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17 mar 2015

Niños intrépidos


Los niños son intrépidos. Por naturaleza. Y también, creo, por la oferta que tenemos actualmente. Me explico. La primera vez que fui a esquiar tenía 29 años. Nunca me había atraído, pero mi marido quería probar y nos enganchó a los dos. A él siempre le ha gustado navegar (hacía windsurf y había llegado a tener una barca pequeña) y me hizo subir por primera vez a un hobie cat cuando tenía 28, de años (lo acababa de conocer). El verano pasado logró hacer realidad un sueño que hacía tiempo que perseguía, bajar en canoa por las gargantas del río Tarn. Yo tenía 42 años. Nunca he patinado sobre hielo, porque los patines y yo no somos buenos amigos. La primera vez que me puse un arnés para hacer rápel tenía 17 años.

Pues bien, las mellizas, con sólo 6 años, ya han hecho todo esto.

Se pusieron unos esquís con tres años, navegaron con su padre con un barquito con 4 o 5, patinan desde muy pequeñas, e hicieron canoa con 5 años y medio. Las pequeñas se pusieron arneses hace dos veranos para saltar de árbol en árbol.  El tema de la bicicleta fue impresionante y de golpe pasaron de sentarse en la silla detrás nuestra bici a seguirnos con la suya. Pedaleando con fuerza con dos ruedas. Hace unos días vieron su primer partido de hockey sobre hielo y ya las tengo deslizándose por casa con el palo de la escoba y una pelota desinchada. 


¿Son más intrépidos los niños de ahora que los de antes? Seguramente la respuesta es NO. ¿Tienen muchas más oportunidades que quizás generaciones pasadas no han tenido tanto al alcance ?. Me arriesgaría a decir que la respuesta en este caso es SÍ y NO. Analizado fríamente, pienso que son cosas que a nosotros nos gustaban y por tanto queremos que ellas hagan y así podamos disfrutar en familia (aaaggghhh, ¿qué hacemos si finalmente no les gusta?), O sencillamente cosas que queríamos hacer para probarlo y hasta que ellas no fueran un poco más mayores no podíamos hacer, y por eso hemos esperado. Las nuestras son "pequeñas" intrepideces, però ¡ojalá nos queden muchas por descubrir!

17 oct 2012

Pero... ¿cuándo pasé a ser Doña Jaimita?


De pequeña me encantaban Zipi y Zape. Son una referencia única para muchas generaciones. Creados por José Escobar a partir de 1948, son de hecho, la segunda historieta más traducida, después de los míticos Mortadelo y Filemón. Muchos años más tarde descubrí que un zipizape era una riña ruidosa o con golpes. Un alboroto. Vaya, y yo que creía que era el nombre de dos niños gemelos y muy traviesos que salían en los cómics. Recuerdo leer las historietas y fijarme únicamente en sus travesuras. Los demás personajes no eran más que simples comparsas de sus historias.

Tres décadas más tarde, recupero unos de estos cómics, y la lectura es absolutamente diferente. Ahora sólo me fijo en esa mujer larguirucha y desesperada porque cuando lo tiene todo limpio y recogido esos dos diablillos lo han desmontado todo, sin compasión por su “pobre madre”. ¡Le han inundado el lavabo! ¡No hace ni pizca de gracia que cuando has tendido 4 lavadoras y planchado las 3 anteriores esos dos mocosos vengan con toda la ropa sucia! (vale, siempre llevaban la misma, pero ¡se ensuciaban adrede!). ¿Y qué manía con jugar todo el día a fútbol  sin hacer deberes? ¿Y esa obsesión por romper cristales? La veo gritando desesperada porqué las travesuras de estos dos no hacen ninguna gracia. Ninguna gracia.

Por favor…¡ horror! ¡¡Me he convertido en Doña Jaimita!!