(Día cualquiera. 20h)
Ona, Estel! Es hora de recoger los juguetes. ¿Y por qué, mamá? Porque tenemos que ir a cenar. ¿Y por qué, mamá? Porque ya es tarde y seguro que tenéis hambre. ¿Y por qué, mamá? Porque la barriga ya te hace ruiditos, que la oigo. ¿Y por qué, mamá? Porque la barriga quiere comer. ¿Y por qué, mamá?
(Indicaciones: aquí ya empiezo a acelerar el ritmo en las respuestas y el tono ya no es exactamente el mismo. Pero continuo...)
Porque pronto llegará papá del trabajo y también querrá cenar. ¿Y por qué, mamá? ¿Por qué qué, chicas? ¿Por qué Papa viene de trabajar? Porque tenemos que ir a trabajar... ¿Y porque, mamá?
(¡La gran pregunta! ¿Qué le digo, eh? Me gustaría poder contestarle que realmente no sé la respuesta, pero le tendré que contestar algo tipo "para tener dinero para pagar la comida, la escuela, el piso "...Pero continuo)
Venga, chicas, recogemos que papa ya está a punto de llegar con el autobús. ¿Y por qué con el autobús, mamá? Porque hoy no ha cogido el coche. ¿Y por qué ... BASTA!
La etapa '¿Y por qué, mamá?' es dura. Descubren el 'por qué' y lo colocan en todas partes. Creo que en realidad es una prueba del Ironman o algo similar. Ellos preguntan y preguntan y tratan de llegar al límite de nuestra paciencia. Y los padres ponemos a prueba nuestra inventiva. No me diréis que no habéis acabado dando respuestas surrealistas y teniendo unos diálogos apoteósicos gracias a los por qués-porqués. Pero requiere mucha paciencia, ¿verdad? ¿Por qué?








