
Hemos paseado. Hemos hablado. Hemos reído. Hemos comido plácidamente, charlando. Hemos recordado el pasado. Hemos mirado adelante hacia el futuro. Hemos planeado. Hemos llorado. Hemos hablado de cosas serias. Hemos reído con cosas banales. Nos hemos amado. Hemos subido montañas. Hemos viajado conduciendo. Hemos mirado tiendas. Hemos desayunado tranquilamente leyendo el periódico. Hemos ido al cine. Nos hemos mirado. Hemos respirado uno al lado del otro. Nos hemos abrazado. Hemos compartido. Hemos hecho turismo.
Este fin de semana hemos estado nosotros dos, en pareja. Ya no digo que hemos estado solos, porque aunque las pequeñas no estuvieran con nosotros, ellas forman parte de nuestro pasado más reciente, nuestro presente y futuro. La vida en pareja llega a cambiar bastante cuando tienes gemelos. Pero para mí es absolutamente imprescindible recuperar estos espacios que el día a día a menudo no te permite. Recuperar la vida de pareja. Es vital recordar que antes de las niñas, aquel proyecto en común continúa haciendo su camino y se enriquece día a día.
Estos fines de semana 'solos', no tienen precio. Es el precio que hay que agradecer y en mayúsculas, en este caso, a mi hermana, mi cuñado y mis dos sobrinas que han estado con las 'pequeñas'. Unas pequeñas que, también hay que decirlo, han pasado un gran fin de semana.