enamoré de las dos 'pequeñas' sólo verlas. Hay veces que una me abraza y pienso: "Te quiero muchísimo". Pero me viene la otra, también me abraza y pienso con fuerza: "A ti también te quiero muchísimo".

Las amo a las dos, 'totalmente'. Utilizo la palabra 'totalmente' para intentar explicar un amor que sólo he sentido en el momento de ser madre. Incondicional, irracional y maravilloso. Único. Enorme. Infinito. Incomparable. Total.

Pero también reconozco que hay momentos en que este amor se canaliza diferente. Sólo me pasa cuando noto que una de las dos está más débil. Ha sido en momentos claves. Cuando al nacer una era mucho más pequeña y me obsesionaba que comiera mejor. Cuando la otra con once meses cogió una neumonía impresionante y estuvo una semana ingresada en el hospital. Cuando una está enferma y la otra va “trampeando”. Cuando una cae y se hace daño y su hermana entiende que tengo que estar por la que está llorando. Ya no es sólo una cuestión de atención, creo que el amor 'total' hace vasos comunicantes para que el equilibrio vuelva a casa.