Hace unos días hacía
una colaboración en la que intentaba reflexionar sobre el concepto “múltiples”
y “cómo vestirlos”. Esta es otra de las preguntas habituales (de la
interminable lista de preguntas habituales y a veces impertinentes y estúpidas)
que debe afrontar una madre múltiple. ¿No les pones el mismo vestido? Estarían más guapas. ¡Qué gracia harían!
A ver, que me enciendo. Respuesta así... sin pensar: Señora, no. No les pongo el
mismo vestido. Son preciosas por sí solas, o sea que no pueden estar más
guapas. ¿Qué **** quiere decir que harían mucha gracia? ¡Que las estoy
paseando, no dando un espectáculo! Veis, ya me he encendido (es que la
situación fue real, eran bebés, ¡pero AÚN ME ACUERDO!)
A
lo que íbamos. ¿Cómo vestirlos? Debo deciros que no tiene una
respuesta fácil. ¿Por qué digo esto? Pues porque des del momento que supe que
esperaba gemelas, me prometí que no las vestiría absolutamente iguales. No eran
dos clones. Es, de hecho, uno de los temas sobre los cuáles más te preguntas y
más investigas (el hecho gemelar, qué supone y cómo afrontarlo). En fin, todas
esas cosas que una vez tienes a las dos niñas ves clarísimo. Son mellizas, sí.
Pero en realidad son dos hermanas, que en lugar de llevarse 2,3 o 4 años de
diferencia, se llevan 3 minutos. Es algo que tú tienes clarísimo y te preguntas
porque la gente insiste en comentarte que son “absolutamente iguales” y que si
actúan igual. Pues no.
Todo esto para
explicaros que estando embarazada pensaba que tenía que potenciar el carácter y
los gustos de cada una, y vestirlas igual no me parecía una manera muy
razonable de hacerlo. Pero claro, una
cosa es la teoría, y la otra la práctica. Una cosa lo que yo pienso, y otra, lo
que ellas quieren.
¿Qué
me ha enseñado la práctica?
La
logística con mellizas es vital. Con lo cual, si encuentro unos pantalones
que creo que van a ser prácticos, están bien de precio y que pueden durar, los
compro de 2 en 2. Si puedo escoger colores, pues colores diferentes para cada
una. Y si me gustan mucho, ya compro otro par de tallas más grandes para la
temporada siguiente.
Algunos centros
comerciales, marcas o grandes superficies hacen a menudo packs y ofertas de por ejemplo 2 camisetas. Obvio que con mellizas
son packs súper prácticos, con lo cual, las camisetas son las mismas, pero con
diseños diferentes.
Para
ir a la escuela vestimos muy, muy prácticos. Pero los fines de
semana, miramos de cambiar de look. Y
aquí me encuentro con la realidad. Dos hermanas mellizas. ¿Creéis que podré
ponerle un vestido a una y unos pantalones a la otra? NO. Si una lleva faldas,
la otra quiere llevar faldas. Si una se pone botas, la otra no querrá ponerse
zapatos. Si pongo leggings a una, la
otra quiere los suyos. Así que difícilmente las veréis una con pantalones y la
otra con vestido.
Son
mellizas, pero llevan tallas diferentes. Eso significa que
cuando la ropa de la “mayor” ya no le cabe, su hermana lo acaba aprovechando.
Esta diferencia se dio de muy pequeñas, con lo cual, si bien al principio lo
teníamos unificado, ahora cada una debe tener “su” ropa. Eso sí, bragas y
calcetines comunitarios (¡o sino me vuelvo loca!). Tengo pendiente explicaros “su”
armario.
Ahora tienen 4 años,
e imagino que con el tiempo desarrollarán sus gustos, sus batallas por “me
dejas tu camiseta” o “me prestas tu falda”. Pero de momento, así libramos la
batalla de la ropa.
Con
esto quiero decir que a veces van vestidas “similar” porque ellas lo quieren
así.
Son de esas pequeñas realidades que te hacen repasar todas las cosas que pensabas
que harías… y al final, a veces, acabas haciendo de la mejor manera que puedes
y ya está. ¿O no?