22 nov 2011

La diferencia entre votar y botar



Jornada electoral. # 20N. Para mí es sinónimo de trabajar. Fue complicado que las pequeñas entendieran que aunque era fiesta y no iban a la escuela, mamá tuviera que ir al trabajo. Gajes del oficio.

Ellas protagonizaron la anécdota divertida de mi 20 de noviembre. Les dije que vendrían a votar conmigo, porque "mamá tiene que ir a grabar con el micro a un colegio. Votaremos y después grabaré, de acuerdo? ". Nada más entrar en el colegio –electoral-  Ona me pregunta si ya puede sacarse los zapatos. "¿Los zapatos?". Y me la quedo mirando con cara de no entender nada. Pero rápidamente se veo una lucecita.
"No, Ona, hemos venido a votar, no a botar". (Pero como ellas no entienden la diferencia entre una be y una uve, sigo). "Ona, este votar no es de saltar y botar el sofá o en la cama de papá y mamá. Es otro votar”.

Ahora que, mirado fríamente y después de ver cómo fueron las cosas, quizá no hay tanta diferencia entre "nos van a votar / nos botarán".

17 nov 2011

La teoría 'Scarlett O'Hara'

Tengo una teoría. Nada empírica, porque sólo pensaba que pasaba con mis gemelas, pero ahora resulta que estoy comprobando que hay una tendencia clara. O quizás es una evidencia para los pediatras y yo no me he enterado.

Si tenéis gemelos, si conocéis a alguien que tiene, si en la escuela hay dos pares... haced la consulta y me lo comentáis, por favor.

El
gemelo que nace más pequeño, con menos peso... es el que al cabo de un tiempo (meses, años) se hace más grande y alto?

Ona
pesó 2.500 kg al nacer. Su hermana, Estel, 3.400. Con tres meses ya la había igualado, prácticamente. Ahora, que están a punto de cumplir los tres años, Ona es tres dedos más alta y le saca unos dos kilos de peso. Sí, hay factores como la complexión, porque las dos comen muy bien, pero...

Estoy convencida de que cuando salió de la barriga donde había pasado hambre porque se lo 'quedaba' todo su hermana, Ona levantó su pequeña mano, apretó fuerte el puño y en forma de llanto exclamó: "A Dios pongo por testigo que nunca más volveré a pasar hambre". Sí, como una pequeña Scarlett O'Hara de Lo que el viento se llevó.

13 nov 2011

Empiezo a odiar a Blancanieves…


Hace tres semanas fuimos al teatro, a ver una versión de “Blancanieves y los siete enanitos”. El montaje les encantó (por suerte, siempre que hemos ido al teatro salen emocionadas, bieeeennnn) y algunas ideas quedaron muy claras. Hay una bruja mala (no distinguen que la madrastra y la bruja son la misma persona), una manzana aún más mala (sólo la del teatro, eh, sólo faltaría que pillen manía a las manzanas), una princesa, los siete enanitos (“que llevan barba y una nariz que es de plástico, mami”) y un príncipe azul que da un beso a Blancanieves y se despierta. “Y ya está, el cuento se ha terminado”, dicen.


Si añadimos que una semana antes de ir al teatro ya habíamos estado recordando el cuento y que el día después de la representación cometimos el error (sí, fue un error) de ver la versión de Disney en DVD... ya puedo deciros que empiezo a odiar a Blancanieves.

Cada día quieren ver la película. Cada día pasamos delante del teatro. Cada día tengo que explicar el cuento antes de irnos a dormir y tengo que cantar algunas de las canciones de la obra (musical) que vimos. Si al cóctel le sumáis que personalmente nunca me han gustado las princesas clásicas de Disney... que no nos pase nada, verdad? Recuerdo como si fuera ayer la época “princesas” de la hija de unos amigos y parecía terrible. Empezamos a odiar a Blancanieves y empezamos a temblar. A qué edad empiezan a pedir ir a Eurodisney?

10 nov 2011

Cuando flotar es un placer indescriptible



Domingo a mediodía, a las tres y media, ya estamos en la piscina. (Sí, es lo que tiene tener gemelos e ir clavados como un reloj. Los domingos a las tres ya lo tienes todo hecho y tienes toda una larga tarde por delante).

Domingo a mediodía no había nadie en la piscina. Estábamos solos. La piscina del club era para nosotros. Un momento para ponerme a hacer el muerto. Ni siquiera oía las risas ni los gritos de las niñas. Tampoco creo que "el momento" durara más de dos minutos. No sé si me creeréis si os digo que fueron dos minutos únicos, y por encima de todo, míos. Quizá los dos mejores minutos de la semana. Es la misma piscina donde hacía el gesto idéntico cuando estaba embarazada de siete meses y sólo el agua era capaz de liberarme del peso y de la sensación de volumen que tenía.

Domingo al mediodía recordé que a veces, algo tan sencillo como flotar, puede ser un placer indescriptible. #pequeñosplaceres

7 nov 2011

Ona 'solita'


Desde hace unos meses, esta es la sentencia que domina en nuestra casa. Ha ido in crescendo y ahora es una constante. Es increíble como estos dos conceptos –Ona y sola- me producen tanto orgullo y desesperación a la vez.

A la hora de vestirse, Ona sola. A la hora de peinarnos, Ona sola. A la hora de subir a la clase, Ona sola. A la hora de comer, Ona sola. Comerse un yogur? Ona sola. Secarse después de hacer un pipí y  o caca? Ona sola. Coger el teléfono y ponerse chula que quiere llamar a la abuela? Ven que te ayudo a marcar el número... noooo! Ona solita.

Podría seguir así durante horas y horas ... Me fascina ver cómo ha crecido, cuan mayores se han hecho y cuántas cosas han aprendido. Me parece increíble cuando la veo comer y espabila con la cuchara para acabárselo todo sin que le caiga nada. Me gusta ver como observan a los mayores, imitan y aprenden.

Me desespera cuando vamos tarde por la mañana y no hay manera de que se vista, se tome la leche y no me deja lavarle la cara o peinarla. Me pongo de los nervios cuando se ensucia de arriba abajo y cuento la cantidad de granos de arroz que van a parar al suelo. No me gusta cuando se seca mal y va sucia saliendo del lavabo.

Es curioso y a veces complicado entender que debemos dejarlos experimentar y aprender por ellos mismos. Es curioso cómo hacemos lo imposible por encontrar el equilibrio en un momento tan importante. Y en otro momento, ya hablaremos de cómo es de absolutamente agotador que el proceso "Ona sola" vaya acompañado de un proceso de "mamitis aguda" en el que sólo quiere que todo lo haga "mamá".

6 nov 2011

Humor twin

Míriam, del blog Criando múltiples, publica hoy esta viñeta. Hay veces que me siento tan identificada, que no he podido evitar publicarlo también. Un poco de humor-twin para un domingo lluvioso ;)

2 nov 2011

Pe. Tres. Una letra y un número que son todo un mundo

P3. Una letra y un número. Pe. Tres. Es sencillo. Eso parece. Ahora que ya hace casi dos meses que el curso ha comenzado, creo que ya puedo hacer los primeros balances.

 
Me gusta escuchar las conversaciones que tienen las dos pequeñas. No sé si es el efecto de la escuela (probablemente hubiera pasado a consecuencia de la entrada en cualquier centro educativo), pero la verdad es que están aprendiendo muchas cosas. Y usan muchas palabras nuevas. Y tienen unas conversaciones entre ellas increíbles.


Me gusta cuando me empiezan a explicar cada una lo que ha hecho. Nuestra gran preocupación era ver como iría el hecho de separarlas en clase. Al principio una de ellas lo pasó bastante mal, porque no conocía a nadie. Lloraba y no contaba demasiadas cosas de lo que habían hecho. Sufrí, lo reconozco. Ahora ya tiene todo un abanico de amigos y está encantada con su 'señorita'. Además, cuando se encuentran, entre ellas, se cuentan muchas cosas. Y desde hace unas semanas, cuando hablan con alguien, con toda la vehemencia del mundo, se miran y dicen: "Somos hermanas". Por si alguien no lo ve claro... Ayer mismo, su tutora me decía que estaba muy contenta, y que naturalmente, en el patio jugaban mucho juntas. "Tienen un vínculo muy bonito..."

Me gusta la relación que tienen con sus tutoras. En muy poco tiempo se han convertido en sus referentes e incluso, si vamos al teatro el fin de semana, preguntan si ellas vendrán.

Me gusta porque se las ve contentas de ir a la escuela. Eso es lo que más me tranquiliza. Y me gusta mucho que este fin de semana hayan llevado a casa una libreta donde van incorporando las canciones que hacen en clase. Así no me vuelvo loca interpretando las canciones que me cantan (y que tengo que reconocer, algunas las desconozco). Por lo tanto, ha sido un fin de semana cantarín-cantarín.

No os lo creeréis, pero echo de menos la libreta-diario de la guardería. Sí, aquella que a veces me daba rabia cargar arriba y abajo. Aquella que a veces no sabía qué escribir. Pero... aquella libreta donde cada día del mundo me apuntaban si habían comido bien, como habían pasado el día, si habían dormido una hora y media y si habían hecho dos pipís. ¿Cómo lo diría? Sin esa libreta tengo la sensación de que he perdido "control" sobre su día. P3 es otro mundo, y la escuela de los “mayores”, evidentemente, también. Ahora salen a veces despeinadas y cuando les quito los zapatos, a menudo me caen medio kilo de piedras del arenal. Pero eso sí... salen con unos dibujos fantásticos!


Primer balance hecho. Hay otros aspectos que habrá que esperar todavía un poco para analizarlos.