25 may 2015

#BAF15. Mucho más que unas siglas

¡Imposible colocaros a tod@s en las fotos!

Vaale, más vale tarde que nunca y los últimos serán los primeros. Hacer crónica del BAF cuando ya ha pasado más de una semana es raro, ya os lo han contado todo, pero es que unas elecciones municipales se han interpuesto entre la publicación de este post… y la energía de una servidora. Vaaaamos a ello.

Oficialmente es Bloggers and Family. ¿Y la verdad?

Besos and Friends
Blogueras and Fiesta
Bises and Fotos
Bonferencias and Fedes sociales (vale, este no sirve y está un poco forzado, pero no había manera de cuadrarlo y no me salen más palabras con B y con F… espesa que está una. Aunque es lo que más hice en el BAF)

¡Fue un auténtico placer conocer a gente que llevas
tanto tiempo siguiendo y leyendo!
El sábado 16 de mayo estuvimos en el BAF. No quería perdérmelo por nada del mundo, porque he estado en todas las ediciones y tenía muchas ganas de volver a ver a mucha gente. Cierto es que los findes de guardia y la campaña electoral no me lo pusieron fácil, pero pude escaparme finalmente. Y lo dicho. Tenía muchas ganas de volver a ver a mucha gente y conocer a mucha más. ¡Y tuve maravillosas sorpresas! Prácticamente no había ni podido dar una ojeada a todo el programa que las organizadoras (currantas natas) habían preparado para el fin de semana, aunque ya intuía que me pasaría mucho rato en las conferencias (ya sabéis que yo de manualidades más bien nivel nefasto, y cómo iba sin las twins, pues lo de las charlas era mi plan principal. Bueno, y la cena, seamos sinceras).


Tengo que hacer mini homenaje al #twinpower
y a los mejores piestureos de la noche.
¡Vaya medley me pegué! Así que aprendí desde hidratación, aluciné con la planificación de producto de Baby Bjorn (lástima no poder haber sido familia testeadora en su momento) y por la tarde hice intensivo de estadísticas de redes sociales con @dlayd, aprendí que Google es un novio receloso (@Orquideadichosa dixit), cómo plantearse trasladar el blog a un canal YouTube y las cosas imprescindibles para emprender. Ya sabéis, lo que se hace habitualmente un sábado por la tarde (total, que la cabeza me hervía de datos, cosas de ésas que no tienes ni idea, preguntas tipo “¿cómo puedo vivir sin esto teniendo un blog?”, miles de ideas y tan poco tiempo como de costumbre). Esto es una de las cosas que más me gusta del BAF, que son cómo pequeñas sondas de información para luego plantearte muchas cosas (está claro que con el programa apretado no se puede profundizar al detalle, pero tampoco se trata de eso). Y el BAF, para mí, es en algunos casos, una reunión de amigos, de gente con quién te comunicas a diario y las relaciones ya traspasan el 2.0. Por eso, el BAF es mucho más que unas siglas. ¡Hasta el próximo!

28 abr 2015

Una nueva manera de entender el tiempo

La fecha de hoy es 28 de abril +6 VDM.

Hubo una época de mi vida en que el mundo se dividía en dos tipos de personas. Las que habían (habíamos) leído El señor de los anillos y las que no. Las que eran (éramos y somos) fans de Star Wars (el original) y las que no. Ahora mismo se podría dividir el mundo en las personas que están locas (estamos) por Patrick Jane y las que no. Pero antes, estas divisiones no afectaban al tiempo. La única medida del tiempo era la clásica. Antes de Cristo / Después de Cristo, ayer / hoy / mañana, la semana que viene, el año pasado, en un futuro ... SIMPLE. Todo era simple y así  estaba establecido.

Desde hace seis años, algunas veces tengo la sensación de que mi manera de entender el tiempo ha cambiado. Que sólo hay dos épocas y dos maneras de entenderlo.

La VAM: la vida antes de las mellizas
La VDM: la vida después de las mellizas

Es como un tren que avanza inexorablemente.

Hay cosas que me recuerdan a una estación lejana, que dejé atrás. Era la estación de "Mi vida de antes". Aquella en la que podía improvisar salir de la Universidad, o del trabajo, e ir a tomar una cerveza. O ir al cine. O coger el tren e ir a Barcelona a ver una película que sólo echaban en un cine en concreto. Era aquella estación donde una comida se alargaba yse  alargaba y acababas jugando al Trivial con apuestas absurdas hasta la madrugada. Y donde podías planificar un fin de semana el viernes por la noche. O incluso sábado por la mañana. Donde ibas a la peluquería sin planificarlo y cuando justo pensabas "me tengo que ir a depilar" el momento llegaba de inmediato ... sólo pasaban unas horas y no tres o cuatro semanas. No sabías que eran ni los dosieres de lectura, ni las bolsitas de los desayunos, ni hacías colección de botellas de agua vacías porque podían ser útiles de decoración de San Jorge ... y no teníamos ni idea de qué era el Apiretal o el Dalsy. En el CAP, mirábamos de reojo eso de “área pediátrica”. En la VAM, escuchábamos la música que nos gustaba, de los grupos que seguíamos.

Hay veces que echo de menos cosas de mi VAM. Me gustaría volver a ratos, desconectar un momento, volver a aquellas tardes que cogía un libro y si me enganchaba no paraba hasta que leía las últimas líneas. O aquellas tardes que comenzaba con La guerra de las galaxias y por mucho que lo intentara siempre terminaba viendo también El imperio contraataca y El retorno del Jedi.



Pero mientras pienso en ello, oigo que alguien grita "Maaaaaaaaaaaama", y aterrizo de nuevo, 28 de abril +6 VDB. Vienen corriendo con una sonrisa y me cantan una canción divertida que han aprendido y que las hace reír hasta que les duele la barriga. Y estampan un beso de esos que hacen mucho ruido en mi mejilla. La VDM, la vida después de las mellizas, es toda una aventura, que no cambiaría por nada. Bueno, sí, por unos pequeños momentos de escapada a la Vida antes de que ellas llegaran.

13 abr 2015

Sobre novios y novias



Las pequeñas no se agobian demasiado con el tema novios y novias (lo digo porque a veces oigo conversaciones y flipo cuando todos los niños de P3 ya están emparejados y parece que seas un bicho raro si no te hablas con los consuegros).

Hoy, mientras comíamos, ha salido el tema.

Estel: "Tú y papá antes erais novios, ¿verdad?"
Yo: "Sí, todavía lo somos de novios"
Ona: "Yo no tendré novio ni bebés, así estaré más tranquila (lo dice con un aire de suficiencia que no sé si ponerme a reír o llorar). Haré lo que quiera, estaré tranquila y no tendré que correr " (nos debe ver correr a nosotros)
Estel: "Mamá también siempre cuenta que ella no quería niños y mira, nos tuvo a nosotras dos"
Yo: "Y me alegro mucho"
Ona: "Bueno, ya lo veré cuando sea mayor", ríe.
Estel: "De todos modos Ona, tú y yo tenemos novias, porque con Marta y Laia viviremos en Barcelona".
Ona: "Ah sí, es verdad"


(Marta y Laia son dos gemelas de su clase, y ahora son sus amigas-super amigas. Lo que más les gusta de irse a vivir juntas a Barcelona, ​​dicen, es que cada día comerán fuera, de restaurante. ¡Mira si son listas!)

8 abr 2015

¿Niñofobia o bordes al cuadrado?


El señor Murphy ha vuelto a actuar. Falta que digas “suerte que eso no nos ha pasado nunca, o nunca tan bestia” para que ¡patapam! . Con el título del post ya podéis imaginar de qué os hablo. Empezó con la famosa foto y comentarios de alguien a quién le molesta una mamá y su bebé en un tren.  En estas discusiones lo tengo muy claro y muchas veces lo he expuesto. Lo resumía perfectamente Anabel, de la Nave de V, en un tweet (Decía: El planteamiento de @Renfe es tan erróneo, en vez de vagones sin niñxs deberían pensar en poner vagones PARA niñxs, con ludoteca por ejemplo) Estoy de acuerdo con vagones de tren silenciosos, incluso vuelos y restaurantes y hoteles sin niños. Pero sólo cuando haya vagones preparados para familias y aviones que piensen en cómo viajas de Londres a Sidney con un bebé, por ejemplo. Así que a raíz de las interesantes reflexiones que se crearon, me pareció muy interesante el #stopniñofobia que propuso Orquidea Dichosa.

Así que cargada de pilas y sensible con el tema, pasamos estos días fuera con unos amigos. En total, 4 niños. Tres de seis años, una mayor, de 11. El domingo estábamos tomando café, después de comer, y mi marido pasó el aspirador. Nos pareció oír unos golpes en la pared. Pero creíamos que debía ser otra cosa. El lunes (nuestros amigos ya se habían ido), las peques estaban preparando una obra de teatro después de comer y cantaban las canciones. Suena el timbre. Son los vecinos. Sin decirnos ni ‘bonjour’ (estábamos en Francia), nos dicen que las niñas están cantando y que molestan mucho y que por favor que no hagamos ruido. Me quedé tan alucinada que en ese momento no supe ni qué contestar. Por educación les dije que bajaríamos el tono.  Eran las cuatro de la tarde.

Pero toda la tarde estuve cabreada. Sí, las peques cantaban. Y sí, a veces las peques chillan. Y hablan alto, y juegan. Y saltan. Pero siempre respetamos los horarios habituales de los sitios dónde vamos. Y si se pasan somos los primeros que les pedimos que ‘keep calm’. No hacen ruido a primera hora de la mañana, ni por la noche. Estaban cantando. Y luego recordé algo. El año anterior, coincidimos con ellos también. Dos veces en 10 años. ¡Hemos coincidido dos veces en 10 años! Pues el año anterior, sin conocerlos de nada, pararon a otros amigos y les preguntaron qué cuando nos íbamos a ir, porque hacíamos ruido y ellos iban al apartamento a descansar. ¡Suerte que son una pareja joven!

Pues mirad, guapos. Si no queréis oír nada, os buscáis una cabaña aislada en el bosque. Si os molesta el ruido a la más mínima, os compráis tapones para los oídos. Si os molestan los niños, me sabe mal. Ellas están en su apartamento, y si quieren preparar un musical, que canten y bailen. Y yo añadiré que sois unos bordes y bastante mal educados, porque lo de los porrazos en la pared fuisteis vosotros.


Así que antes de irnos, me fui decidida a su apartamento para decirles que nos íbamos, que finalmente estarían tranquilos y preguntarles si venían alguna vez más al año (en mi modo sarcástico ON). Pero... NO ME ABRIERON LA PUERTA. Estaban dentro Y NO ME ABRIERON LA PUERTA. Así que me tuve que ir con las ganas de soltarlo. Y eso me cabreó. Estuve mal todo el viaje. Me cabreó que me hicieran sentir mal, o que las niñas hacían algo que estaba mal hecho.

Por suerte, ya tengo el discurso preparado para el próximo año. Y no me quedaré callada.

23 mar 2015

Nuevo máster a la vista: maloclusión

Desde que soy madre he hecho infinidad de másteres: el de los pañales, leches en polvo, tipo de cama, sillas de auto, neumonías y resfriados, rabietas, gestión de emociones, caries y pulpotomías ... en fin, mirado fríamente, cada día es un máster.

Desde hoy me apunto a uno nuevo. Maloclusión.

Con las pequeñas tenemos un buen seguimiento con el dentista (a raíz de la pulpotomía de Ona que nos hizo ver las estrellas), pero en la escuela nos avisaron que hacían revisión dental la semana pasada con los profesionales del ambulatorio. Pienso que en este caso, ya va bien hacer otra revisión, no sea que hubiera aparecido alguna caries inesperada. Estas revisiones se hacen para prevenir y detectar de forma precoz posibles alteraciones de la salud bucal. Valoran aspectos como la existencia de caries, si la oclusión es correcta, el estado de las encías y el nivel de higiene.

Los resultados nos ponen en alerta de un problema que ya nos habían avisado pero que ahora ya tenemos que empezar actuar. Una de las pequeñas tiene maloclusión grave, mordida cruzada posterior derecha. La otra, maloclusión leve, tendencia clase molar II. Por lo demás, todo bien. Así que hemos pedido visita para recibir consejos sobre las necesidades del tratamiento de la maloclusión. De hecho, su dentista ya nos había avisado de que en los próximos meses nos deberíamos poner en ello.

Pues nada, ya tenemos hora. Es el primer paso del nuevo máster.

17 mar 2015

Niños intrépidos


Los niños son intrépidos. Por naturaleza. Y también, creo, por la oferta que tenemos actualmente. Me explico. La primera vez que fui a esquiar tenía 29 años. Nunca me había atraído, pero mi marido quería probar y nos enganchó a los dos. A él siempre le ha gustado navegar (hacía windsurf y había llegado a tener una barca pequeña) y me hizo subir por primera vez a un hobie cat cuando tenía 28, de años (lo acababa de conocer). El verano pasado logró hacer realidad un sueño que hacía tiempo que perseguía, bajar en canoa por las gargantas del río Tarn. Yo tenía 42 años. Nunca he patinado sobre hielo, porque los patines y yo no somos buenos amigos. La primera vez que me puse un arnés para hacer rápel tenía 17 años.

Pues bien, las mellizas, con sólo 6 años, ya han hecho todo esto.

Se pusieron unos esquís con tres años, navegaron con su padre con un barquito con 4 o 5, patinan desde muy pequeñas, e hicieron canoa con 5 años y medio. Las pequeñas se pusieron arneses hace dos veranos para saltar de árbol en árbol.  El tema de la bicicleta fue impresionante y de golpe pasaron de sentarse en la silla detrás nuestra bici a seguirnos con la suya. Pedaleando con fuerza con dos ruedas. Hace unos días vieron su primer partido de hockey sobre hielo y ya las tengo deslizándose por casa con el palo de la escoba y una pelota desinchada. 


¿Son más intrépidos los niños de ahora que los de antes? Seguramente la respuesta es NO. ¿Tienen muchas más oportunidades que quizás generaciones pasadas no han tenido tanto al alcance ?. Me arriesgaría a decir que la respuesta en este caso es SÍ y NO. Analizado fríamente, pienso que son cosas que a nosotros nos gustaban y por tanto queremos que ellas hagan y así podamos disfrutar en familia (aaaggghhh, ¿qué hacemos si finalmente no les gusta?), O sencillamente cosas que queríamos hacer para probarlo y hasta que ellas no fueran un poco más mayores no podíamos hacer, y por eso hemos esperado. Las nuestras son "pequeñas" intrepideces, però ¡ojalá nos queden muchas por descubrir!

11 mar 2015

'Tieta Air'



Febrero es sinónimo de nuestra tradicional 'escapada' de pareja. Tan vital, tan importante, y este año, tan necesaria para desconectar. Pero no quiero hablar de nuestra escapada, sino de lo que pasa cuando nosotros "no estamos". He volado en muchas compañías y he estado en muchos albergues, campings y hoteles. Pero, cuando nos vamos de escapada-solos, ¿qué pasa con las niñas?

No hay nada como las ofertas de "Tieta Air" (para despistados, las niñas siempre se quedan en casa mi hermana (su tía, ‘tieta’) y mi cuñado... y lo pasan pipa, lo esperan desesperadamente y con mucha ilusión).
Os lo cuento.

* Con 'Tieta Air' sólo se debe reservar con tiempo el fin de semana que necesitas, porque tiene muchas reservas propias.

* 'Tieta Air' no me plantea problemas de dimensiones del equipaje ni de peso, como en otras compañías aéreas. Las niñás pueden facturar las maletas que necesitan y no tienen límite de equipaje de mano en cabina

* 'Tieta Air' tiene una oferta especial en TI sin necesidad de pulseritas. También incluye la pizza para cenar, chupa-chups y chocolate

* Lo que más me gusta es que las clientas están abonadas al extenso programa de actividades organizadas por 'Tieta Air'. Compra, ordenar la comida una vez llegas a casa, preparar la comida y la cena, jugar con la prima que llega con más ganas de jugar que ellas, películas, teatro, leer y revisar todos los trabajos que han hecho en la escuela durante el fin de semana ...

* La compañía 'Tieta Air' incluye un sistema vía Whatsapp que te manda fotos de las pequeñas y mensajes de voz de tus hijas con preguntas como... "Mama, ¿vais a cenar fuera a un restaurante o ya está durmiendo?".

* Y gracias al WiFi, 'Tieta Air' recibe las fotos que nosotros vamos mandando del Atomium o del museo del cómic y se dedica a buscar explicaciones en Internet para que ellas vean lo que tú estás visitando.

Gracias por todo 'Tieta Air'!

Las ofertas de estancia con 'Tieta Air' son exclusivas y limitadas. Así que, lo siento, pero no puedo dirigiros a ellos, y creo que han borrado toda su presencia en Internet.


Ahora dejamos la broma. Escribo este artículo para reivindicar una vez más lo importante de poder hacer estas escapadas solos. A veces son necesarias sólo unas horas, otras se puede alargar más. Por eso son tan importantes los hermanos, primos, tíos, cuñados, abuelos y abuelas, amigos o canguros que nos dejan estos espacios y lo hacen posible.